El miércoles 13 de mayo el Senado confirmó a Kevin Warsh como nuevo presidente de la Fed por 54 votos contra 45, el margen más estrecho jamás registrado para el cargo. Warsh reemplaza a Powell en un escenario complicado: inflación al alza por el petróleo, economía aún resiliente y un FOMC dividido —en la última reunión hubo cuatro disensos, la mayor cantidad desde 1992—.
El mercado inicialmente leyó la nominación de Warsh como un "trade de recortes", pero esa narrativa se ha ido desinflando, especialmente con las cifras de inflación de esta semana. Los traders han aumentado sus apuestas a un sesgo más restrictivo, e incluso a alzas de tasa hacia 2027, lo que deja a Warsh con poco margen para convencer al FOMC de recortar.
Respecto al conflicto en Medio Oriente, las negociaciones entre EE.UU. e Irán para reabrir el Estrecho de Hormuz se rompieron después de que Trump rechazó la contrapropuesta iraní como "totalmente inaceptable". Irán pedía un levantamiento del bloqueo naval y cierto control sobre el tráfico en el estrecho; EE.UU. no lo aceptó. El resultado inmediato fue un Brent que volvió a superar los US$103 por barril. Mientras Hormuz permanezca bloqueado, el petróleo caro mantiene viva la presión inflacionaria global y reduce el margen de la Fed para bajar tasas.
El martes se publicó la inflación en Estados Unidos. Llegó por encima de lo esperado: 3,8% anual, el nivel más alto desde 2023, con un componente subyacente —que excluye alimentos y energía— avanzando 2,8%. La lectura no sorprende en su dirección, pero sí en su magnitud. El petróleo caro por el bloqueo de Hormuz está siendo el principal canal: la gasolina subió y los costos de logística se transmitieron a precios de alimentos y los servicios. El mercado prácticamente descartó recortes de tasa para este año y empezó a poner algo de probabilidad a un alza en 2027.
Los mercados pausaron su rally de varios días, aunque siguen cerca de máximos históricos con una de las mejores temporadas de resultados de los últimos tiempos.

El miércoles también supimos que la inflación mayorista en Estados Unidos se aceleró en abril al ritmo más rápido desde 2022. El PPI subió 1,4% mensual y 6,0% anual, muy por encima del 0,5% y 4,8% esperados por el consenso de Bloomberg; el subyacente avanzó 1,0% mensual y 5,2% anual, también sobre las estimaciones (0,3% y 4,3%) y el mayor avance en más de tres años. El alza se explica en buena parte por el conflicto en Medio Oriente: los costos de energía treparon 7,8% y los de transporte por camión saltaron 8,1%, el mayor incremento desde 2009. Lo preocupante es que la presión empieza a filtrarse más allá de la energía —los servicios subieron 1,2%, su mayor avance en cuatro años—.
En Chile, la actividad acumula tres caídas y el BCCh lee el escenario con más cautela
El Imacec de marzo confirmó lo que ya anticipaban los datos parciales: una caída de 0,13% anual, tercera sorpresa negativa consecutiva y muy por debajo del 0,5% que esperaba el mercado. El primer trimestre cerró, en términos preliminares, con una contracción trimestral de 0,2% y una caída anual cercana a 0,3%, la primera desde mediados de 2023. Lo que más llama la atención no es la minería, que ya venía cediendo, sino el freno del Imacec no minero, que había mostrado resiliencia hasta hace poco y prácticamente se detuvo durante el trimestre. El BCCh le da más peso a esa señal precisamente por ser menos volátil.
Las minutas de la reunión de abril, publicadas esta semana, confirmaron que el Banco Central ya estaba leyendo ese escenario con más incomodidad. El contexto que dejan los datos es conocido pero no por eso más fácil: inflación anual en 4,0% después del IPC de abril —donde los combustibles aportaron cerca de un punto porcentual del alza mensual de 1,3%—, expectativas de inflación para diciembre subiendo, y ahora una actividad que no da señales de recuperación. La inflación sin volátiles se mantiene en torno a 3,4%, lo que por ahora sugiere que el shock de combustibles no se ha traspasado al resto de los precios. Eso le entrega al BCCh un argumento para mantener la TPM en 4,5% y esperar, pero no le despeja el escenario: si la energía sigue cara y las expectativas siguen subiendo, la discusión de tasas se vuelve más incómoda con cada mes que pasa sin resolución en Hormuz.

😌 Los mercados se mueven harto. No seas como los mercados