Lo que la inflación no mide

En el Fintualist hablamos bien seguido de la inflación. Y cómo no, si en Chile está alcanzando máximos de varias décadas. Te hemos contado un poco de historia, por qué afecta más a quienes no son ricas y su impacto en las inversiones.

Pero… ¿estamos midiendo realmente la inflación? ¿O la metodología que usamos no es tan perfecta? Te lo cuento en este artículo.

¿Qué es la inflación?

La inflación es el aumento generalizado de los precios.

Teóricamente, hay muchas razones por las que ocurre y escribí sobre ellas a raíz del caso argentino. Como es la cuna de exportación de futbolistas, expliqué sobre estas teorías ejemplificando con un estadio.

Nos importa porque, mientras más inflación haya, menos vale la plata. Hoy puedo comprar un kilo de manzanas a $2.000; si guardo un billete de 2 lucas en mi velador por un año, es muy poco probable que pueda comprar el mismo kilo de manzanas. Probablemente alcanzará para unas 3 o 4.

Cómo se mide la inflación: el IPC

Para medir la inflación, tenemos que saber cuánto gastan las personas y cómo aumenta ese gasto en el tiempo. Dado que sería extremadamente difícil medir todos los precios que se consumen en todo el país, entonces, debemos definir un conjunto de productos y servicios (los que más se consumen), y monitorear su precio en el tiempo.

Pero no todos gastamos en las mismas cosas ni compramos siempre lo mismo. Además, aunque lo hiciéramos, el cambio en ese gasto no siempre refleja que haya un aumento de precio. ¿Qué pasa si antes usaba un Nokia con el juego de la serpiente, y ahora compré un Iphone 12? ¿O si pasé de comprar manzanas de descarte a unas de exportación?

Hay dos formas de medir la inflación: a través de algún índice de precios o a través del deflactor del PIB (si no sabes lo que es, te lo explico más adelante). Ambas comparan precios, pero toman distintos productos.

En Chile usamos la primera. Se toma una canasta de productos o servicios estándar para todos y se calcula el precio total de ella, como la suma de los precios individuales. Todos los meses se calcula cuánto cuesta comprar esa misma canasta y, la diferencia de ese valor final, corresponde al IPC del mes. Cada 5 años se actualiza la canasta de productos y servicios, para sacar los que no se usan e incorporar algunos nuevos. Por ejemplo, el 2018 se incorporaron Netflix y Spotify.

Otros países usan el deflactor del PIB.

Cómo se mide  la inflación: el deflactor del PIB

El PIB (Producto Interno Bruto) es la medida monetaria de todos los bienes y servicios que se producen en un país. Podemos hablar de dos PIB distintos: el nominal y el real. El nominal es la suma de todos los precios de productos y servicios finales de un año (por ejemplo, toma el precio final del pan y no el precio de de la harina que se usó para prepararlo). El real es lo mismo pero a precios constantes: toma la misma cantidad de bienes y servicios producidos en el año pero en vez de tomar el precio actual, toma el precio de un año base escogido.

El deflactor del PIB toma el PIB y elimina cuánto se produjo, para solamente quedarse con cuánto varió el precio de lo producido. Para ello divide el PIB nominal por el real y obtiene, para un mismo nivel de producción, cuánto variaron los precios actuales con respecto a los del año base. Cada variación de precio va a tener cierta importancia en el deflactor según cuánto se produzca: mientras más se produce, más importante es esa variación (mayor es su ponderador).

¿Qué cosas no estamos considerando?

Hay varias críticas a ambos indicadores. Como te decía, no consideramos correctamente en el IPC cuando cambiamos de manzanas de descarte a de exportación. Ni cuando las manzanas están tan caras que preferimos comprar peras. En el deflactor del PIB sí porque mide todo lo que se produce (no solo lo que se consume), pero no toma en cuenta servicios no remunerados como las labores del hogar; de hecho, ninguno lo hace.

Efecto sustitución: cambiar peras por manzanas

Cuando algo se encarece, casi todos tendemos a comprar algo que se le parezca. Si las manzanas están demasiado caras, compramos peras. Y el IPC no considera ese cambio tan rápido: tendría que ser un cambio sostenido en 5 años para sacar las manzanas y meter las peras a la canasta. O, si las peras ya estaban, aumentar su ponderación.

El deflactor sí considera este cambio. Al cambiar la cantidad de producción de las manzanas, su precio va a tener menos importancia en el deflactor (su ponderador cae). Y el de las peras va a subir.

Calidad: manzanas de descarte versus exportación

No todas las manzanas son iguales ni tienen el mismo precio. Manzanas de mejor calidad tienden a tener precios más altos pero no es fruto de la inflación. Aunque ambas sean manzanas, en realidad son productos distintos.

El IPC no considera cambios de calidad. Probablemente los tomará como inflación, aunque no sean comparables. Muchas veces, el único ajuste que hace es sacar productos descontinuados y dejar las versiones actuales.

El deflactor del PIB no tendrá este problema si es que efectivamente se contabilizan como productos distintos. En el caso de las manzanas, probablemente sea así. Pero no pasa con un cambio de Iphone (del 10 al 12, por ejemplo).

Productos: no comemos tantas manzanas

Producimos más manzanas de las que consumimos. De hecho, según el INTA (Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos) comemos menos frutas de las necesarias, aunque somos exportadores estrella de ellas.

El PIB considera todo lo que se produce internamente, incluyendo lo que exportamos. Esto refleja una gran diferencia entre ambos: el IPC toma solo algunos productos y servicios, mientras que el deflactor del PIB considera todos los que se producen; algunos grupos pueden estar sobre representados, y otros sub representados.

Bonus: actividades no remuneradas y economía sumergida

Algo que ninguna medida de inflación considera son las actividades no remuneradas ni la economía sumergida.

El ejemplo más típico de las primeras es el trabajo en el hogar. Muchas personas, en su mayoría mujeres, se quedan en sus hogares para que otras puedan salir a trabajar. Cuidan niñas y niños, o mantienen la casa en buenas condiciones. Eso no está remunerado, aunque tenga un valor monetario para las familias: en caso de no tener a alguien que se quede, tendrían que pagar por trabajo doméstico.

La economía sumergida corresponde a toda transacción que no se registra en el PIB. Se compone de la economía ilegal (comprar drogas, por ejemplo) y la informal (como comprar audífonos en la calle). Naturalmente, tampoco se contabiliza en el IPC ni en el deflactor del PIB.

Entonces, todo lo que caiga en esta categoría no tiene una medida de inflación, aunque sí efectivamente pueda estar subiendo de precio/valor.

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¿Cómo me afecta todo esto?

Primero, la inflación hace que tu plata valga menos. Independiente de cómo se mida.

Para compensar esta pérdida, algunos empleadores aumentan el sueldo de cada trabajador al menos en el valor de la inflación anual. Pero incluso si tu empleador ajusta el sueldo para considerar la inflación,  probablemente lo haga semestral o anualmente, entonces igual habrá meses en los que no pudiste compensar el aumento de la inflación.

Además, el valor de la inflación que aparezca en la prensa no necesariamente será representativo para ti, ya que depende de qué cosas consumes y cuál es tu capacidad de moverte a otros productos. Así que toma el valor que informen los medios como referencial y no como una regla en piedra para ti.¿Qué puedes hacer? No dejes tu plata sin invertir. Lo que tienes en tu cuenta vista o corriente está perdiendo valor ahora mismo. Escoge aquella inversión que más te acomode y se adecúe a tus objetivos de inversión. Y, si quieres saber un poco más, te recomiendo leer este post sobre cómo invertir cuando hay inflación.














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