Dibujar y pintar ha sido mi hobby siempre. El primer premio que gané en mi vida fue en una competencia de arte, con tres o cuatro añitos. Un premio de 20 rupias (200 pesos). Pero como suele pasar con esos hobbies, lo dejé de lado durante los años movidos de mi vida. Niños, trabajo, cambios de países no ayudaron a mantener la práctica. Hace unos años retomé mis clases de arte y ha sido maravilloso. Pintar es mi momento de desconectarme de la vida digital, reflexionar, entrar en un estado de flow.

Pero, las voces en mi cabeza están bien activas mientras pinto, cual comentaristas de fútbol, dando una opinión continua sobre lo que estoy haciendo. Y hay un momento, más o menos a la mitad del cuadro, donde estoy convencida que lo arruiné (la embarré, literal y figurativamente). Lo que se ve en el papel no se asemeja a lo que imagino en mi cabeza. Los colores se ven sucios, todo en un tono medio, las formas poco definidas, y el cuadro... meh. En este momento tengo ganas de botarlo y volver a empezar de nuevo.

Pero mi profe me motivaba a seguir, a pintar los tonos más claros y oscuros, los detalles. Y de repente, el cuadro se transforma: hay luminosidad, profundidad, hay un punto de foco, la pintura fluye visualmente. Se acerca más a lo que estoy imaginando, y me siento feliz y orgullosa de lo que he creado.

Resulta que este momento del medio tiene un nombre: the Messy Middle (la mitad caótica) y es algo bastante común
Y no solamente en pintura...
Lo curioso es que una vez que le puse nombre, empecé a observar ese fenómeno en todas partes.
Lo reconocí en proyectos profesionales –esa fase después del inicio entusiasta, cuando ya se acabó la novedad pero el final todavía se siente lejísimos.
Pasa lo mismo aprendiendo algún tema nuevo, en esa meseta a la que uno llega después de los primeros avances rápidos y antes de sentir que dominas el tema suficientemente.
Con el deporte y ejercicio también. Empecé a entrenar, y rápidamente tenía más fuerza. Pero al rato aumenté de peso, me sentía estancada y avanzar al siguiente nivel requirió meses de repetición de las mismas sentadillas y pesos muertos. Foooome, pero efectivo.
Lo sentí en cosas domésticas. En mi proyecto de hacer *"batch cooking"* (cocinar de una para varios días) por ejemplo, empecé feliz, viendo decenas de videos. Pero mis primeros intentos eran poco *batch* y mucha frustración. ¿Ahora? Siempre hay comida lista para mis adolescentes hambrientos sin tener que estar en la cocina 4 horas al día.
Y lo veo en mis inversiones largo plazo. Allá va mi plan de pensiones... con sus altibajos. Me quedan años por delante antes de jubilarme, y ya tengo años trabajando y ahorrando p'atrás. Estoy en pleno messy middle, pero con una tendencia de largo plazo que me ilusiona.
Distintos procesos y entornos, pero la misma sensación. Un comienzo lleno de claridad y un final lleno de logro. Pero la parte del medio... buff... confusa y desmotivante.
Obviamente no la inventé yo
Investigando un poco, aprendí que Scott Belsky, el fundador de Behance, popularizó el término con su libro “The Messy Middle”, aunque en otro contexto, el de startups. Según él, se habla mucho de los inicios de las empresas, y de sus grandes finales, pero no del largo tramo medio donde está el trabajo de verdad, el caos y la ambigüedad. Ese tramo existe y es lo que define si una empresa se vuelve exitosa. Su consejo es aceptar la carga de la incertidumbre y superar la fase intermedia con una combinación de resiliencia y optimización.
La ciencia
En 2011, los investigadores Bonezzi, Brendl y De Angelis publicaron en la revista Psychological Science un estudio titulado Stuck in the Middle donde analizaron esa fase de diferentes proyectos. Durante mucho tiempo se creyó que la motivación subía a medida que te acercabas a una meta. Ellos mostraron que no es así, sino que la motivación es alta al principio y alta cerca del final, pero cae justo en la mitad.
Según su estudio, al principio mides tu avance contra el punto de partida, así que cada paso se siente enorme. Cerca del final lo mides contra la meta, y cada paso se siente valioso. Pero en la mitad estás lejos de donde partiste y lejos de donde quieres llegar y esa percepción lleva a desmotivación, cansancio y la gente se esfuerza menos.
¿Y en las finanzas personales?
En el mundo de las finanzas personales incluso tiene su propio apodo: the boring middle, la mitad aburrida. Es esa etapa larguísima en la que ya armaste el plan, ya automatizaste tus aportes… y ahora solo te toca esperar mientras el interés compuesto hace su trabajo durante años.
Es la misma curva de Bonezzi, pero con tu plata. Hay altibajos de mercado, y estás lejos de tu meta. Y ese es justo el punto en que la mayoría de la gente se aburre, se distrae o se convence de que "esto no funciona" y tira la toalla. Confunden crecimiento paulatino con fracaso, cuando en realidad están en la parte que más importa del proceso.
¿Y cómo se sobrevive a eso?
En otro estudio, Teresa Amabile de Harvard pidió a 238 profesionales que anotaran cada día cómo les había ido en el trabajo, y de esas casi 12.000 anotaciones salió un patrón claro. Lo que más levanta el ánimo en el día a día es percibir progreso, aunque sea pequeño. Y lo que pasa en el messy middle es justo eso, no percibo progreso y me siento bloqueada. (Amabile & Kramer, The Progress Principle Harvard Business Review Press, 2011)
Lo bueno es que la ciencia, los expertos financieros, el entrenador del gimnasio y mi profe de acuarela dan prácticamente el mismo consejo.
- Redefine qué cuenta como avance: aceptar que existe esa fase, y en vez de medir el resultado celebra la constancia. No estés juzgando el resultado durante el proceso.
- Automatiza: no dependas de tu motivación o ganas del momento.
- Confía en el proceso: frase trillada pero cierta.
¿Y mi cuadro?
El cuadro sigue pareciendo feo a la mitad, pero ahora confío y avanzo de todas formas.
Voy a un taller de pintura para mantener la constancia, entreno con un profe. Marco los hábitos en mi diario de vida con una X y me sube la dopamina. Y mientras el mundo se volvía loco con NFTs de Bored Ape, seguía aportando a mi boring ETF.
La mitad del camino se supone que se siente así. Confusa, lenta, un poco desesperante. Y también se supone que sigas.
Ah, y el cuadro quedó así :)
