Profecías autocumplidas: la inflación

No, tranquilo, no te vengo a hablar de superación personal. Lo que sí verás en este post será un poquito de psicología, como en muchas áreas de economía.

Qué es una profecía autocumplida

Una profecía autocumplida es, según dictionary.com, una predicción que se convierte en verdad debido al comportamiento del que la cree.

Hablemos de una de las cosas que pueden producir inflación

¿Qué tiene que ver una profecía autocumplida con la inflación? Esta es la parte cool: resulta que una de las fuerzas más importantes que determinan la inflación es lo que nosotros mismos, colectivamente, creemos acerca de ella.

Me encanta que la economía tenga su lado esotérico.

Este efecto de “profecía autocumplida” en la inflación es más fácil de entender si simplificamos un poco (o mucho) el mundo real:

Supongamos que vives en Fintierra, un país donde a toda la gente, tú incluido, le gustan muchísimo los pulparindos.

Hoy en Fintierra los pulparindos cuestan $10, pero sabes con certeza que mañana van a costar $20. Sabiendo esto, lo más probable es que compres hoy todos los pulparindos que te alcancen con tu dinero, porque si te esperas hasta mañana con el mismo dinero te van a alcanzar menos. Y lo más probable es que todos los habitantes de Fintierra hagan lo mismo.

Pero como todas las personas están apuradas por comprar pulparindos, la dueña de “abarrotes Fintierra” puede subir el precio de los pulparindos hoy.

Listo, habemus inflación.

Ahora vamos de vuelta al mundo real. A una mayor escala y un poco más complejo que en Fintierra, eso es más o menos lo que pasa en la economía.

No hay consenso dentro de los economistas sobre el proceso exacto en que las expectativas de inflación afectan la inflación efectiva (la que vemos día a día). Lo que casi nadie pone en tela de juicio es que si todos pensamos que la inflación va a subir mucho y se va a mantener alta, es probable que efectivamente termine pasando.

Las expectativas de inflación y el Banco Central

Por eso se dice que el activo más valioso que cualquier banco central puede tener es la credibilidad. Recuerda que el mandato de los bancos centrales es mantener la inflación baja y estable.

El Banco Central de México no quiere que dejemos de creerle. Entonces, una de las cosas en las que más se fija es en que la gente siga pensando que la inflación va a estar cerca de su objetivo de 3%, sobre todo a mediano y largo plazo (más de un año). Cuando las expectativas se desvían mucho del objetivo del Banco Central se dice que se “desanclan”.

Esto se puede medir de varias formas. Una de ellas es la encuesta a especialistas en economía (una medida imperfecta de lo que pensamos todos en el país).

Las expectativas de inflación estuvieron relativamente “ancladas” de 2017 a mediados de 2021, pero hoy en día, al contrario de lo que el Banco Central quisiera, prácticamente no han dejado de subir.

En parte por eso el Banco Central ha tenido que subir la tasa de política monetaria desde 4.0% a mitad de 2021 a 7.75% hacia fines de julio de 2022. La idea es que se haga más atractivo ahorrar nuestro dinero y menos atractivo gastarlo. Así, con menos demanda por bienes y servicios, la inflación y sus expectativas deberían bajar.

Lo malo es que se vuelve más caro pedir dinero prestado. Lo bueno es que podemos sacarle provecho a estos incrementos de tasa si ahorramos en instrumentos que nos den un retorno ligado a esta tasa.

Eso es una profecía autocumplida: una predicción que es en sí misma la causa de que se haga realidad. Algo así como el alumno que dice que va a reprobar el examen y por eso mismo no estudia, y termina reprobando, solo que aplicado a la inflación.

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