El artista de la semana | Cerillos japoneses
por Pato Sullivan
Esta semana no nos concentramos en un artista. Tampoco en una corriente artística. Esta semana nos pusimos a mirar cajitas de fósforos.
Esta semana no nos concentramos en un artista. Tampoco en una corriente artística. Esta semana nos pusimos a mirar cajitas de fósforos.
“Ya no saben qué inventar”, es la frase que abunda al ver los estrenos que trae Hollywood. Y es que han tenido que diversificar los términos porque ya no son solo spin-offs, o precuelas o reboots, hay secuelas espirituales, remakes y cualquier recurso imaginable que permita expandir un universo.
Detrás de todo gran hombre hay una gran mujer, dice uno de los dichos medio funados que ya nadie usa (y con razón). Pero en la historia de este ilustrador norteamericano todavía se sostiene.
Walter Sickert fue un pintor británico que cambió cómo se entendía el arte en la isla del imperio. Trabajó durante casi 60 años. Debería ser famoso por casi todas estas cosas, pero la verdad, es que nombre ha pasado a la historia por algo totalmente ajeno a la pintura.
Ahora, tres años después, vuelve manteniendo el tono bizarro y la premisa de “unamos a gente a través de un hecho fortuito y veamos cómo se destruyen”, pero esta vez con dos parejas en cada lado de la contienda, actores más famosos y el infalible tema de clase como trasfondo.
Después de una pausa de cuatro años, vuelve una de las series más vistas y comentadas del último tiempo. Pero el creador Sam Levinson lo dejó claro cuando reveló su lema para esta temporada: “evoluciona o muere”. Y efectivamente la tercera entrega del hit de HBO se siente definitivamente diferente.
Hay algo raro en las imágenes de estas iglesias. Parecen más una casa en venta que fue recién pintada o remodelada. Todo demasiado blanco, demasiado recto. Muy limpio.
Cine de autor de distintas partes del mundo, espacios de industria, alfombras rojas e incluso el estreno de las últimas películas de dos directoras chilenas. Es lo que promete la edición 79 del festival de cine más importante del mundo.
Así llegué a Angine de Poitrine (dolor de pecho en español), la antibanda del momento, encabezada por sus dos integrantes: Khn en la guitarra/bajo doble y Klek en la batería. Usan disfraces, tienen un idioma propio y promueven una religión inventada, el Triangulismo.
Hay ciertos pintores que parecen sacados de contexto. Como si no pertenecieran a una época determinada. En ciertas pinturas nos pueden parecer un ejemplo de arte pop, pero a la siguiente, un neoclásico de finales del XVIII.
Hay un tipo particular de serie extraña, como The Curse o The Chair Company, que parece haber encontrado un hogar en HBO, el canal que siempre ha estado dispuesto a apostar por ofertas más particulares.
Por lo general miramos con más atención los periodos de la historia en que hay choques de culturas, porque producen cosas nuevas en pintura. Pero el caso contrario también puede ser interesante.
Justo en estos días que en Chile se habla tanto de arquitectura por el premio que ganó Smiljan Radic, me encontré con una serie de edificios imposibles.
Hace 40 años —un parpadeo y también una eternidad— la más alta gloria cívica a la que podía aspirar un adolescente era dejar sus iniciales en la
Era 1998 y los premios más importantes de la industria del cine gozaban su mejor momento: más de 55 millones de personas en EE.UU. solamente vieron a Titanic llevarse once estatuillas, la mayor cantidad ganada por cualquier película.
“Como pintor, siempre he trabajado de la misma forma, pero la atención estaba centrada en la abstracción. Ahora, gracias al pop art, mi obra por fin se entiende”.
Este año, uno de los más notables es una historia sencilla que aplica a casi todo ser humano sobre la Tierra: usando la jubilación como pretexto, un narrador hace una lista de todo lo que hará cuando finalmente tenga tiempo para dedicarse a vivir la vida.
A veces, la obsesión de un artista no es una musa, un periodo, un color o un estilo. O tampoco un tema. A veces, el motor de un pintor puede ser una ciudad. Es el caso de Agostinho Batista de Freitas
Uno de los estrenos más anticipados del 2026 tiene un origen que se diferencia de todos los demás: un post anónimo de 4chan.
Winifred Knights, una pintora británica de finales de siglo XIX y principios del XX que pintó poco, pero lo que alcanzó a crear es tremendamente llamativo.
Como hace justo dos años indicó el documental que revisitaba Nickelodeon, la televisión estadounidense mira hacia atrás y crea morbo sobre lo nociva que ha sido su propia influencia. Ahora le toca a America’s Next Top Model.
A los 29 años se unió al ejército norteamericano en la Primera Guerra Mundial. Una herida en su hombro lo traería de vuelta a su país, donde se dedicaría a pintar de manera totalmente autodidacta.
Vivimos bajo la superstición de que la realidad existe, solo si está notariada. Construimos una civilización donde un terreno no es tierra hasta que tiene escrituras y
La nueva adaptación de la única novela de Emily Brontë generó escepticismo en cada fase de su existencia: cuando se anunció, la gente cuestionó la visión que