El Brent cerró la semana sobre US$88 por barril, con un alza cercana a 6% en cinco días, después de que Estados Unidos anunciara que prepara medidas de presión económica "sin precedentes" contra Irán mientras el conflicto en el Estrecho de Ormuz completa su sexto mes sin resolución. Las conversaciones con Omán para reabrir el paso se estancaron y Trump endureció nuevamente sus exigencias, así que la posibilidad de una salida rápida se alejó otra vez. La Agencia Internacional de Energía proyectó un déficit de oferta más profundo este trimestre y el más amplio en cinco años para 2026, lo que ayuda a explicar por qué el crudo acumula un alza superior a 40% en lo que va del año.
Con todo ese ruido, las acciones estadounidenses siguen cerca de sus máximos históricos y el S&P 500 se mantiene con ganancias sólidas en el año, sostenido por utilidades corporativas que crecen con fuerza y por el impulso de la inversión en inteligencia artificial. Esta semana Nvidia anunció que está coordinando con grandes bancos y gestoras un plan de financiamiento por US$500.000 millones para que desarrolladores de IA puedan pagar sus chips, una señal de que el apetito por seguir invirtiendo en esta ola tecnológica no ha perdido tracción.

Se desacelera la inflación en EE.UU.
La inflación subyacente de Estados Unidos siguió moderándose en julio. El IPC sin alimentos ni energía subió 0,2% mensual y 2,5% anual, su menor registro desde marzo de 2021 y una velocidad que es compatible con la meta de inflación de 2% anual. La inflación general avanzó 0,1% en el mes y 3,4% anual. Las cifras coincidieron con el consenso.
Los impactos del shock energético provocado por la guerra con Irán comenzaron a perder fuerza: la energía cayó 1,5% mensual, aunque la gasolina y el fuel oil todavía acumulan alzas anuales de 24,6% y 39,1%. Los alimentos del supermercado también bajaron, por primera vez desde marzo.
Si bien las cifras agregadas son positivas, un detalle no tan positivo vino desde la tecnología: el software y los accesorios computacionales subieron un récord de 21,2% anual, en medio de la escasez global de chips de memoria. La presión inflacionaria derivada de altos precios de software es uno de los principales riesgos al alza que la Fed identifica para la inflación en el mediano plazo. El reporte de hoy no permite aliviar esa preocupación.
Antes de la publicación de este dato, el mercado asignaba cerca de 50% de probabilidad a un alza de 25 puntos base en septiembre. Tras conocerse el dato, esa probabilidad bajó a alrededor de 45%. Este dato sugiere que la Fed podría esperar, especialmente ante la desaceleración del empleo.
Con una Fed menos explícita bajo Kevin Warsh, los datos económicos se han convertido en la principal guía del mercado. Así, el próximo informe laboral y la próxima lectura de inflación ayudarán a calibrar la decisión respecto de la tasa de interés que se espera para el 15 y 16 de septiembre.

En Chile, la inflación de julio confirma una historia con más matices
La inflación de julio subió 0,1%, en línea con lo que esperaba el mercado, y la cifra anual bajó de 4,3% a 3,5%. A primera vista es una buena noticia, impulsada por precios volátiles como transporte que bajaron. Pero la inflación, sin esos componentes volátiles, subió 0,5%, bastante más que su patrón estacional, y julio ya es el segundo mes consecutivo con señales de que la inflación podría ser más persistente de lo esperado. Parte de esto responde a un rebote de consumo post Cyber Day, pero el resto se concentra en bienes y, en menor medida, servicios, un patrón compatible con un traspaso indirecto del shock de combustibles hacia otros precios.

El incipiente rebote en la actividad económica, la elevada velocidad de la inflación sin volátiles, el prolongado conflicto en el Medio Oriente y la política monetaria externa aparentemente más contractiva son argumentos que limitan el espacio de futuros recortes en la tasa de política monetaria y ponen sobre la mesa alzas.
Dicho esto, conviene mencionar que las publicaciones de inflación de los próximos meses podrían ser un poco más difíciles de interpretar por los efectos del temporal, que suele afectar los precios de alimentos principalmente, pero podría tener algo de impacto en otras partes de la canasta. Lo más probable es que el Banco Central mantenga la tasa hasta que el panorama se aclare más.
Finalmente, el Imacec de junio sorprendió al alza
La actividad creció 0,6% en junio, el doble de lo que esperaba el mercado, impulsada por la minería y los servicios. En doce meses, el Imacec avanzó 2,4%, su mejor cifra en ocho meses.

Parte de ese resultado responde a que junio tuvo un día hábil más que el año pasado: corregida por estacionalidad y calendario, la expansión anual fue de 1,4%.
El segundo trimestre cerró con un crecimiento de apenas 0,1% anual y cerca de 0,3% respecto del trimestre anterior en términos desestacionalizados. Eso probablemente permite evitar una recesión técnica, sujeto a las revisiones que acompañarán la publicación oficial del PIB el 18 de agosto. De todas formas, el resultado quedó por debajo del 0,4% anual que contemplaba el punto medio del último IPoM.
El dato mejora el punto de partida para el segundo semestre, pero no revierte la debilidad acumulada. La actividad cayó 0,2% anual durante la primera mitad del año y tendría que crecer sobre 2,2% anual en el segundo semestre para alcanzar el rango de 1% a 1,75% proyectado por el Banco Central. El ritmo de junio es compatible con la parte baja de ese rango; llegar a la parte alta exigiría una recuperación sostenida y más amplia.
El Banco Central continuará evaluando sus decisiones reunión a reunión. Los escenarios de recorte han perdido fuerza y los de alza han ganado probabilidad, pero las opciones siguen abiertas. El temporal dificultará la lectura de los datos de julio y agosto, por lo que la entidad probablemente mantendrá la tasa hasta contar con un panorama más claro.
😌 Los mercados se mueven harto. No seas como los mercados.