Los demócratas ganaron la Cámara y el Senado, incluso en estados que parecían fuera de su alcance.
Al momento de escribir, los demócratas habían asegurado al menos 231 escaños en la Cámara de Representantes (53,1% del total) y 54 en el Senado (54%), con varias elecciones todavía sin definir. Ganaron siete escaños del Senado que estaban en manos republicanas: Iowa, Kansas, Maine, Carolina del Norte, Ohio, Carolina del Sur y Texas.
Hay varias maneras de dimensionar la sorpresa. Kansas no elegía a un senador demócrata desde 1932; Texas no lo hacía desde 1988.

El contraste con 2024 también es notable. Trump había ganado Carolina del Sur por 17,9 puntos, Kansas por 16,1. Dos años después, ganaron los candidatos demócratas al Senado. Aunque estamos comparando elecciones distintas, con candidatos, cargos y participación diferentes, estos números muestran que el descontento fue lo suficientemente profundo como para romper la geografía electoral de 2024.
Trump ya no controla Washington
El resultado transforma el funcionamiento del gobierno desde enero de 2027. Estas son algunas de las consecuencias del control de las Cámaras por parte de los demócratas:

Bloqueo político: Trump tendrá que negociar mucho para poder pasar cualquier ley relevante. Así, sube el riesgo de choques por el presupuesto, cierres del gobierno y techo de la deuda. El Congreso saliente probablemente intentará cerrar asuntos pendientes durante la sesión entre noviembre y enero.
El Senado demócrata puede rechazar jueces, altos funcionarios y otros nombramientos presidenciales. Si se produjera una vacante en la Corte Suprema, Trump no podría conseguir por sí solo la aprobación de su candidato. Es probablemente la diferencia más importante entre haber perdido solo la Cámara y haber perdido ambas.
También es previsible que aumente la fiscalización. Las mayorías demócratas podrán controlar comités, emitir citaciones, abrir investigaciones y obligar a funcionarios a declarar. Eso puede generar mucho ruido político y volatilidad en sectores expuestos al gobierno.
La derrota de los republicanos acelera la carrera por suceder a Trump en 2028. Los posibles sucesores republicanos tendrán más incentivos para diferenciarse, mientras el Congreso se convierte en vitrina para una nueva generación demócrata.
Dicho todo esto, es importante aclarar que el resultado diluye el poder que tiene Trump pero no lo elimina. El presidente conserva su poder de veto y facultades para dirigir la política exterior.
¿Qué significa para los mercados?
En la renta fija los movimientos fueron acotados. En algunos plazos las tasas bajaron, por la probabilidad algo menor de nuevos estímulos fiscales, pero el mercado todavía exige tasas muy altas para prestarle a Estados Unidos a plazos largos.
Los principales índices accionarios subieron. Esos movimientos se sostienen en que un gobierno dividido puede implicar un freno al gasto o a cambios tributarios.
La elección trajo un tropiezo para algunas empresas tecnológicas. En diez estados se votaron medidas relacionadas con centros de datos, y solo un resultado de más de 40 votaciones fue favorable para su desarrollo. No todas las consultas eran vinculantes y no todas equivalían a una prohibición, pero la señal política fue muy clara.
Los centros de datos concentran una demanda enorme de electricidad, agua, terrenos y conexión a la red. Puede obligar a construir líneas, subestaciones y nuevas centrales eléctricas que tardan años y cuestan miles de millones. Se volvieron impopulares en parte porque se percibe que generan pocos empleos permanentes (o quizás incluso los destruyen) mientras compiten por recursos o terminan pagando parte de la infraestructura mediante sus cuentas eléctricas e impuestos. La reacción de los semiconductores, de quienes depende el aumento de capacidad de procesamiento de datos, fue negativa tras los resultados de las elecciones.
De todas maneras, los inversionistas no necesariamente ven con malos ojos esta limitante, porque podría disminuir el riesgo que las grandes empresas tecnológicas sobreinviertan.
La victoria demócrata debilitó al dólar frente a las principales monedas. El avance del peso mexicano fue relativamente contenido porque Trump conserva amplias facultades para imponer aranceles y dirigir la política comercial.

El mercado seguirá digiriendo los resultados e implicancias en los próximos días. Algo que será de particular interés es si Trump va a cambiar en alguna forma su posición ante Irán y la guerra en el Medio Oriente, lo cual podría tener implicancias más tangibles y de corto plazo en la inflación y en las decisiones de política monetaria.