No, no es una pregunta retórica.
Tampoco busco una respuesta emocional. Aunque probablemente lo emocional sea el mayor valor detrás de ese pelatzo al que le dedicas horas de cepillado, lavado, acondicionado, secado, planchado, enchinado, mascarillado, tratamientado... o lo que sea que hagas en la rutina capilar de tu preferencia.
Hablo de dinero.
Tu cabello puede valer entre $10,000 y $50,000 pesos. Ese es, aproximadamente, el costo de una peluca de cabello natural.
El rango depende de cosas obvias, como la calidad, el largo, el volumen, el color o el corte. Pero también de otras menos evidentes: el tamaño de tu cabeza, el tipo de base para un cuero cabelludo sensible, si está hecha a mano (una artesanal puede requerir entre 40 y 100 horas de trabajo), las pruebas, los ajustes y hasta la asesoría personalizada.
Dato curioso: una peluca puede durar desde uno y hasta siete años, dependiendo de la calidad, el uso y los cuidados.
Pero antes de que salgas corriendo a vender tu cabello para la peluca de Sailor Moon de una cosplayer con mucho dinero, te presento la donación para pacientes con cáncer.
Yo he donado mi cabello 4 veces.
Todo empezó hace muchos años con un video en Facebook, una red social que usábamos antes de TikTok y después de Metroflog. En el video salía una niña de unos seis años donando su cabello. Ella sostenía su trenza y decía que no pasaba nada, porque el cabello volvía a crecer.
Yo, que estaba (y sigo) buscando el propósito de la vida, corrí a donar el mío.
La niña quedó muy linda.
Yo quedé como Lord Farquaad (literal fue el primer comentario que me hicieron).


Mi trenza chiquilla y yo con una espinilla – Lord Farquaad a punto de ser asesinado
En mi rush doné una trenza de 15-20 centímetros. Error. Después me explicaron que si bien me fue, mi donación hubiera servido para hacer un fleco. Mientras más largo sea el cabello, mejor. Recomiendan una trenza de 30 cms de liga a liga para poder armar bien la peluca, y a diferencia de lo que muchos creen, no importa si es teñido, yo una vez lo done con rayitos que me puse en mi depresión post parto.
Que mi sonrisa no te engañe, mis traumas de la niñez me enseñaron a posar para las fotos aunque internamente esté llena de pensamientos intrusivos.
Todas las veces me he arrepentido: no me queda bien el cabello corto. No me sé peinar. Y sin la posibilidad de hacerme una colita pierdo como el 92% de mi seguridad, que tampoco es que sea muchísima.
Pero luego pienso en la familia que tiene alguna hermana, mamá, tía o hija con cáncer, que enfrenta gastos de entre $20,000 y más de $100,000 pesos al mes dependiendo del tipo, la etapa de la enfermedad y la cobertura médica que tienen (o no). Gastos a los que muchas veces se suma la pérdida de ingresos porque el paciente y/o algún familiar deja de trabajar para dedicarse al cuidado.
Y encima de todo, ¿tiene que gastar otros $25,000 pesos si quiere una peluca?
…y el arrepentimiento se pasa.
Te sigo contando: la primera vez que doné fui a un lugar súper shady que encontré en el mencionado Facebook, hay un 50% de probabilidad de que me hayan visto la cara pero total, estaba chiquita (la trenza también).
La segunda lo doné a otra asociación en una colecta masiva, me tocó tirar mi trenza en un buzón de un Centro Comercial como carta a Santa.



1. Cuando lo doné en un buzón de un centro comercial 2. Con rayitos post parto 3. Con mi súper playera de Molotov
Para la tercera y cuarta finalmente encontré a Oncoayuda que, al día de hoy, ha entregado 1,153 pelucas gratuitas, todas hechas con cabello donado.
¿Oye pero no es mejor donar dinero, medicamentos u otros insumos más indispensables?
Quizá (ándale, dona eso y el pelo a ver si muy muy), pero aunque donar cabello parezca algo superficial en medio de la tempestad que esta terrible enfermedad puede ocasionar, el cabello también forma parte de la identidad de cada persona.
Y, como me dijo Elizabeth Lavín, crack fundadora y presidente de Oncoayuda, una peluca no cambia un diagnóstico, pero sí puede hacer que quien la usa se sienta más cómoda y con más confianza. Y puede darle la libertad de decidir cuándo, cómo y con quién hablar de lo que está viviendo.
Para fabricar una sola peluca se necesitan alrededor de 300 gramos de cabello, es decir, entre cuatro y cinco donaciones de cabello así tan bonito como el tuyo. Y el tijerazo se siente feo, pero lo que para ti pueden ser unos (muchos) meses diciendo "¿por qué hice esto?”, para alguien más puede significar enfrentar uno de los momentos más difíciles de su vida con una preocupación menos, sintiéndose un poquito mejor, y eso hace que valga toda la pena.
Por si te interesa, Oncoayuda organiza seis colectas al año. Y cuando vas a entregar tu cabello puedes ver, del otro lado, a personas escogiendo la peluca que se van a llevar. Es justo ahí donde los "Lord Farquaad", "Edna Moda", "Dora la Exploradora", "Vilma" o "Willy Wonka" dan mucha más alegría que tristeza (tengo que cuestionar mis amistades).
Y la niña del video y yo te damos nuestra palabra…
el cabello sí vuelve a crecer.
¡Gracias Oncoayuda!
Te dejo sus datos, también aceptan donaciones económicas:
Oncoayuda AC
55 4817 4988
https://www.instagram.com/oncoayuda.ac