El secreto suizo: la filtración de Credit Suisse

Al pensar en Suiza una de las primeras cosas que se vienen a la mente son los Alpes, chocolates y relojes. Algunos también pueden recordar a Heidi y el Gran Colisionador de Hadrones.

Pero Suiza también es conocido por el secreto bancario. Su mercado financiero es famoso por la estricta reserva que mantiene sobre el patrimonio de sus clientes. El mismo James Bond dice en la película The world is not enough de 1999, “Si no puedes confiar en un banquero suizo, ¿en qué se ha convertido el mundo?”

El secreto bancario es la promesa del banco de mantener la confidencialidad de las transacciones de los clientes. En muchos países es una obligación exigida por ley.

En Chile por ejemplo, la Ley General de Bancos los obliga a mantener en secreto la información de sus clientes y solo la pueden entregar a los dueños de las cuentas y a quienes estos hayan autorizado.

En general es una buena medida. Nadie querría que la información sobre sus finanzas anduviera dando vueltas por ahí sin su consentimiento. El problema es cuando el abuso de esa norma o, si se quiere, su aplicación irrestricta, permite comportamientos ilícitos.

Y esa es la acusación que pesa sobre los bancos suizos.

Una vez más un banco suizo, esta vez el segundo más grande de ese país, Credit Suisse (el primero es UBS) es “víctima” de una filtración en la que se conocen sus clientes y los montos que manejaban. No se trata de un hackeo de sus bases de datos, sino de una investigación periodística con informantes de por medio.

¿Qué hay de interesante en la base de clientes de un banco? Encontrar personas con plata que probablemente provenga de actividades ilícitas, es decir, personas que no debieran tener acceso al sistema financiero.

No es la primera vez que descubren prácticas cuestionables en un banco coterráneo de Roger Federer. En otras grandes filtraciones conocidas como “Panama Papers” o “Pandora Papers” también había aparecido Credit Suisse junto con otros grandes bancos con presencia mundial.

En esta investigación que se denominó "Los secretos de Suiza" (Suisse Secrets), se descubrieron docenas de cuentas por más de 8.000 millones de dólares de personas implicadas en escándalos de corrupción en países subdesarrollados.

Entre los titulares de las cuentas hay venezolanos procesados por el saqueo de la compañía petrolera estatal, un banquero de Angola investigado por la pérdida de 5.700 millones de dólares y un jefe de espías de Yemen implicado en torturas.

El banco se defendió diciendo que las acusaciones se remontaban a una época en que las leyes y las prácticas de las instituciones financieras eran muy diferentes a las actuales. O sea, “eran otros tiempos”, una frase bien usada cuando salen trapos al sol del pasado.

Pero más o menos no más la justificación, porque más de dos tercios de las cuentas filtradas fueron abiertas después del 2000.

La normativa internacional para la prevención de lavado de dinero exige que las instituciones financieras tengan un esquema de control que permita identificar a las personas con las que existan sospechas de que sus recursos puedan prevenir de operaciones ilícitas (conocidos como delitos precedentes). El esquema de control permite informar a las autoridades conductas sospechosas y eventualmente prohibir operaciones. Dado que muchos de las cuentas “problemáticas” eran casos de renombre, que podrían haber sido detectados apenas buscando en Google, se sospecha que las medidas de prevención de lavado de dinero de Credit Suisse no eran muy exigentes.

¿Qué tiene que ver el secreto bancario con todo esto?

El secreto bancario es un orgullo para muchos suizos, principalmente por lo que se cree que es su origen. Una teoría ampliamente difundida dice que se creó en 1934 para proteger a los judíos perseguidos por la Alemania nazi que habían conseguido sacar sus ahorros.

Sin embargo, hay investigaciones que sitúan el origen de la medida a fines del siglo XIX, en leyes que aplicaban sobre algunos cantones de suiza (sin el carácter de ley federal) y que surgieron no por razones humanitarias, sino para atraer capital de países extranjeros que tenían impuestos exorbitantes, y así poder competir con centros financieros como Londres y París.

Otra diferencia de la ley federal con sus predecesoras es que la promulgada en 1934 contemplaba sanciones penales para sus infractores. Y ahí es donde el secreto bancario empieza a ser conflictivo. En la severidad de la aplicación de la norma

Cuando su aplicación es tan estricta como en Suiza, donde las sanciones (penas de cárcel incluidas) pueden recaer no solo en personal del banco implicado, sino también en periodistas que en ejercicio de su profesión divulguen la información, entonces comienza a verse afectada la transparencia del sistema financiero.

Y el problema empeora cuando esa falta de transparencia es selectiva.

Los banqueros suizos sostienen que el total secreto en las cuentas de bancos suizos es un mito. Y en parte tienen razón. Sus cuentas no tienen un manto de oscuridad absoluta. Por ejemplo, deben informar el detalle de las cuentas de ciudadanos de Estados Unidos al IRS (como nuestro querido Servicio de Impuestos Internos), debido a la ley FATCA de los norteamericanos. Y también deben informar a otros países miembros de la OCDE a través del Common Reporting Standard (CRS)

Pero no existe la obligación de compartir información con el resto de países, que en su mayoría no han alcanzado el estado de desarrollados. Por eso, la falta de transparencia del sistema financiero, provocada en parte por un severo secreto bancario permite la aparición de personajes que traen recursos mal habidos desde economías emergentes como Venezuela, Angola o Yemen.

Como decía, no es primera vez que se dan a conocer cuentas sospechosas en bancos suizos. En cada oportunidad los representantes de las entidades lamentan el “error involuntario”, pagan las multas y prometen mejoras a su estructura de control.

Año

Monto aprox. en millones de dólares

Motivo de la multa

2021

275

Violar la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero en ofertas de bonos en Mozambique

2019

6.5

Incumplimientos en supervisión de sistema de trading

2018

47

Corrupción en adjudicación de empleo a amigos y familiares de funcionarios chinos.

2017

5.300

Malas prácticas en venta de bonos en crisis del 2008

2016

90

Aplicación de metodología distinta a la publicada para el cálculo de nuevo AUM

2014

1.800

Ayudar a contribuyentes estadounidenses a presentar declaraciones de renta falsas ante el IRS

A su vez, con cada nuevo escándalo Suiza recibe presiones para limitar la aplicación del secreto bancario, a las que ha cedido, en parte. Por ejemplo con la transmisión de información para fines tributarios por FATCA y CRS mencionados anteriormente. Pero aún quedan aspectos en los que no ha habido cambios, como la aplicación de la norma sobre los periodistas, para quienes resulta un atropello a la libertad de expresión. Sin ir más lejos, en la investigación que dio origen a la filtración, no participaron medios suizos, por las consecuencias penales que podrían caer sobre ellos.

Tal vez el país mediterráneo esté confundido y está aplicando su conocida neutralidad en asuntos geopolíticos a la regulación de su industria financiera, lo que lo lleva a ser más bien pasivo con sus medidas para evitar que situaciones como la expuesta con la investigación, se repitan.

Quizá los bancos podrían contratar al equipo suizo de curling, que obtuvo la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Invierno de 1998 y aplicar sus técnicas de “trapeo” para limpiar las cuentas sospechosas y quitarse definitivamente esa, según ellos, mal ganada fama.


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