Todo apunta a un control dividido de las cámaras y una dilución del poder de Trump. El mercado está atento al impacto en las tasas largas.
¿Qué son las midterm?
Las elecciones de medio término (midterm elections) son las elecciones federales que se celebran en Estados Unidos a mitad del mandato presidencial de cuatro años, es decir, dos años después de cada elección presidencial.
Este martes 3 de noviembre se va a determinar qué partido controla cada cámara del Congreso. Hoy el partido republicano, al que pertenece Trump, controla ambas. Se renuevan los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 de 100 escaños en el Senado. Además también se eligen gobernadores en 36 de 50 estados.
Las posibilidades, simplificadas, son:
a. demócratas recuperan la mayoría en ambas cámaras
b. republicanos mantienen la mayoría en alguna cámara (probablemente el Senado) y demócratas logran la mayoría en la otra.
c. republicanos mantienen la mayoría en ambas cámaras.
Tanto a como b implican un gobierno dividido: son escenarios en que Trump enfrentaría más resistencia que hoy. Así, el resultado de estas elecciones va a determinar cuánto poder conservará Trump durante los dos últimos años de su presidencia.
¿Qué está en juego para Trump?
Un gobierno dividido no podría deshacer por sí solo la agenda del presidente: Trump mantendría el veto y amplias facultades ejecutivas sobre aranceles, regulación y política exterior. Pero el Congreso sí puede controlar el presupuesto, condicionar nombramientos (si logra controlar el Senado), abrir investigaciones y bloquear nueva legislación.
Está en juego la posibilidad de financiar normalmente al gobierno, elevar el techo de la deuda y resolver vencimientos fiscales sin crisis recurrentes (el presidente necesita que el Congreso apruebe aumentar el techo de la deuda).
También será una señal relevante de la configuración de cara a las elecciones presidenciales del 2028. Una derrota republicana debilitaría el liderazgo de Trump, abriría antes la sucesión y convertiría el nuevo Congreso en la plataforma electoral de figuras como JD Vance, Marco Rubio, Gavin Newsom u otros aspirantes.
Una economía que no convence a los votantes
Las elecciones se llevan a cabo en medio de una economía fuerte que se siente mala. El PIB está creciendo a tasas superiores a 2% impulsado por fuerte inversión, con desempleo relativamente bajo y un muy buen desempeño de las acciones, cosa que suele subir el ánimo en EE.UU. dado el alto porcentaje de hogares que tienen exposición a las acciones.
Pero la percepción de la gente en torno a la economía no es buena. Hasta se acuñó el término affordability crisis (crisis de asequibilidad), que alude al elevado costo de vida, incluidos gasolina y vivienda.

La erosión de la aprobación del gobierno de Trump es especialmente visible entre jóvenes y latinos, dos grupos cuyo desplazamiento hacia Trump fue clave en 2024. También aparecen señales de desgaste entre los hogares de menores ingresos y en varios estados industriales decisivos.
Los escenarios más probables
La Cámara se inclina claramente hacia los demócratas. El Senado, en cambio, sigue abierto. Por eso, los dos escenarios dominantes son una victoria demócrata en ambas cámaras (el escenario a) o una Cámara demócrata y un Senado republicano (el b); las encuestas por sí solas no permiten distinguir con seguridad entre ambos.

Que los republicanos conserven ambas, el c, parece muy poco probable, aunque ya la historia reciente nos ha enseñado que no conviene descartar ningún escenario.
¿Qué cambia en Washington?
En cualquier escenario de gobierno dividido, es decir, a o b, en el corto plazo probablemente veríamos una sesión legislativa intensa entre noviembre y enero. El Congreso saliente podría intentar resolver partidas presupuestarias y de defensa pendientes antes de perder poder.
Y desde 2027 veríamos menos capacidad para aprobar reformas partidistas, más negociación presupuestaria y riesgo de cierres del gobierno, y mayor supervisión sobre tecnología, inteligencia artificial, finanzas, combustibles fósiles y política exterior. Eso sí, como decíamos antes, Trump conservaría capacidad importante sobre aranceles, desregulación y guerras.
Si los demócratas también ganan el Senado, podrían frenar nombramientos judiciales y administrativos. Veríamos una menor influencia de Trump en el poder judicial y también en instituciones como la Fed.
El telón de fondo: el gasto y las tasas largas
Para analizar el potencial impacto en los mercados conviene empezar con un poco de contexto: la presión del gasto es una preocupación creciente en Estados Unidos. Es uno de los factores detrás de la subida pronunciada que han tenido las tasas de bonos de largo plazo en el país, y que ha afectado a las tasas en el resto del mundo también.

Esa preocupación no se alivia con un control unificado demócrata ni republicano, porque ninguno de los dos partidos ha mostrado compromiso con apretarse el cinturón en términos fiscales, en particular, resolver el financiamiento de Social Security y Medicare o el costo estructural de la salud que mantiene el déficit muy alto. Es por eso que para los mercados un buen resultado sería un gobierno dividido, para que se contengan uno al otro.
Escenario a: victoria demócrata en ambas cámaras
Ahora, un resultado fuerte para los demócratas no necesariamente sería muy bueno para los mercados, porque ahí aparece la posibilidad de que, en 2028, haya un control unificado demócrata, que les permitiría aumentar los beneficios sociales con el correspondiente deterioro en las finanzas públicas. En última instancia, como los mercados siempre buscan anticiparse, en el escenario a podríamos ver que se mantiene la presión en las tasas largas.
Además, una victoria demócrata también elevaría inmediatamente el ruido sobre investigaciones, citaciones y posibles procesos contra el gobierno. Eso produciría titulares y volatilidad sectorial, pero no necesariamente cambios legislativos sustanciales.
Escenario b: Cámara demócrata, Senado republicano
Para los mercados, el escenario b probablemente implicaría el menor impulso legislativo y fiscal. Eso podría aliviar parte de la presión sobre las tasas largas, aunque aumentaría el riesgo de disputas presupuestarias y cierres del gobierno.
Escenario c: los republicanos mantienen todo
El escenario c también mantendría presión en las tasas largas porque las eventuales políticas de mayor gasto de Trump no enfrentarían tanto contrapeso. Sin ir más lejos, Trump prometió entregar cheques de 5 mil dólares si los republicanos conservan el Congreso. Además, en este escenario, también podría haber algo de nerviosismo de que Trump busque cambiar la Constitución para poder quedarse más tiempo en el poder. Esa posibilidad es extremadamente remota, porque no basta con tener mayoría simple: si tuviese la intención de hacerlo, Trump necesitaría dos tercios de ambas cámaras y la ratificación de tres cuartas partes de los estados.
¿Qué significa para los fondos de Fintual?
Buena parte de los activos del mundo están expuestos a lo que pasa con las tasas de Estados Unidos, en mayor o menor medida. Son el costo de oportunidad, es decir, el punto de partida de retorno que se exige para todas las clases de activos, acciones incluidas.
Así, en la medida en que pueda mover las tasas, las elecciones de este martes serán relevantes en los mercados en general, y los fondos de Fintual no serán la excepción. Una subida adicional de las tasas largas podría generar presión inicial sobre los bonos de mayor duración y sobre las valorizaciones de las acciones. Al mismo tiempo, tasas más altas mejoran el retorno al que puede reinvertirse la renta fija (es decir, los retornos futuros). El efecto en cada fondo dependerá de su exposición a acciones, duración, monedas y mercados internacionales.
Pero hay un punto que vale la pena mencionar: históricamente, las acciones han tendido a rendir bien después de las midterms. Una posible explicación es que se despeja parte de la incertidumbre, el enemigo número uno de los mercados.

Ojo que esa regularidad no necesariamente se va a repetir en el futuro.
La probabilidad de ver buenos retornos en las acciones podría aumentar si las elecciones resultan en un gobierno dividido, aunque ese resultado debería estar al menos parcialmente incorporada en los precios.
Mantén tu estrategia
Aún si pudiéramos saber el resultado de la elección (que no es el caso), no se puede saber a priori cómo van a responder los mercados. Podemos tener expectativas informadas, pero el desempeño de los activos va a depender tanto de los particulares de la elección como de otros muchos factores fuera de la elección. En el mundo siempre va a haber alguna elección importante o algún factor incierto cuyo resultado puede determinar los retornos de los activos. La historia muestra que los mercados, a la larga, logran sortear el ruido constante y generar rendimientos en el largo plazo. Por eso, siempre te vamos a recomendar que te apegues a tu plan de inversión, inviertas en base a tu perfil de riesgo y horizonte de inversión, y no a la coyuntura de las noticias.