La línea entre trabajo y vida personal en Severance

La última serie del momento es algo diferente a lo que ha estado saliendo.

Severance se estrenó en febrero por AppleTV+ y la crítica ya la consideró la mejor serie de lo que va del 2022. Esta semana cierra su primera temporada y está bien si es que aún no sabemos qué pensar de ella. Esta sátira extraña y oscura disfruta haciéndote sentir ese extrañamiento.

De qué se trata Severance

Dirigida por Ben Stiller (sí, ese mismo), Severance aborda la delgada línea entre el trabajo y la vida personal con una premisa de ciencia ficción bastante única: una poderosa empresa llamada Lumon ofrece a sus empleados la posibilidad de dividir su mente en dos.

Separan su ser que trabaja con el que son cuando salen de la empresa. Así, quienes se someten voluntariamente a este procedimiento viven su vida personal sin ningún recuerdo de lo que hacen cuando trabajan. Y, al ir a trabajar cada día, no tienen idea de quiénes son en el mundo exterior.

El protagonista es Mark (Adam Scott, de Parks and Recreation), un hombre que enviudó recientemente y que como mecanismo para lidiar con el dolor decidió perder la mitad de su vida entregándose a esta empresa.

Dentro del trabajo es un hombre diligente que no cuestiona las estrictas reglas del lugar. Porque aparte, Lumon, con sus diseños retrofuturistas y minimalismo asfixiante, es básicamente un infierno.

Laberínticos pasillos vigilados por cámaras separan al equipo de Mark del resto de los trabajadores de la empresa. Ellos solo deben ingresar números en computadores una y otra vez, durante horas. Los protocolos abundan. De vez en cuando, alguna regalía: 5 minutos de fiesta para celebrar algún logro, uno que otro canapé. Es fácil explotar empleados cuando no tienen sentido de cómo deberían ser las cosas y la empresa se aprovecha de su ignorancia.

La serie parte lanzándonos en medio de este mundo sin explicar mucho.

Presenciamos el ingreso de Helly (Britt Lower), una nueva trabajadora que llega al equipo de Mark y solo quiere escapar de la oficina, lo cual es imposible si su yo de afuera no la autoriza. Y Severance se toma su tiempo entregándonos información de forma lenta: instala una atmósfera de suspenso o incluso terror que nos hace querer saber más y nos mantiene haciéndonos preguntas.

Aquí tengan paciencia, que los primeros capítulos son para engancharnos y establecer reglas más que para avanzar la trama. Pero cuando ya entendemos más o menos lo que ocurre, nos encariñamos con estos colegas y sus dinámicas de oficina, pero también entendemos sus ganas de vivir una vida que no gire en torno a trabajar.

Severance ocupa su premisa para llevar lo más lejos posible el concepto de quiénes somos dentro y fuera del trabajo. Su creador, Dan Erickson, trabajaba en un cubículo sin ventanas cuando se le ocurrió la idea de la serie. Estaba agobiado y deseó poder adelantar su vida y no enterarse de que iba a la oficina. Un sentimiento probablemente bastante universal.

Y en estos tiempos en que la forma en que trabajamos se está destruyendo y cuestionando, viene bien una serie que extreme con estilo y humor los horrores de la cultura corporativa.

Severance es una sátira absurda, que ridiculiza lo lejos que hemos llegado en nuestro afán de producir y lo disociados que necesitamos estar para soportarlo. Es también una serie diferente, única y muy adictiva, que está dando de qué hablar y que incluso puede provocar un par de reflexiones.

Nota de riesgo

Es un tono extraño y oscuro el que crea Ben Stiller, mezclando suspenso con drama, comedia y terror en un contexto de ciencia ficción. Piensen en una película de Charlie Kaufman escrita por Kafka después de ver Black Mirror y jugar The Stanley Parable.

Original y definitivamente arriesgada.

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