Renta fija y renta variable: ¿cuáles son las diferencias?

Tal vez no lo sepas, pero en Fintual todos contestamos el chat.

Y una pregunta que nos llega mucho es:

–¿Me conviene más comprar acciones chinas o de Estados Unidos?

Otra que se repite mucho:

–¿Qué portafolio me conviene? ¿Uno arriesgado o anda mejor uno conservador?

Y una larga lista de etcéteras.

La verdad es mejor pensar primero en el plazo en que quiero invertir (largo, corto, mediano) y luego en el instrumento apropiado (o el portafolio que lo contiene).

Creo que estas dudas surgen porque no entendemos bien qué tipos de activos financieros existen y sus diferencias. Ni cuánto retorno y riesgo es apropiado a los distintos plazos.

Así que déjame contarte un poco sobre los activos y sus características.

El mundo de los activos financieros

Invertir significa comprar algún tipo de activo financiero y esperar que su precio suba. Es como comprar acciones o un terreno en el sur. Pero, ¿qué es un activo financiero? Algo que te permite recibir un flujo de dinero a futuro con cierto nivel de seguridad.

Pero no todo lo que compras y tiene un posible flujo futuro es una inversión. Por ejemplo, comprar un terreno en el sur no siempre es invertir: si esperas construirte una casa y vivir en él, no lo compraste con fines de inversión. Comprarlo y esperar que en unos años su precio suba para venderlo, sí lo es. Y se llama inversión inmobiliaria.

¿Qué tipos de activos financieros existen?

Hay distintos tipos de activos financieros. Hay activos tradicionales, que agrupamos normalmente en renta fija y renta variable, y activos alternativos.

Los activos tradicionales son básicamente los que tenemos en la cabeza cada vez que pensamos en un instrumento financiero: depósitos a plazo, acciones y bonos. Todos los activos que no son tradicionales se consideran  alternativos. Estos incluyen fondos de inversión, materias primas y renta inmobiliaria, entre otros.

Los activos alternativos son poco líquidos: no son tan fáciles de vender en el mercado como los activos tradicionales, por lo que no son una buena idea si necesitas recuperar tu plata rápido. Además, son menos regulados que los activos tradicionales, y no siempre es fácil acceder a datos históricos de su desempeño (o incluso, tener un precio actualizado).

Eso sí, los activos alternativos son una buena alternativa de diversificación, porque tienen poca correlación con los activos tradicionales. Eso significa que si a todas las acciones les está yendo mal, el precio de los alternativos no necesariamente caerá también. Y eso permite que no caiga todo el portafolio a la vez.

Como ejemplo: un portafolio poco diversificado sería uno con solamente acciones de una misma industria (solo acciones tecnológicas de Estados Unidos).

Qué es renta fija y variable

Probablemente has escuchado varias veces ambos conceptos. Como su nombre lo dice, la renta fija son activos cuyo valor futuro se conoce de antemano casi con seguridad.  Por otro lado, con la renta variable no se puede saber de antemano cuál es su valor futuro.

Dentro de la categoría de renta fija están los depósitos a plazo y los bonos. Los depósitos a plazo son instrumentos muy estables en los que inviertes cierto monto y sabes “exactamente” cuánto te pagarán en cierta fecha futura. Tienen distintos plazos y muchas veces te permiten renovar automáticamente la inversión. Los bonos son emisión de deuda: una empresa o un país pide plata prestada y ofrece devolverla a cierta fecha futura. A veces ofrecen pagar algunos montos pequeños periódicos antes de que venza la deuda (llamados cupones).

Ambos son activos con bajo riesgo y aconsejables para inversiones de corto plazo. ¡Pero ojo! Igual contienen riesgo. Un depósito a plazo podría no pagar el monto prometido si, por ejemplo, el banco donde lo pediste quiebra. Poco probable, pero posible.

Con un bono es lo mismo: es posible que quien emitió el bono no pague, lo que llamamos hacer default. A quien cometa default probablemente le cueste mucho volver a emitir bonos, porque nadie confiará en que pagará, o tendrá que hacerlo con una tasa de interés muy atractiva.

La renta variable son principalmente acciones: son partes del patrimonio de una empresa que se venden en el mercado–generalmente en bolsas de valores. A pesar de que existen modelos para predecir su precio, es difícil saber cuánto valdrá una acción en el futuro. Por eso, son de alto riesgo y se recomiendan para portafolios de largo plazo

Finalmente, están los fondos mutuos, que pueden ser de renta fija o variable dependiendo de lo que contengan.

Un fondo mutuo es un conjunto de plata de muchas personas–llamadas aportantes–que se ocupa para comprar distintos activos. Cada parte del fondo se llama cuota y cada aportante puede ser dueño de una o más cuotas. La ganancia se obtiene de la variación del valor de la cuota: si compraste a cierto precio y la cuota subió en el tiempo, tienes un retorno positivo. Si bajó, el retorno es negativo.

Los fondos mutuos son líquidos. Por ley, los aportantes de los fondos mutuos pueden retirar su plata en máximo 10 días. Además, la oferta de fondos mutuos está regulada; quienes los ofrecen se llaman Administradores Generales de Fondos (AGF). También te permiten diversificar: en vez de comprar un solo activo, compras partecitas de varios activos a la vez. Otra ventaja es que normalmente tienen comisiones más bajas que las que cobran los corredores de bolsa para comprar bonos o acciones.

Los alternativos: commodities, Real Estate y otros


Los activos alternativos son básicamente todos los que no caen en la categoría anterior de “tradicionales” (de renta fija o variable). Son un mercado menos masivo y explorado que el tradicional y tienen menos correlación con el mercado, lo que significa que no siempre se mueven “para el mismo lado” que el resto de los activos. Por esta razón, tener una proporción de ellos en el portafolio sirve para diversificar y reducir riesgos.

Son más heterogéneos que los tradicionales: hay varios tipos y son bien distintos entre sí.

Los bienes inmuebles (o real estate) corresponden a la inversión en terrenos, departamentos o casas. Puede ser la inversión directa en ellos o a través de empresas que a su vez invierten en bienes inmuebles. Los más conocidos son los REIT (Real Estate Investment Trust) y REOC (Real Estate Operating Company), ambas son empresas que transan en el mercado e invierten en bienes raíces. Los REIT invierten en propiedades y distribuyen sus ganancias a los accionistas, mientras que los REOC no distribuyen todas sus ganancias y reinvierten todo lo que generan.

Otro tipo de activo alternativo son las materias primas (o commodities). Son básicamente insumos que se usan para producir o hacer funcionar otros bienes. La harina y los combustibles son ejemplos de commodities. Generalmente tienen un precio estándar en todo el mundo ya que casi no hay diferencias en el producto (el petróleo crudo es el mismo independiente de dónde se extraiga).

También se usan para invertir, principalmente a través de opciones: instrumentos que basan su valor en el precio del commodity pero realmente no lo transan. Entonces se apuesta sobre el valor futuro que tendrá el producto, no se transa el producto en sí mismo. Son más líquidos que los otros activos alternativos.

También están los hedge funds: fondos altamente riesgosos y poco regulados. Sus estrategias de inversión son bastante variadas y no siguen un índice en particular.

Finalmente, la inversión en empresas que no se transan en la bolsa, dividida en private equity y venture capital, también está dentro de los activos alternativos. El primero se refiere a la inversión en empresas a cambio de acciones. Cuando se compra la empresa completa se le llama buyout y puede hacerse, por ejemplo, para comprar una empresa que era pública y hacerla privada, para reformarla o hacerla más eficiente. El segundo corresponde a la inversión en startups, generalmente en montos más pequeños y a cambio de acciones o instrumentos un poco más innovadores como los SAFE. En general, los activos alternativos son más riesgosos por sí solos–aunque agregan diversificación si se combinan con activos tradicionales–y se recomiendan para portafolios de largo plazo.

Entonces qué es mejor: invertir en renta fija o variable

Bueno, depende.

Depende de tu aversión al riesgo (¿cuánto malestar te produce ver que tus inversiones varían?) y sobre todo del plazo al que quieres invertir.

Si quieres invertir a corto plazo, te conviene algo más estable. Renta fija probablemente. Si quieres invertir a largo plazo, puedes agregar más riesgo. ¿Por qué? En otro artículo te explicamos cómo elegir bien el riesgo de tus inversiones.

¿Y si no quieres pensar en qué instrumento tiene más o menos riesgo? Entra a Fintual y simula un objetivo de inversión. Te haremos un par de preguntas y te sugeriremos el riesgo y los instrumentos apropiados. Así de simple.


Disclaimer

Infórmate de las características esenciales de la inversión en estos fondos mutuos. Están en sus reglamentos internos, que puedes ver en la CMF y en fintual.cl/docs.

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