La semana ha estado marcada por un movimiento que ya se ha vuelto familiar: el petróleo retrocedió con fuerza cuando Trump dijo que las negociaciones con Irán estaban en sus "etapas finales", y eso arrastró hacia arriba tanto a las acciones como a los instrumentos de renta fija.
Por ahora, la función de reacción del mercado sigue siendo el mismo de semanas anteriores: cualquier señal que apunte a una salida del conflicto reduce la presión inflacionaria esperada y le devuelve algo de espacio a los activos de riesgo. La lectura no ha cambiado en el fondo, pero el balance de la semana fue más positivo que la anterior.
Nvidia superó expectativas de analistas, pero el mercado esperaba más
Los resultados de Nvidia después del cierre fueron el otro evento de la semana. La compañía guió ventas para el trimestre julio en torno a US$91 mil millones, por encima del consenso de analistas que rondaba los US$87 mil millones, pero por debajo del extremo alto de las estimaciones. La reacción fue tibia: las acciones cayeron menos de 1% en el after-hours. El punto de fondo es que Nvidia lleva varios trimestres superando expectativas, y el mercado ya tiene eso incorporado en precio. La pregunta que empieza a circular con más fuerza es si el ciclo de inversión en IA tiene tracción real hacia 2027 y 2028, o si el ritmo actual de gasto en data centers empieza a moderarse. Nvidia anunció además una recompra de acciones por US$80 mil millones y elevó su dividendo trimestral, señales de que la compañía tiene caja y quiere distribuirla — lo que no es una mala señal para quien tiene exposición al sector. En lo que va del año, la acción acumula cerca de 20% de alza.

A eso se sumó una historia que confirma que la ventana de mercados de capitales para el sector tech sigue abierta: SpaceX presentó públicamente su solicitud para salir a bolsa esta semana, mientras que OpenAI habría hecho lo mismo de forma confidencial. Dos nombres de perfil alto moviéndose al mismo tiempo hacia mercados públicos es una señal de apetito, no de cautela.
En México, Moody's recorta la calificación crediticia
El jueves, Moody's bajó la calificación soberana de México de Baa2 a Baa3, dejando al país a un solo escalón del territorio especulativo. La agencia citó el debilitamiento fiscal acumulado: gasto rígido, base tributaria estrecha y el apoyo sostenido a Pemex como factores que limitan la capacidad del gobierno para estabilizar la deuda en un entorno de bajo crecimiento. La movida llegó una semana después de que S&P revisara a negativa la perspectiva de su propia calificación para México, lo que convierte a este mes en uno de señales incómodas consecutivas desde las principales agencias. Moody's ajustó su perspectiva a estable, lo que acota el riesgo inmediato de un nuevo recorte, pero el mensaje de fondo es que el margen fiscal es estrecho y que el entorno externo — energía cara, incertidumbre en la renegociación del T-MEC — no ayuda a mejorar esa lectura. El peso mexicano cerró la semana con presión, y los bonos soberanos de la región operaron con alzas de entre 4 y 11 puntos base en sus rendimientos, reflejando el ánimo general.