La semana arrancó con el Brent por encima de los 100 dólares y terminó con algo de alivio: reportes de que Pakistán está explorando un camino para retomar mediaciones entre Washington y Teherán empujaron el crudo de vuelta hacia los 96 dólares el viernes y dieron algo de respiro a los mercados. Pero el balance de la semana sigue siendo negativo para el S&P 500, que encadena su segunda semana consecutiva a la baja —la racha más larga desde marzo. El ruido no se cerró: Irán rechazó una propuesta de tregua, los hutíes abrieron un frente en el Mar Rojo y Trump evalúa intensificar los ataques. El conflicto ya lleva más de dos semanas sin señales claras de resolución.
La inflación vuelve a complicar el panorama de tasas
Lo que une todos estos hilos es la presión sobre inflación. Petróleo más caro, nuevos aranceles —Trump extendió una línea base de 10% a cerca de 60 países y amenazó con aranceles adicionales a la Unión Europea tras la multa de 1.000 millones de euros que recibió Google— y el gasto en inteligencia artificial que sigue sin techo visible conforman un escenario que los bancos centrales no estaban esperando. El BCE ya adelantó que probablemente suba tasas en septiembre si la inflación no mejora con claridad; la Fed no tiene movimientos inmediatos anticipados, pero el verano que viene se perfila con más angustia inflacionaria que la que había hace un mes.

Alphabet y las dudas sobre el gasto en IA
A la presión del petróleo se sumó otro frente: Alphabet reportó resultados sólidos en nube y uso de su modelo Gemini, pero elevó su proyección de gasto en capital para el año a un rango de entre 195 y 205 mil millones de dólares, y su flujo de caja libre fue negativo por primera vez desde que salió a bolsa. La acción cayó más de 6%.
Tesla bajó 14% tras reportar una caída en ganancias. El punto que el mercado está procesando es más amplio que estos dos nombres: Meta, Microsoft y Amazon reportan la semana que viene, y la pregunta que vuelve a estar sobre la mesa es si el nivel de inversión en IA —que entre las cuatro empresas puede superar los 725 mil millones de dólares este año— va a traducirse en retornos proporcionales o si el gasto está corriendo más rápido que los ingresos.
En Chile, la reforma económica llega al final de su trámite
Mientras el ruido externo sube de volumen, en Chile el proyecto de reforma económica del gobierno de Kast está a punto de despachar el Congreso. El núcleo ya fue aprobado: reducción gradual del impuesto corporativo de 27% a 23%, garantías tributarias para inversiones grandes y simplificación de permisos. El Ejecutivo proyecta que la aprobación completa del paquete podría elevar el crecimiento de 2,7% a 3,7% el próximo año. El contexto que rodea ese número es más incómodo: el crecimiento de 2026 ya fue recortado a cerca de 1% por varios analistas, el desempleo está en su nivel más alto desde 2021 y la confianza de los consumidores sigue deteriorada. La reforma es una señal en la dirección correcta para la inversión, pero el canal entre legislación aprobada y actividad recuperada toma tiempo —y el entorno externo no está facilitando la historia.
😌 Los mercados se mueven harto. No seas como los mercados.