El Santa de los grandes es el aguinaldo

No sé ustedes pero cuando yo me enteré que Santa no existía, lloré muchísimo. Esa emoción de levantarte el 25 de diciembre a las 7am para ver los regalos que me había dejado Santa, desapareció.

No fue sino hasta los 23 años, cuando empecé a trabajar, que algo parecido me empezó a pasar en diciembre: conforme se acercaba la primera quincena, aparecía una emoción que no existía el resto del año. Sí, claro, ya viene navidad que es mi época favorita, y también mi cumpleaños. Pero no, ese sentimiento vino porque ya mero me depositaban mi aguinaldo.

Ese bono, que es no bono, pero es obligatorio, es mi nuevo Santa. Después de un año de portarme bien, y trabajar muchísimo, llega el regalo.

¿Pero qué pasa normalmente con los regalos de Santa, o con cualquier regalo cuando eres niño? Te dura la emoción un par de meses, hasta que se rompe, se pierde, o simplemente pierdes el interés.

Eso mismo empezó a pasar con mi aguinaldo: llegaba y no pasaba ni un mes y ya no existía ese regalo. Me lo había gastado todo, ¿y en qué? La verdad hoy les puedo decir que ni sé.

¿Pero qué pasaría si cambiamos ese concepto de regalo, y empezamos a ver al aguinaldo como un regalo para nuestro futuro?

Aquí viene lo bueno

Hagamos un ejercicio: soy Ana, tengo 30 años y mi sueldo actual es de $35,000 pesos, lo que se vuelve $25,000 pesos ya libre de impuestos. Este 2022 recibiré 30 días de aguinaldo, y en vez de gastarlo lo voy a invertir en un PPR (plan personal de retiro).

En pocas palabras, con el PPR puedes aportar para tu retiro y lo increíble es el beneficio fiscal: es deducible hasta cierta cantidad (10% de tu sueldo o hasta  $175,505 en 2022).

Para todos los que no saben qué es el PPR y quieren saber más, les dejo este post que lo explica super fácil.

Lo primero que va a pasar es que este 2022 meteré esos 25,000 directo a una cuenta de inversión con plazo a 35 años (no se me asusten, pero al ser PPR está pensado para el retiro).

Mi sueldo anual es de $455,000 pesos, de los cuales me retuvieron $136,500 por impuestos. Al invertir esos $25,000 pesos, la base de impuestos será sobre $430,000 pesos, quedando en $129,000 pesos. La diferencia entre los $136,500 pesos y los $129,000 pesos fue lo que pude deducir y se me reembolsará en abril cuando presenté mi declaración (el gobierno me regresará $7,500 pesos), por lo que si me regresan un cachito de este aguinaldo como mi Santa anual. Al final, la navidad tampoco fue tan triste.

Asumamos que nunca me suben de sueldo, y año a año voy haciendo lo mismo: depositar mi aguinaldo entero. ¿Cuánto tendría al retirarme? Aquí la proyección.

Fuente: análisis propio.

En 35 años mi regalo de navidad se va a convertir en $32,525,676 pesos. Ya sé, yo también dije: «Santo regalote de Santa». Para esta proyección utilicé una rentabilidad esperada de 16%. Ahora esos $32.5 millones es el valor futuro, por lo que ajustando a una inflación futura anual proyectada de 4%, y para verlo a pesos de hoy, el monto sería equivalente a $8,242,509.42 de hoy.

Ese dinero me lo darán cuando tenga 65 años y me retire. Si entonces meto ese dinero en algo sin riesgo a una tasa de 4% (solo para que no le pierda con la inflación), y saco mes con mes durante 20 años que asumo viviré más, mi mensualidad sería $49,782.05 pesos de hoy.

¿Ahora ya me creen que Santa existe?

¿Cómo empiezo?

Es muy fácil. Si no tienes aún cuenta en Fintual, la puedes abrir aquí, lo haces en 5 minutos y completamente en línea. No necesitas esperar a que recibas tu aguinaldo, pero cuando te llegue, lo inviertes (y piensa que un cachito de ese aguinaldo por invertirlo se te va a regresar en tu declaración anual). Y lo más importante, se disciplinado con tu estrategía, ya viste que realmente vale la pena.

Ahora, es importante mencionar que para obtener todos los beneficios fiscales del PPR, se tiene que cumplir el plazo para el retiro, de no ser así, al sacar tu dinero se gravará el mismo y la ganancias generadas y dividendos también pagarán impuestos. Pero mejor tener paciencia, quédate con un beneficio fiscal chiquito año a año y a esperar al Santa de la jubilación.

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