Dune, la película que te hace volver al cine

Son los años 10.000 y un planeta desértico llamado Arrakis se ha convertido en el foco de interés interplanetario debido a una especia muy preciada que allí se produce. Esto desata una guerra para apoderarse del territorio, en la que Paul (el actual pololo de Internet, Timothee Chalamet), es el elegido quien debe restaurar (o no) la paz del lugar. Y compartir con un par de gusanos de arena gigantes en el proceso.

Y lo que Dune trae es exactamente lo que muchos fanáticos del cine habían estado echando de menos: un espectáculo épico e inmersivo, con efectos especiales de punta, sonido envolvente y una banda sonora ominosa que, efectivamente, te transporta a otro mundo.

Donde más se cae la historia es en lo poco emocionante que llega a ser a nivel personal, lo vacío de su mensaje y la falta de propósito de su existencia. No son cosas menores, pero imagino que muchos que van a ver esta película al cine no van en búsqueda de esto precisamente. El show está ahí y está bueno, no le exijamos algo a la película que no está interesada en darnos.

Siempre podemos soñar con la versión que nunca se hizo, dirigida por Jodorowsky, con Dalí en el elenco y música de Pink Floyd. Pero lo que tenemos ahora es bueno y (spoiler?) nos prepara para una segunda parte que ya se anunció y saldrá en dos años.

Es lo que muchos le pedimos a una experiencia que pensábamos haber perdido. La película perfecta para volver a esa sala oscura con olor a cabritas donde esperamos sentir cosas. Es el actual éxito de taquilla y seguramente tendrá a la gente hablando lo que queda del año. Sabiendo que hay que mantener la distancia social y sin quitarte la mascarilla, ¿volverías al cine?


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