Dinámica: Subasta de Fantasía en el evento Main Character
por Equipo Fintualist
¿Quién daría más por una lámpara Nessino? Y decimos “daría”, en condicional, porque en esta Subasta de Fantasía lo que deposites a tu cuenta de Fintual representa
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Probablemente más de alguna vez entraste a una reunión por Zoom sin tener idea de que su tipografía fue desarrollada por ese mismo estudio chileno que menciono arriba. El mismo al que recurren empresas y estudios internacionales para desarrollar sus proyectos.
Kawahara se diferencia de otros pintores del estilo Edo por una razón más bien burocrática: consiguió un permiso especial del Emperador para pintar la fábrica holandesa de Dejima: una isla artificial en la costa de Nagasaki donde los flamencos tenían la potestad de negociar con el imperio.
Lo interesante de Mis muertos tristes es que no está interesada en las reglas, en explicarnos cómo funciona el más allá en el universo –por lo demás realista– que presenta.
El fin de semana me encontré con la noticia del fallecimiento de la pintora chilena Carmen Aldunate a los 86 años. Hace tiempo que no me topaba con una de sus pinturas, aunque la necrológica en el diario me ayudó a recordar por qué siempre me había llamado tanto la atención.
Un desafío que surge al momento de realizar cualquier adaptación del videojuego al cine o a una serie es buscar una forma de traducir la experiencia interactiva del medio, y balancear este aspecto con una historia que pueda rendirle honores al texto original.
El New York Times había hecho ya sus listas de los 100 mejores libros y 100 mejores películas del siglo, pero es muy decidor que haya sido su compilado de series el que haya atraído más atención.
Lo difícil de escribir sobre Adolescencia, sexo y muerte en campamento Miasma no es solo porque sea una película que se rehúsa a ser clasificada, reducida o contenida, sino porque levanta y se mete en tantos temas diferentes que cada espectador puede tener una lectura distinta de ella.
Hiroshige hizo durante dos décadas retratos de actores, estampas de mujeres, ilustraciones para libros, algún que otro samurai. Lo mismo que hacían cientos de grabadores de la época.
Hay pintores que, más que talento, han sabido estar en el momento justo en el lugar preciso. Lo que hoy en día caracteriza a un buen fotógrafo era parte del olfato de algunos pintores, especialmente los que se dedicaban a plasmar en el lienzo hechos, momentos y personajes históricos.
Recientemente el Festival de Cine de Telluride tuvo una función sorpresa, de esas que solo anuncian la duración de la película y le piden a los asistentes que aparten sus celulares y se sometan a lo que sea que les tengan preparado.
Hace meses ya que circulaba la noticia de una superproducción hollywoodense grabada en Chile. Desde entonces, los rumores: la participación de nuestro país, el punto de vista de la película sobre la dictadura chilena y hasta las posibilidades de que Mariana Di Girolamo llegue a los Oscar.
Hoy nos encontramos –de pura casualidad– con la primera mujer en ilustrar para el New Yorker: Ethel Plummer.
En 1963 se estrenaba en Estados Unidos uno de los filmes épicos más importantes de la historia: Cleopatra. Ganó un montón de premios de la Academia, obviamente, pero uno en especial llamó la atención: mejores efectos especiales, a cargo del pintor checo Emil Kosa Jr.
La Invitación es una de esas películas que aparecen de vez en cuando para reflejar una arista del momento en que vivimos.
¿Qué pasa cuando se topan las estampas japonesas con el postimpresionismo de Gauguin? Aparecen los cuadros y esculturas de Lacombe.
¿Quién pidió la serie de Moria Casán? No es nada nuevo el género del biopic televisivo, pero por lo general se suele enfocar en figuras históricas, hechos relevantes o pasajes que cambiaron el mundo de alguna manera.
Empieza como una fantasía suburbana, casi como una parodia de la vida perfecta americana. Con dinosaurios.
La vida en de Cole Phillips fue, en general, bastante típica. Por ejemplo, nació en una de las 41 ciudades llamadas Springfield en Estados Unidos, en 1880. Estudió un tiempo en la Universidad de Kenyon antes de mudarse a Nueva York –lo que hacía cualquiera que quisiera ser artista–.
Oliver es una poeta sencilla que defiende la posibilidad de una poesía sencilla. Y es esta accesibilidad lo que le ha permitido alcanzar a lectores que no suelen leer poesía, lectores no especializados ni académicos.
En su novela más reciente, The Shards (Los destrozos, en español), el autor norteamericano Bret Easton Ellis cuenta en primera persona su último año de colegio en la California de los 80.
Justo este domingo recién pasado me tocó encontrarme con un libro que no veía hace muchísimos años, El bosque encantado, ilustrado por Fritz Baumgarten. Estaba en inglés, en la estantería de libros usados. No lo compré, pero encontré una foto de cómo se veía la serie:
Una película gay, de terror, independiente y de Australia logró mantenerse varias semanas en cartelera chilena. El terror está de moda, como ya hemos discutido, pero hay algo en su poder metafórico que está capturando a las audiencias.
Imagínate que en 1900, en plena época donde Japón intentaba abrirse al mundo, te enviaran a Europa a aprender del arte occidental, para tratar de modernizar lo que estabas haciendo en tu propio país. Y que lo primero que te notaras es que ya fuese en París o en Escocia, había una japonismo rampante.