Al Mundial pasado clasificaron 32 países y a este 48: 50% más. Eso permitió que clasificaran muchos países que usualmente no destacan por sus capacidades futbolísticas: entre otros, Nueva Zelanda, Curaçao, Bosnia y Herzegovina, Uzbekistán y, por supuesto, Cabo Verde.
La República de Cabo Verde es un país independiente que consta de diez islas volcánicas en el Occidente de África. Cuenta con aproximadamente medio millón de habitantes y alcanzó su independencia en 1975, hace poco más de 50 años. Su isla más grande se llama Santiago y cuenta con aproximadamente 300.000 habitantes, o un 60% de su población, mientras que su isla habitada más chica, Brava, tiene una superficie de 67km² (similar a la del Vaticano) y alrededor de 7.000 habitantes.

Dados estos hechos, es natural que Cabo Verde haya sido víctima de algunos memes previos a iniciar el Mundial, como este:.
Sin embargo, estos memes —como casi todos los memes— reflejan ignorancia dado que muchos de los futbolistas del plantel juegan para equipos en buenas ligas en el extranjero. Aquí los ejemplos más notables:
- Logan Costa – Villarreal, España
- Wagner Pina – Trabzonspor, Turquía
- Sidny Cabral – Trabzonspor, Turquía
- Steven Moreira – Columbus Crew, Estados Unidos
Aunque tal vez la historia más increíble es la de Roberto Carlos "Pico" Lopes, el defensa central de Cabo Verde. Nació en Dublin hace 33 años, de padre caboverdiano y madre irlandesa. Trabajaba en un banco irlandés y en su tiempo libre jugaba para el Bohemians, un equipo amateur de quién sabe qué división.
El 2018 el entrenador de Cabo Verde, Rui Águas, le envió un mensaje por LinkedIn para intentar reclutarlo. Lopes no hablaba portugués y apenas usaba LinkedIn, así que lo descartó rápidamente como spam.
Pero Águas no se rindió: 9 meses después hizo otro intento, esta vez en inglés. Esta vez logró captar su atención e hizo lo que cualquiera debería hacer con un mensaje que no entiende bien: pasó el mensaje original por Google Translate. Aceptó la propuesta de inmediato y 8 años después estaba debutando en un Mundial contra España.

La gran sorpresa
Dicen que antes cae un hablador que un cojo, y así ocurrió con todas las personas que subestimaron a Cabo Verde. Este país clasificó como segundo de su grupo después de empatar sus tres partidos (contra España, Uruguay y Arabia Saudita), eliminando a Uruguay, “uno de los buenos”, de paso. Contra España, Cabo Verde era el gran “no favorito”, pero quedaron 0-0 después de una estelar actuación de Vozinha, cuya cuenta de Instagram ya superó los 18 millones de seguidores, más de 30 veces la población de su país. Vozinha, por cierto, tiene 40 años y actualmente no juega para ningún equipo, algo que quizá cambie pronto.

En los dieciseisavos les tocó contra Argentina, el actual campeón, y una vez más Cabo Verde era el gran no-favorito: muchos esperaban una goleada tipo 3 o 4-0. Sin embargo, este resultó ser uno de los partidos más emocionantes del Mundial y acaso de la historia. Primero, Argentina no pudo ganarle a Cabo Verde en los 90 minutos del tiempo oficial (quedaron 1-1), así que tuvieron que ir a tiempo extra. Lisandro Martínez metió un gol en el ‘92 y con eso lo argentinos se relajaron, solo para descubrir que en el ‘103 Sidny Lopes Cabral metería lo que hasta ahora es el candidato número 1 a “Gol del Mundial”:
La euforia a nivel global era palpable. Todos teníamos los pelos de punta: estábamos presenciando a David venciendo a Goliath. Los caboverdianos se veían enteros, luchando en cada jugada, mientras que los argentinos estaban desconcertados, incapaces de creer que tuvieran que luchar tanto por conseguir “lo que era suyo”. “Es impresionante, es casi imposible de creer” decían todos los comentaristas, incluso los argentinos. Los underdogs, o los no favoritos, siempre se ganan el cariño de los fans, en parte por querer ver a nuevos equipos ganar, en parte porque en ellos nos vemos reflejados: si ellos triunfan, nosotros podemos también, pensamos.

Lamentablemente la experiencia también cuenta y en el minuto 111’, después de un tiro de esquina impecable de Lionel Messi, Argentina pudo cerrar el partido, 9 minutos antes de que se fueran a penales, donde cualquier cosa pudo haber pasado. Yo vivo en México y estoy seguro de que si ganaba Cabo Verde se llenaría el Ángel de la Independencia, un monumento al que van los fans del fútbol después de una victoria (cuando gana México suelen ir más de 500.000 personas, o la población entera de Cabo Verde).

¿11 o 300?
Después del partido estuve pensando mucho en todas las razones por las que fue tan emocionante ver este partido y por las que Cabo Verde se ganó el respeto del mundo entero. Creo que todo se reduce a la admiración que sentimos por alguien que pelea de verdad, que se mantiene impertérrito ante el peligro, que ve al dragón a los ojos y aún así camina de frente. Me acordé de los 300 espartanos que murieron en las Termópilas y, aunque se me hizo una idea exagerada y la descarté, la descubrí al día siguiente en el Instagram del comediante Trevor Noah:
El Hagakure, un texto antiguo para guerreros escrito por Yamamoto Tsunetomo, inicia diciendo “El camino del guerrero, he descubierto, es morir”. Esta muerte es metafórica y se refiere a entregarlo todo, a abandonar ese cuidado del ego que nos impide arriesgarnos. Lo último que un samurai puede tener en consideración al actuar es su propia vida. En el libro Legends of the Samurai de Hiroaki Sato se desarrolla esta idea:
El camino del guerrero yace en una muerte frenética: caminar hacia el lugar de la muerte sin vacilar. Un guerrero solo puede volverse loco y morir una muerte frenética. En el camino del guerrero, en el momento en que empiezas a pensar, ya es demasiado tarde. El camino del guerrero no tiene utilidad para la lealtad ni para la devoción filial; es simplemente una muerte frenética.
Quizá suene exagerado comparar un partido de fútbol con “una muerte frenética”, pero tampoco creo que sea una expresión del todo inadecuada. Incluso los fans argentinos aplaudieron al equipo de Cabo Verde al terminar el partido, lo cual no ocurre muy seguido (por no decir nunca):
Sea como sea que queramos describir esta historia, lo cierto es que ningún equipo le pudo ganar a Cabo Verde en los 90 minutos de tiempo oficial y que su participación en el Mundial dejó huella en la historia, se ganó el respeto y admiración de muchos de nosotros y, en honor a la verdad, no podemos atrevernos nunca a llamarla una derrota.
Así que a la próxima, mucho ojo con Cabo Verde.