Este domingo fue la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil, con una victoria sorpresiva de Lula, por cuarta vez para presidente, y esta vez su rival fue Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente. Pero hay que observar el resultado con cuidado: más que una victoria de la izquierda de Lula, esta elección representa un rechazo a la familia Bolsonaro. Lo que nos mostró fue un país roto por la mitad.
Son muchas las capas de complejidad en la política brasileña, por lo que te contaré cómo Brasil llegó a las urnas este octubre de 2026, cómo Flávio Bolsonaro y Lula se posicionaron en este ajedrez, y qué significó esta victoria para Brasil.
Un breve repaso histórico
El gobierno de Jair Bolsonaro –padre del actual candidato Flávio– estuvo marcado por el Covid, su rechazo a las recomendaciones de la OMS y las más de 715.000 muertes durante la pandemia. Durante estos años, su hijo Flávio fue Senador y uno de los principales articuladores políticos en el Congreso.
Saltemos luego al 3 de enero de 2023: Lula volvía al poder por tercera vez. En un minuto escribí este post, donde expliqué cómo Lula había sido condenado por corrupción y lavado de dinero, pasó 580 días en la cárcel entre 2018 y 2019, y después se probó que el juez y el fiscal del caso habían trabajado en una colaboración inapropiada, tomando decisiones parciales. Eso anuló la investigación, como si Lula jamás hubiera sido condenado. Fue justamente durante el tiempo que Lula estuvo en la cárcel, que Jair Bolsonaro ganó las elecciones presidenciales.
En 2023, un par de días después del cambio de mando (y de mi post anterior), cuando Lula asumió su tercer mando, y Jair Bolsonaro estaba en EE.UU., el 08 de enero, miles de manifestantes invadieron y saquearon los edificios del Congreso Nacional, el Palacio do Planalto, la oficina donde trabaja el presidente, y el Supremo Tribunal Federal, los tres emblemáticos edificios situados en la explanada de Brasilia diseñada por Oscar Niemeyer. En ese momento todavía no estaba clara la conexión entre todos los eventos. Desde las elecciones, los seguidores más acérrimos del expresidente Bolsonaro armaron campamentos en frente a los cuarteles generales en varias ciudades de Brasil, pidiendo intervención militar. En diciembre de 2022, hubo algunos actos de violencia en Brasilia, como un intento de explotar una bomba en un camión cerca del aeropuerto. Y en enero, finalmente, esa invasión.

Fue solo algunos meses después que la policía federal encontró evidencias de una organización criminal liderada por Jair Bolsonaro, que articuló minutas de decreto golpista y planeaba detener y asesinar autoridades, incluso al presidente Lula, su vicepresidente Geraldo Alkmin, y el ministro del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes. En Septiembre de 2025, Jair Bolsonaro fue condenado a 27 años y 3 meses de cárcel. Por temas de salud, cumple esta pena en su domicilio.
Y así, como un espejo de las elecciones pasadas, esta vez fue Jair Bolsonaro quien no pudo correr y eligió a su hijo Flávio para que fuera su candidato de reemplazo.
Desde entonces, hay dos escándalos qué están en proceso de investigación y podrían tener impacto en muchas personas importantes de Brasilia.
El primero es un fraude del INSS (Instituto Nacional de Seguridad Social, que cuida la plata de la jubilación de los brasileños), por descuentos irregulares de los beneficios de jubilados y pensionados, desviando alrededor de US $1,2 mil millones, e impactando a 4,1 millones de personas.
El otro caso, es que en noviembre de 2025 el Banco Master pasó por una liquidación extrajudicial por el Banco Central de Brasil, por una crisis de liquidez y un agujero financiero de aproximadamente US $10 mil millones. Estos últimos meses han estado marcados por la investigación de este caso y, mientras la investigación avanza, más políticos y figuras importantes aparecen en el enredo, como una nube radioactiva.
Flávio Bolsonaro: la carrera propia del candidato
Hoy tiene 45 años, pero tuvo su primer cargo electivo a los 21, como diputado estadual por Río de Janeiro, donde estuvo 4 periodos de 4 años y uno como Senador (que dura 8 años, y termina al final de 2026). Pasó por 4 partidos de derecha antes de llegar en 2021 al Partido Liberal, el mismo de su papá. Es el hijo mayor del expresidente, y fue elegido por su papá para correr las elecciones después que él quedara inhabilitado.
En sus 26 años en cargos públicos, en su currículum, Flávio también acumula algunas controversias e investigaciones. Podríamos decir que todo comienza a sus 19 años, cuando al mismo tiempo tenía un trabajo de 40 horas semanales en el partido político de su papá en Brasilia, mientras estudiaba derecho en una universidad en Río y además realizaba una pasantía en la defensoría pública de Río de Janeiro. Su primera investigación fue la ‘rachadinha’, por las supuestas apropiaciones del sueldo de los empleados que tenía en su gabinete como Diputado, y supuesto lavado del dinero que recibía en una tienda de chocolates. Los tribunales superiores anularon las pruebas obtenidas durante la investigación porque entendieron que Flávio tenía fuero privilegiado (lo que en Chile se conoce como fuero parlamentario), y archivaron el caso.
Flávio llega a las elecciones siendo blanco de múltiples investigaciones por distintos episodios: supuestos lavado de dinero, evasión de divisas, corrupción y calumnia. Todavía es muy temprano para sacar conclusiones sobre las investigaciones que están en curso por el Caso Banco Master, pero el nombre de Flávio ya apareció. Incluso, una de las investigaciones es por recibir US$ 24 millones del dueño del Banco Master para hacer una película sobre su papá. Además, se busca entender si hubo otras relaciones entre el dueño de Banco y Flávio. Un día después de perder las elecciones, el Supremo Tribunal Federal determinó que entregara sus pasaportes y quedó impedido de dejar el país. Dos días después de las elecciones, una nueva investigación para verificar si su campaña recibió capital extranjero (algo prohibido en Brasil). En enero, cuando termine su mandato como senador, va a ser la primera vez en 26 años que Flavio quedará sin fuero privilegiado.
Lula
Hoy, 27 de octubre de 2026, Lula cumple 81 años. Nacido en Pernambuco, nordeste de Brasil, en una familia simple, vino a São Paulo con 7 años. Dejó los estudios para empezar a trabajar como obrero metalúrgico. Pronto tuvo cargos como líder sindical, antes de fundar el Partido de los Trabajadores (PT), su partido desde entonces. Fue diputado federal por São Paulo (1987-1991), cuando participó en el la Aseblea Constituyente de 1988, que redactó la Constitución de Brasil que rige hasta hoy. Perdió las elecciones a presidente 3 veces antes de ganar por primera vez, en 2002.
Sus dos primeros mandatos fueron marcados por políticas sociales, como la Bolsa Familia, el sueldo mínimo universal, y proyectos para combatir el hambre. Salió de su gobierno con 80% de aprobación, eligiendo a Dilma como su sucesora. Después vino el impeachment de Dilma, la condenación de Lula, la anulación de la investigación y finalmente su victoria para el tercer mandato, y después de esta larga vuelta, volvemos a nuestro momento actual.
Si te interesa revisar el caso judicial de Lula y cómo se inhabilitó el proceso, te recomiendo revisar este post.
Por qué fue histórica y qué representa esta victoria
Flávio Bolsonaro quedó al frente de Lula en la primera vuelta, con 47% de los votos vs 45% del líder del PT. Para la segunda vuelta, tres semanas después, Lula logró 10 millones más de votos, consiguiendo el récord histórico en Brasil, con más de 64 millones.
Durante las 3 semanas que pasaron entre la primera y la segunda vuelta, con la mayoría en el Congreso, Flávio ya había empezado a discutir quiénes ocuparían los puestos en sus ministerios, mientras Lula y sus aliados organizaban manifestaciones que congregaron alrededor de 2 millones de personas a Av. Paulista, en São Paulo, y en un polémico canal de Whatsapp, que llegó a tener más de 10,5 millones de seguidores y que estuvo en la mira de la justicia y de los tribunales electorales. Se convirtió en el canal con más seguidores en Brasil, y al que muchos analistas le asignan un rol clave en esta victoria.
Lo que se viene
Algunos dicen que el resultado de la primera vuelta fue una señal de insatisfacción con el gobierno del actual presidente. Y que la segunda vuelta fue un aviso a la derecha de lo malo que puede ser estar tan atados a la familia Bolsonaro. El análisis que hacen los conservadores a la victoria de Lula es que solo ganó porque competía contra un Bolsonaro, y que el rechazo a la familia se probó más grande que su apoyo.
Además, ese resultado recordó que la polarización de las fuerzas políticas se mantiene, y será necesario mucho esfuerzo para abrir espacio a la colaboración de ambos espectros políticos, especialmente ahora con las instituciones tan débiles por los escándalos de corrupción, y que todavía están en investigación.
La participación e involucramiento de los brasileños en las elecciones fue demasiado importante, pero el desafío que sigue es grande: la necesidad de seguir vigilantes y exigentes de forma constante para el buen ejercicio de las funciones de gobierno y oposición.
En agosto la deuda pública llegó a 82,9% del PIB de Brasil, el mayor nivel en los últimos 5 años, la tasa básica está en 13,75% al año. El mismo gobierno proyectó que a partir de 2028 faltará plata para gastos discrecionales, con riesgo de parálisis de la máquina pública. Además, el Congreso tiene mayoría de oposición al gobierno, por lo que le costará mucho gobernar.
La reacción de los mercados
Al día siguiente de las elecciones, el mercado, que esperaba la victoria de Flávio, tuvo la mayor caída bursátil en casi 30 años para las acciones brasileñas, la más pronunciada en dos décadas, y el real se depreció con fuerza. La B3 (la bolsa de Brasil) tuvo que activar el Circuit Breaker (un sistema que detiene las transacciones cuando el índice se desploma), apenas abrieron los mercados, tratando de contener el pesimismo y aversión al riesgo por parte del mercado financiero. La última vez que eso pasó fue en marzo de 2020, con el inicio de la pandemia.
El golpe fue directo sobre los planes de varias empresas brasileñas, que tenían preparadas colocaciones de acciones por unos US$6.000 millones bajo el supuesto de que un gobierno más favorable al mercado facilitaría esas operaciones; ahora esos planes quedaron en pausa, con los bancos de inversión descartando nuevas emisiones antes de mediados de 2027. Las sorpresas electorales siguen siendo un canal real de volatilidad para mercados emergentes, aunque el caso de Brasil se mantiene como un episodio local y no se ha trasladado a otros activos de la región.
¿Y cómo le afecta esto a Chile?
Lula, el ‘viejo lindo’, en las palabras de Boric, es el primer presidente de izquierda electo en América Latina después de que Trump fue reelecto presidente.
Kast, por otro lado, es amigo del clan Bolsonaro y había invitado a Flávio a su investidura este año, lo que hizo que Lula cancelara su viaje para el mismo evento cuando lo supo. Eso sí el domingo reconoció la victoria de Lula en el mismo día de las elecciones, un poco antes que Flávio desconociera el resultado. “Chile y Brasil tienen mucho futuro en común”, dijo, y ya anunció que estará en la ceremonia de toma de posesión de Lula en enero. Las acciones de Kast significan su interés en profundizar el vínculo con Brasil, y el respeto por las instituciones brasileñas y su independencia y abren espacio para colaboración.
Hay que recordar que las relaciones entre Chile y Brasil van más allá de investiduras políticas: su relación comercial tiene varios años y es bastante sólida, además de que Brasil es la principal economía de la región.
PD. Mientras cerramos esta edición, la madrastra de Flávio Bolsonaro confirmó que huyó del país en dirección a EE.UU. con su familia.