Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán siguieron progresando esta semana en Bürgenstock, Suiza, con ambas partes reportando avances significativos y un mecanismo de comunicación para evitar incidentes en el estrecho de Ormuz. El petróleo operó por debajo de US$75 dólares, consolidando el alivio que llegó con el acuerdo de la semana pasada.
En los mercados sigue la buena racha. El S&P 500 ronda máximos históricos y acumula ganancias relevantes en lo que va del año, sostenido en parte por el descenso de la presión energética y un repunte en tecnología — el índice de semiconductores lleva prácticamente el doble desde sus mínimos de marzo.

La Fed y el PCE
Kevin Warsh dejó claro en su primera reunión al frente del banco central que el siguiente movimiento puede ir en cualquier dirección, incluyendo una subida de tasas. Esta semana el mercado tendrá más información para calibrar eso: el jueves se publica el PCE de mayo —la medida de inflación preferida de la Fed—, y el consenso apunta a que mostrará aceleración tanto mensual como anual.
Una sorpresa al alza reforzaría la postura más restrictiva que ya dejó instalada la reunión de junio, donde la mitad del comité se inclinó hacia un alza este año. La narrativa actual es esta: el shock energético se está disipando, lo que debería moderar la inflación en los próximos meses, pero los datos de mayo todavía capturan el rezago de ese shock y podrían darle munición a los miembros más hawkish (restrictivos) del comité.
Los obstáculos de Banxico
El jueves Banxico decide sobre la tasa de referencia en un contexto que mezcla señales favorables y riesgos externos que no se pueden ignorar. La inflación de mayo llegó por debajo de lo esperado, lo que en principio abre espacio para eventualmente continuar el ciclo de recortes. Sin embargo, ese espacio está limitado por la postura restrictiva de la Fed. Con Warsh señalando que las subidas están sobre la mesa y el dólar fortaleciéndose frente a monedas emergentes, que Banxico baje tasas implica un diferencial de tasas menor con Estados Unidos, lo que puede presionar al peso. A eso se suma que la incertidumbre comercial no se ha despejado: Trump dio a entender que las negociaciones venideras del T-MEC podrían ser más frecuentes y más complicadas, y eso sigue siendo un freno para la inversión y una presión para el peso. En este contexto, no se esperan recortes por parte de Banxico.
😌 Los mercados se mueven harto. No seas como los mercados