Los mercados han estado volátiles los últimos días. El viernes cayeron fuerte, el lunes se recuperaron fuerte, y martes y miércoles de nuevo marcaron retrocesos. No hay una razón en específico, aunque sí hay dos historias que influyen de forma simultánea: la narrativa de IA como motor de largo plazo y la geopolítica del Golfo como ruido de corto plazo.
Trump anunció el martes que Irán derribó un helicóptero militar estadounidense sobre el Estrecho de Ormuz, prometiendo una respuesta. El petróleo recortó parte de sus ganancias cuando Irán e Israel acordaron pausar los ataques mutuos, pero el miércoles Trump anunció nuevos ataques a Irán y advirtió que el país "pagará el precio" por demorar las negociaciones.
IA y capital
Detrás del ruido de Ormuz, la semana también trajo señales de que el gasto en infraestructura de inteligencia artificial no tiene freno visible. Google respalda un financiamiento de US$35.000 millones para que Anthropic acceda a chips y centros de datos, en una operación que muestra lo circular que se han vuelto las relaciones entre las grandes tecnológicas: Google invierte en Anthropic, le vende chips, y al mismo tiempo la financia para que le compre más chips. A eso se suma el IPO de SpaceX apuntando a una valuación de US$1,8 billones, lo que lo convertiría en una de las empresas públicas más valiosas del mundo desde el primer día. El mercado está tratando de procesar si los niveles de valuación actuales en el sector ya descontaron suficiente de esa historia, o si hay más espacio. La respuesta varía de una sesión a la siguiente.
De todas maneras, hay que notar que a pesar del ruido los mercados acumulan ganancias muy relevantes en lo que va del año.

Esta es la semana de inflación. Se publica en la mayoría de los países, incluidos Estados Unidos y Chile.
El IPC de mayo en Estados Unidos: malo por arriba, mejor por dentro
La inflación general llegó a 4,2% anual, impulsada por energía cara gracias al conflicto con Irán. La inflación subyacente —la que excluye energía y alimentos, y que la Fed monitorea más de cerca para decisiones de tasas— subió 0,2% en el mes.
La energía empuja la cifra general hacia arriba, pero la presión subyacente está más contenida. El problema es que podría haber más aumentos de precios por delante si el conflicto no se resuelve, lo que mantiene en la mesa la posibilidad de que la Fed considere un alza de tasas este año en lugar de los recortes que muchos esperaban a principios de 2026. Kevin Warsh enfrenta su primera reunión de política monetaria el 16 y 17 de junio con este contexto sobre la mesa.
En Chile, la inflación de mayo trajo un respiro real
El IPC de mayo subió 0,2% en el mes, menos que cualquiera de los pronósticos de los analistas encuestados —el consenso esperaba 0,4%. La sorpresa vino principalmente de los alimentos, que bajaron 0,8% y restaron cerca de 0,2 puntos porcentuales a la cifra total. Pero lo más relevante no fue solo el titular: la inflación sin volátiles también subió 0,2%, por debajo de su promedio estacional, y los precios de bienes sin volátiles acumulan cuatro meses sin mostrar presiones. Eso sugiere que el shock de precios de combustibles —que llevó a algunos a pensar que el BCCh podría verse forzado a subir la tasa— por ahora no se está traspasando al resto de la canasta. En términos anuales, la inflación general bajó de 4,0% a 3,9%, y la subyacente de 3,4% a 3,2%.
Esta lectura, combinada con la debilidad de actividad que ya viene mostrando el Imacec —cayó 1,2% en doce meses en abril, el cuarto dato decepcionante al hilo— hace más probable que los efectos del shock energético resulten transitorios. El escenario de alzas de tasa pierde probabilidad, y el BCCh tiene más espacio para mantener la TPM en 4,5% sin que eso se interprete como descuido frente a la inflación. Para la economía chilena, la semana deja una señal más limpia de lo que se esperaba: la presión de precios cede justo cuando la actividad más lo necesita.
😌 Los mercados se mueven harto. No seas como los mercados