TikTok 2020: ¿un monstruo benigno?

Asumo que a estas alturas de la vida al menos el 99% de las personas que están leyendo este post habrán dicho o escuchado las siguientes palabras:

“Jaja, cacha este TikTok”.

Y es que esta app asiática se ha convertido en una de las plataformas digitales de mayor popularidad con 850 millones de usuarios a la fecha y un net worth de 50 billions en aproximadamente 4 años. Para que se hagan una idea, Instagram tiene mil millones de usuarios con 10 años de existencia.

Tiembla instagram.

Quizás cachaste TikTok por los videos virales de los bailecitos pegajosos, quizás por alguna talla/sketch de 15 segundos o porque tu influencer preferid@ te mandó pallá a fuerza del magnetismo digital.

Dado que el número que elegí fue el 99%, si tomo mi palabra en serio (cosa que hago) debería considerar que existe un 1% que no cacha nada de TikTok. Y frente a tal posibilidad asumiré un rol pedagógico y les diré que esto es:

Sip, tal cual. 

Personalmente, encuentro que una de las cosas bacanes de TikTok es que su contenido no deja indiferente a nadie. Puede que te encante, puede que lo odies, lo bailes o que te dé una sensación de cringe interminable y dolorosa.

Crear, crear y crear que el algoritmo va a ayudar

Una de las grandes ventajas de TikTok es su algoritmo. A diferencia de otros, como Instagram con sus likes, TikTok es generoso a la hora de compartir tu contenido al resto de la internetósfera, lo que explicaría la monstruosidad de su crecimiento.

En su momento Instagram fue más generoso, pero ahora la empresa del reptiliano Zuckerberg se ha dedicado a alentar la compra de publicidad mediante la escasez. Por ejemplo: si antes podías llegar a cinco mil personas orgánicamente, ahora con suerte puedes llegar a dos mil y si quieres volver a lo de antes (o más), debes pagar.

Cualquier parecido con el modelo de negocios de un traficante es mera coincidencia.

El algoritmo de TikTok es bastante detonao, como dicen los jóvenes de hoy. Si haces buen contenido, las posibilidades de viralizarte y alcanzar cierto grado de éxito son reales. Ésto ha servido para que artistas, músicos y señoras histriónicas alcancen un no menor grado de fama y reconocimiento.

Algo positivo es que el término “buen contenido” en TikTok es MUY amplio.

Si quieres comprobar empíricamente a qué me refiero con dicha amplitud, te propongo el siguiente experimento: alguna noche a las 3 a.m. métete a TikTok y haz scrolling al menos 20 minutos. DeepTok indeed.

Una amiga cercana definió el algoritmo de esta app como “los nueve círculos del infierno de Dante” y, sin mentirles, creo que tiene bastante razón. 

Atrás quedaron los polémicos días en los que se acusó a esta plataforma de usar a moderadores específicamente para quitar visibilidad a gente “fea y pobre” para atraer a más usuarios. TikTok ahora es democracia e igualdad… aunque no todos crean lo mismo.

Activismo, polémicas y el baneo Trumpeano que no fue

Explicaré esto en simple: TikTok es una app china que está triunfando increíblemente en un mundo principalmente estadounidense. No hizo falta mucho para que comenzaran a circular ideas conspiranoicas (?) respecto a que esta app funciona en realidad como un arma de espionaje.

Trump la quiso banear (censurar en idioma millennial) pero finalmente el tema quedó en las sombras para Estados Unidos, al menos a nivel mediático.

Sumado a todo lo anterior, TikTok ha funcionado el último año como un canal de comunicación muy importante para viralizar causas sociales tales como Black Lives Matter, el movimiento Me Too y campañas informativas sobre el COVID-19. Logró niveles de impacto que superan por mucho al de los medios tradicionales (telégrafo, televisión, radio teatro, etc.).

Aún no sabemos muy bien si es que este tipo de circunstancias son nocivas (al bombardear con información o desinformación sin filtro) o benignas (al descentralizar las fuentes de noticias), y mi intuición me dice que no será un problema que resolveremos luego.

Mismo tema si queremos saber realmente para quién trabaja TikTok o cualquier aplicación en realidad. Ya sabemos que tienen nuestros datos e información sensible, tales como nuestros gustos, a qué hora nos metemos y qué contenido buscamos. La información es poder, el poder es responsabilidad y la responsabilidad es subjetiva a quien la ejerce y a lo que responde.

Algo bueno es que, si el bichito de la paranoia empieza a crecer en nosotros, siempre podemos meternos a ver el nuevo bailecito viral y olvidarnos de toda la potencial distopía que nos rodea.

Lo cierto es que TikTok se comió el 2020 y solo Dios (o los espías chinos) saben qué es lo que le depara para el 2021. Sólo pido que si terminan dominando el mundo, siga existiendo el Mc Donald’s 🍔 🍟

Me despido con mi favorito (minuto 02:21), 再见!

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