The Silicon Playa: no compres pasajes a Silicon Valley todavía, la rumba ahora es en Miami

Entre todas las ciudades que quieren emular Silicon Valley, Miami está agarrando fuerza. Pero no porque pretenda “ser Silicon Valley”, sino porque es Silicon Playa. Tal cual: Playa, no Beach.

Los factores que crearon Silicon Valley no son reproducibles. Otras ciudades chocan con el dilema del huevo o la gallina: importar gente especial para crear condiciones ideales, o crear las condiciones ideales para que lleguen personas talentosas.

Silicon Valley ya tiene la granja de pollos felices, miles de hectáreas, el mejor grano y las ponedoras premiadas. Su mera existencia es una barrera de entrada. Y esos pollos no son tan felices como dicen. El costo de la vida es altísimo (74% mayor que Miami según Nerdwallet), es casi imposible comprar casa y viven el rechazo de la gente de San Francisco que ha sufrido esa alza y las consecuencias de la gentrificación.

La cultura se ha vuelto cada vez más homogénea y según algunos está ahogando la innovación. Esto ha llevado a varios a buscar nuevos horizontes en lugares emergentes como Austin o establecidos como New York.

La clave de Silicon Valley es la gente, y en especial, el networking.

Todos quieren estar ahí para tener, por ejemplo, el encuentro fortuito que tuvieron los founders de Fintual con Peter Graham en el café Borrone de Menlo Park. Eso puso en marcha una cadena de conversaciones y eventos afortunados que terminaron en una ronda de 40 millones de dólares liderada por Sequoia.

Claro que no basta con esa oportunidad: hay que estar listo/a, pero aún estando listo/a, la probabilidad de tener ese encuentro en cualquier otro lugar del mundo es ínfima o no existe.

¿Qué ventaja puede tener Miami sobre otros aspirantes a Global Tech Hub?

Muchos prefieren llegar a una fiesta cuando ya está prendida, pero ojo: esta fiesta ya se armó.

Dicen que empezó con un tweet de Delian Asparouhov, inversionista de Founders Fund.

Fue como el clásico “hagamo un asáo?”, pero en vez de quedarse en buenas intenciones, la cosa agarró vuelo cuando le respondió Francis Suárez, el alcalde de Miami.

Suárez ha empujado fuertemente la idea de Miami como centro tecnológico, es muy pro-criptomonedas e incluso quería traer The Boring Company a hacer un túnel de transporte en Miami.

A diferencia del proverbial “asáo”, las cosas no quedaron en un tweet y algo de lobby. Prendió el movimiento en Twitter, y en abril de 2021, Aspaurohov y otros armaron un evento no oficial llamado Miami Tech Week, que agarró fuerza rápidamente, fue todo un éxito y se hará de nuevo este año.

Esa es la historia que usarían en una adaptación al cine, pero como siempre, la historia es más larga y menos glamorosa. No fueron un inversionista y un político, sino la pandemia que permitió la llegada de una masa crítica de personajes clave.

Emprendedores, Venture Capital y profesionales de la tecnología tanto de California como de New York agarraron sus maletas y se fueron en masa a trabajar desde Miami mientras pasa la epidemia. Se encontraron con una ciudad multicultural, dinámica, con una calidad de vida muy superior a sus bases de operación, con un clima fabuloso y kilómetros de playa.

La guinda de la torta: sin impuesto estatal a la renta como persona y regulación muy favorable al emprendedor.

Mucha gente piensa en Miami como el estereotipo de la ciudad playera, llena de latinos, mucha fiesta y poco contenido. Las startups de Estados Unidos que estaban radicadas en Miami antes tenían que estar dando explicaciones ante posibles inversionistas en Silicon Valley, porque sonaba poco serio.

Pero esta ciudad es mucho más que eso: tiene Art Basel, el evento de arte más grande de Estados Unidos, una escena musical potente, excelentes restaurantes, mucha más diversidad que solo la comunidad latina y una cultura de vida sana prevalente.

Nada de eso serviría sin talento tecnológico en abundancia. Si uno pregunta por las mejores escuelas de tecnología de Estados Unidos, quizás no nombraría Miami, pero estaría equivocado. Según un estudio de CodeSignal, en el que midieron las capacidades de programación de los egresados de distintas universidades de los Estados Unidos, la Universidad de Miami salió segunda, por encima de Carnegie Mellon y superada únicamente por el MIT.

Como el emprendedor que ha trabajado duro para llevar su idea a la realidad, el ecosistema local de startups venía sembrando un entorno favorable al emprendimiento desde hace mucho tiempo. Así como ese mismo emprendedor está preparado para que un encuentro fortuito se convierta en un gran salto, Miami estaba listo cuando surgió la oportunidad y aprovechó esta diáspora de nativos de Silicon Valley, New York y otros centros tecnológicos.

Un café que abre los ojos

Mientras disfrutaban de la playa y veían las posibilidades que ofrece la ciudad, esas personalidades de Silicon Valley se dieron cuenta de que muchos de sus pares también estaban en Miami (y esos encuentros casuales que tenían en el café Borrone de Menlo Park empezaron a ocurrir en el café Panther de Miami Beach).

Pasar de “trabajo desde la playa mientras pasa la pandemia” a “me quedo en Miami” ya no era sinónimo de perder esas valiosas redes. De un día para otro, quedarse en la playa se convirtió en una posibilidad real y muy atractiva.

Ahora se empiezan a ver los resultados de este cambio de percepción, principalmente en Wynwood, una antigua zona industrial que ahora es famosa por su escena artística y sus graffitis, y en Brickell, centro financiero y residencial que ha explotado en las últimas dos décadas:

  • En marzo del año pasado Peter Thiel abrió la oficina de Founders’ Fund en Wynwood, y se compró una casa en Miami.
  • En junio blockchain.com trasladó su oficina principal de New York a Brickell,
  • En octubre Spotify abrió su nueva oficina para Latam, con casi 2000 m² en Wynwood.
  • Bill Harris, ex CEO de PayPal holdings e Intuit, se mudó a Miami para crear allá su nueva fintech, Nirvana.
  • Novo Bank trasladó su oficina central de New York a Brickell tras una serie A de 40 MM USD.
  • eToro anunció un nuevo centro de operación e innovación en Miami para fines de 2022.
  • Uber trasladará este año su oficina actual en Brickell a una mucho más grande en Downtown (a mitad de camino entre Wynwood y Brickell).
Wynwood Walls.

Por ahora parece que el rumbo está claro y que los titanes del mundo tecnológico quieren lo mismo que la gente de la ciudad.

En noviembre Francis Suárez fue a la reelección, con una campaña financiada mayoritariamente por empresas tecnológicas, Venture Capital y magnates inmobiliarios que ven una tremenda oportunidad en el crecimiento que se viene. Ganó holgadamente con un 78% de los votos.

Dime si soy latino

Aparte del atractivo para la escena tecnológica en general, Miami tiene una posición muy interesante respecto a Latinoamérica. Hace muchos años que es considerada por el mundo corporativo como la capital de la región para los negocios y muchas multilatinas tienen su cuartel general allá.

Además, la industria del contenido, que tanta fuerza ha tomado en el último tiempo, también ha elegido Miami para cubrir no solo el mercado latino de Estados Unidos como era tradición, sino de toda la región. En Miami están los centros de desarrollo de contenido original de Netflix, de Amazon, y del nuevo gigante de streaming que lanzará Univisión tras su fusión con Televisa.

Naturalmente, el ecosistema de emprendimiento de la región debería estar mirando hacia Miami. Por una parte, es un punto natural para entrar a Estados Unidos, por la predominancia del Español y las similitudes culturales. Por algo Betterfly anunció que lo está mirando como posible base para entrar este año.

Por otro lado, este ecosistema de emprendimiento tiene más potencial de crecimiento que el de cualquier capital de la región. Incubadoras, aceleradoras, Venture Capital y otros actores especializados están uniendo capitales de Estados Unidos con talento de Latinoamérica.

Están apalancando el tamaño, el apetito por inversión y el know-how del mercado VC norteamericano para abordar un mercado gigante como es Latinoamérica, y que a pesar de diferencias culturales, económicas y regulatorias entre sus países es cada vez más abordable transversalmente gracias a la tecnología. Para muestra un botón: Softbank ha invertido 250 MM USD en startups con sede o en proceso de expansión a Miami.

Las startups Latinoamericanas pueden instalarse en Miami, acceder a todo esto y mantener gran parte de su operación en sus países de origen. Sin ser offshoring, tienen costos mucho más bajos, talento igual de bueno, y con la gran ventaja de mantenerse fieles a su cultura corporativa, su origen y sus clientes.

Entonces, ¿es Miami el nuevo Silicon Valley?

No. Es otra cosa. Es Silicon Playa, un lugar lleno de posibilidades, con un ecosistema de emprendimiento a todo ritmo, sumamente conectado con Latinoamérica, y mucho más agradable para vivir que cualquier otro hub tecnológico de Estados Unidos.

Startups, la fiesta está en Miami, y el tema que está pegando es “cross check y reportar”.


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