Cambios en el comportamiento electoral por el voto obligatorio en el plebiscito

He mirado con atención (y preocupación) la situación política y electoral en Chile. Independientemente de la postura que cada uno tenga, muchos vimos con sorpresa el resultado del domingo. Por al menos dos razones. Primero, hubo un cambio de tendencia radical respecto a la elección previa, y segundo, aunque las encuestas acertaron que el Rechazo ganaría, todas subestimaron significativamente el resultado final. Hubo además una diferencia sustantiva con elecciones anteriores: el voto obligatorio.

Esto me llevó a querer entender mejor el proceso, y como ya están disponibles los datos (provisorios) del Servel, me aventuré con un pequeño análisis. Este análisis tiene varias limitaciones, muchas de ellas se mencionan a medida que presento los resultados, y también al final.

Mis primeras preguntas

Quise entender varias cosas: 1) ¿Cómo cambiaron las preferencias electorales de Boric vs. Kast a esta elección? Creo que esa elección es la adecuada para comparar porque es la más reciente (y también ayuda a comprender mejor las otras preguntas), 2) ¿Cómo cambió la participación con voto obligatorio?, 3) ¿Cómo la opción rechazo se fortaleció esta vez por el voto obligatorio, es decir, cómo las magnitudes totales de las personas que antes no votaban se inclinaron hacia esa opción?, 4) ¿Cómo afecta a todo esto la demografía? (pobreza y urbanidad, por ejemplo), 5) Si estas preguntas nos ayudan a entender por qué fallaron las encuestas y por último 6) qué hipótesis podemos aventurar sobre las razones que influyeron en la gran diferencia, ya fuese descontento con el gobierno, con el proceso de la asamblea u otros.

Mis primeras respuestas y el impacto del voto obligatorio

Primero veamos la participación. Es bien sabido que el voto obligatorio tiene la consecuencia de incrementar la votación (esto puede sonar bastante obvio, pero podría haber pasado que mucha gente decidiera no ir a votar). En la Figura 1 vemos que la participación en la elección Boric vs Kast (voluntaria) correlaciona positivamente con la participación del plebiscito, aunque ahora todas llegan a un techo alrededor de 90% de participación.

Figura 1: participación en estas últimas dos elecciones

Sorprendentemente quizás, este techo es alcanzado en su mayoría por comunas rurales (y como muestra la Figura 2, son principalmente comunas del centro de Chile).

Figura 2: comunas donde la participación fue mayor a 90% son todas rurales y mayoritariamente de la zona central.

En la Figura 3 muestro un ranking de participación de las comunas urbanas. Acá también ocurre algo sorprendente: las comunas que tradicionalmente son ‘ejemplares’ en términos de participación (como Las Condes, Vitacura, Ñuñoa) ocupan esta vez un lugar más bien mediocre y son sobrepasadas ampliamente por otras comunas de la RM como La Pintana y Puente Alto (usualmente con un nivel muy bajo de participación) y por muchas más en regiones, como Curicó y Chillán.
Es difícil explicar este cambio. Puede ser por razones demográficas (muchos adultos mayores viven en Vitacura, y ser adulto mayor podría incrementar la posibilidad de no votar por problemas de salud), de incompletitud de estos datos preliminares, una mayor facilidad de excusarse en esas comunas (por ejemplo, estar de viaje), o simplemente a un mayor sentido de urgencia en las que arremeten ahora.

Figura 3: La participación en comunas urbanas muestra un patrón muy distinto respecto a lo usual en el caso de voto voluntario.

Una pregunta relacionada es cómo cambiaron las preferencias. Acá mido cambios del apoyo por el Apruebo vs el apoyo por Boric, y del Rechazo vs. apoyo por Kast. Esto ya es controversial, porque estoy atribuyendo un sentido político que para mucha gente que no se mueve bajo ejes preestablecidos puede no tenerlo. Aún así, me parece la comparación más lógica por la cercanía temporal y también por el alineamiento oficialista con la propuesta.

Además, el apoyo al Apruebo en el plebiscito de entrada fue tan extenso que no tiene tanto sentido medir cambios con respecto al momento actual, dado que antes una inmensa mayoría (de los que votaban) estaban de acuerdo.

La manera más simple de medir estos cambios es usar el incremento entre el apoyo por el Rechazo y el correspondiente apoyo por Kast. Estos incrementos son útiles pero ocultan el cambio radical de pasar de voto voluntario a uno obligatorio. Por eso, también considero la medida R1, que es la razón (es decir, la división) entre la cantidad de personas que votó Rechazo con respecto a los que votaron por Kast.

De la misma forma, consideramos la razón R2 de votos Apruebo y votos Boric. La Figura 4 muestra cómo se relacionan estas medidas: el incremento porcentual de apoyo por el Rechazo se debe principalmente a que la cantidad de gente votando Rechazo aumentó muchísimo, duplicándose o triplicándose en la mayoría de las comunas. La cantidad de votos por el Apruebo también cambió con relación a Boric, pero en una proporción mucho más modesta, usualmente entre 0.5 a 1.5 veces (es decir, algunas veces incluso disminuyó).

El voto obligatorio significó aumentos para ambos lados, pero los votos extras fueron, en una proporción mucho más grande, dirigidos al Rechazo, y eso explica finalmente los incrementos observados.
En las siguientes figuras también uso la medida RR que es la división entre R1 y R2, y que la entiendo como la magnitud del incremento de los votos que se fueron al Rechazo. Esto suena muy complicado, pero solamente quiero cuantificar el aumento de los votos que se fueron al Rechazo descontando también el hecho de que hubo un aumento de votos que se fue al Apruebo. Esta cantidad se correlaciona mucho con R1 (Figura 4) pero no son lo mismo.

El mayor problema con este análisis es que asume tácitamente que la votación anterior se mantuvo estática y los cambios se deben a votos extra. Pero los rangos en que oscilan R1 y R2 sugieren que el efecto está más relacionado a los votos nuevos. Una manera de ver estos efectos en más detalle sería estudiar los casos extremos en que todos los votos anteriores se hubiesen cambiado de bando. Omito ese análisis acá para mantener la simplicidad.

La Figura 5 muestra que esta magnitud RR se correlaciona mucho con el incremento de la participación. Es decir, las comunas donde se incrementó más la participación tendieron también a darle muchos votos nuevos al rechazo.

Esto podría sugerir que la gente no fue simplemente a votar porque tenía que hacerlo, sino porque quería hacerlo para manifestar un mensaje. Sin embargo, esto no se deduce inmediatamente. De hecho, esta correlación disminuye mucho si usamos la participación en 2022. Eso significa que es más factible que el aumento del Rechazo ocurriera en comunas donde en contextos de voto voluntario no hay tanta participación. Si analizamos las comunas urbanas y rurales vemos también que las comunas rurales incrementaron mucho más su participación esta vez, y que les dieron más votos nuevos al Rechazo.

Si nos enfocamos en las comunas urbanas vemos que este cambio de aumento de apoyo al Rechazo se correlaciona mucho con el nivel de pobreza (Figura 6). Vemos en un extremo las comunas más ricas, como Providencia, Ñuñoa, etc, donde a pesar de que haya posturas distintas, no hubo sorpresas ni cambios radicales. En el otro extremo vemos comunas como La Pintana donde la cantidad de votos por el Rechazo fue más de tres veces con respecto a Kast.

Figura 6: Aumento del rechazo fue mayor en las comunas más pobres, al menos en contextos urbanos.

En áreas rurales es mucho más heterogéneo y la correlación con pobreza se diluye (no lo muestro en ninguna figura).Más bien las muestro directamente en relación al resultado de la elección anterior. En la Figura 7 observamos el grupo donde el cambio de opinión fue más drástico. Un grupo importante de estas comunas son del Norte Chico (Monte Patria, Tierra Amarilla, Freirina, etc). En estas comunas hubo un apoyo muy mayoritario a Boric, pero ahora la mayoría de los votos se fueron al Rechazo. Es posible imaginar que el cambio se atribuya en parte al estrés producido por la crisis hídrica (hipótesis que proviene de notar el amplio entendimiento de que, por ejemplo, los contextos de inseguridad alimentaria son fuente de conflicto). En este grupo encontramos también, y quizás sorprendentemente, el Alto Bío-Bío.

Figura 7: Las comunas rurales donde más aumentó el rechazo son principalmente del norte Chico, donde la izquierda históricamente ha tenido una alta votación pero que hoy enfrentan problemas como la escasez hídrica.

En la Figura 8 muestro las comunas rurales con un aumento más moderado. Está representado por comunas tanto del norte como del sur, donde en cualquier caso hubo un incremento sustancial del apoyo hacia el Rechazo.

Figura 8: Comunas rurales con aumento de apoyo intermedio por el rechazo.

Finalmente, en la Figura 9 está el grupo de comunas rurales donde no hubo una variación sustancial. El caso más extremo es el de Colchane, donde ya se había registrado un amplio apoyo por Kast (debido a la crisis migratoria posiblemente). Aquí también se ven comunas del sur donde la derecha generalmente obtiene la mayor votación, y las comunas afluentes de veraneo en el litoral central, como Zapallar.

Figura 9: comunas donde no hubo un gran aumento del apoyo por el rechazo.

Fake news, voto de protesta y sinceros, y el debate sobre el voto obligatorio.

Hemos visto que esta elección significó un gran movimiento tectónico respecto a una elección de hace 9 meses. Los resultados sugieren que la obligatoriedad y los volúmenes masivos de nuevos votos posiblemente fueron responsables de nuevas dinámicas electorales.

Ha habido al mismo tiempo un debate en redes respecto a las explicaciones de este cambio. Una postura habla del “voto de protesta”. En ciencia política se distingue entre voto sincero (votar por mi preferencia genuina) y el voto estratégico (usar mi voto para señalar un mensaje distinto a la preferencia señalada nominalmente en el voto), y como recientemente señaló el politólogo Rubén Martinez Dalmau es posible que la obligatoriedad del voto haya producido una señal sesgada: la gente, obligada a votar, no lo hizo del todo para señalar una aprobación o rechazo al proyecto constitucional, sino para manifestar estratégicamente su malestar.

Los resultados son consistentes con la existencia de un voto de protesta: lugares donde es entendible que haya más malestar (pobreza, escasez hídrica) son aquellos donde ha habido cambios más grandes respecto a la elección pasada. Estos cambios pueden responder a una sensación de necesidades no cumplidas por el gobierno, disminución en la calidad de vida, alguna crisis particular, etc.

Queda también la pregunta sobre cuánto pueden haber influido las fake news en el resultado. Ha sido documentado que ciertos grupos y movimientos por el Rechazo invirtieron consistentemente en la difusión de interpretaciones erróneas de la propuesta. Al mismo tiempo, podría argumentarse que como la pobreza se asocia a niveles menores de educación, la exposición a la desinformación puede tener un efecto más nocivo en poblaciones más empobrecidas. En efecto, una investigación periodística reciente (sin validez estadística) también sugiere que en sectores populares de Santiago las decisiones basadas en interpretaciones erróneas del texto (quizás atribuibles a desinformación) jugaron un rol importante. De ser así, podría entenderse también este cambio sustancial como una consecuencia de una campaña de desinformación particularmente exitosa.

Una tercera explicación es que mucha gente votó sincera y racionalmente y expresó su descontento con un proceso constitucional estridente y una propuesta con la que no estaba de acuerdo. Es esa la interpretación (junto al voto de protesta) más fiel con las encuestas de opinión (aunque los métodos muestrales utilizados impiden determinar la influencia de la desinformación).

Es imposible determinar a partir de un análisis cuál es el efecto neto de cada una de estas explicaciones, y si hubo interacciones. Pero los resultados son consistentes con todas ellas y eso indica que es necesario investigar el asunto en mayor detalle. Negarse a aceptar que hubo tanto un genuino descontento con el proyecto, así como que también hubo gente que votó para protestar, y que otra gente simplemente fue engañada, es una negación a la complejidad del asunto.

Para la discusión sobre el voto voluntario y obligatorio es también importante reconocer que hay mecanismos no del todo comprendidos que pueden estar jugando un rol al abrirse esta nueva modalidad de elección, y lo que aprendamos debe usarse para discutir si el voto obligatorio es o no una buena idea en elecciones futuras.

El rol de las encuestas

Todas las encuestas daban como ganador al Rechazo, pero las proyecciones (incluyendo los márgenes de error) estuvieron todas lejos del resultado final. El por qué fallaron las encuestas sigue siendo una pregunta abierta, y esperamos que las encuestadoras liberen los datos para hacer posible ese análisis. Por ahora, hay dos hipótesis provisorias: primero, que quienes se manifestaban como indecisos favorecieron finalmente el Rechazo de manera desproporcionada. Segunda, que el muestreo de encuestas favoreció a la población que efectivamente votaría usualmente. Quizás muchas personas que votaron obligadamente esta vez no se molestaron en participar en las encuestas, y ellas apoyaron mayoritariamente el rechazo.

Advertencia:

No soy cientista político y el objetivo de este texto es más bien intentar articular preguntas y bosquejar hipótesis, aunque a sabiendas de que pueden estar erradas. Para hacer tal se requieren muchas más herramientas conceptuales que yo no dispongo. Más aún, los datos aún no están completos y estos pueden generar sesgos cuando se hacen análisis basados en participación (aunque a juzgar por los datos más actualizados del Servel, que ese sea así). Sin embargo, hay algunas inconsistencias (por ejemplo en Huara la cantidad posible de electores es tres veces la población total) que significa que hay que tener cuidado.

Tipo de análisis y su limitación

Este análisis se basa en estudiar el comportamiento electoral por comuna (participación y preferencias), viendo sus cambios respecto a la última elección y cómo los cambios se correlacionan con indicadores de urbanidad y pobreza. La mayor limitación es que como se tratan de datos agregados por comuna están sujetos a la falacia ecológica: al no tener acceso a las preferencias individuales (eso sería creepy) sólo podemos analizar el conjunto y ahí perdemos un nivel importante de resolución que puede crear una visión sesgada.

Por ejemplo, al no tener acceso a la edad y el sexo de los votos, no sabemos en qué medida el comportamiento agregado a nivel comunal depende también de interacciones con esos factores. También, cuando analizo cambios respecto a la elección interior ignoramos las 4 maneras en que los votos pueden ir de una elección a otra, y miramos sólo cambios totales. Un análisis más detallado debería basarse en el comportamiento mesa a mesa, usando información disponible del padrón electoral (cuál es la composición etárea y de sexo de cada mesa?) Con respecto al Plebiscito actual estos datos no parecen estar disponibles públicamente.


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