42 días en la oscuridad: la polémica sobre la primera serie chilena en Netflix

El caso Haeger conmocionó a Puerto Varas y al resto de Chile cuando la desaparición de una ama de casa por 42 días dio paso al hallazgo de su cuerpo en su propia casa. Todas las pistas señalaron como culpable a su esposo, pero, tras años de especulación y la intervención de la prensa, este quedó libre.

Ahora llega la serie de ficción basada en los hechos ocurridos, 42 días en la oscuridad.

La primera serie chilena para Netflix está basada en el libro del periodista Rodrigo Fluxá, tal como ha pasado con sus anteriores trabajos que dieron pie a las series Zamudio, La Jauría y El Presidente. Al igual que en esas producciones, aquí la apuesta es llevar a una plataforma internacional contenido chileno de primer nivel técnico, con un elenco reconocido. A diferencia de ellas, 42 días en la oscuridad se ha encontrado con una gran controversia.

La trama de 42 días en la oscuridad

Transcurre un día aparentemente normal en Pucón. Mario (Daniel Alcaino) va a dejar a sus hijas al colegio y luego a trabajar, como siempre. Su esposa Verónica (Aline Kuppenheim) se queda sola en su casa. Esa tarde no va a recoger a las niñas. Cuando la hija mayor llega a la casa, no encuentra ahí a su mamá. Así parten 42 días en que la familia no sabe del paradero de la mujer, en los cuales se abre una investigación y se involucra la prensa.

Los protagonistas son un abogado (Pablo Macaya) que se obsesiona con el suceso y la hermana de la víctima (Claudia DiGirolamo), quien sufre su ausencia. Son 6 capítulos que se ven rápido, de los cuales los primeros son destinados a la búsqueda de Verónica y los últimos dos a lo que pasa con el caso los años posteriores.

Entremedio se expone la negligencia de la policía y el hostigamiento de la familia por parte de la prensa. Es una miniserie de drama-suspenso, que recae principalmente en la trama policial del personaje ficticio de Macaya, quien por alguna razón no puede dejar ir lo ocurrido.

La serie nunca oculta creer que el responsable del crimen es el esposo de la víctima, pero se enfoca en lo difícil de probarlo y hacer justicia en un sistema que no funciona del todo bien.

Entre hermosos paisajes sureños y las caras conocidas de todos los actores chilenos de siempre, la serie no busca dar una respuesta a lo sucedido, sino reflexionar cómo el caso particular impactó a la comunidad y fue recibido tanto por la familia como la sociedad hace diez años.

La controversia sobre el caso real de 42 días en la oscuridad

La polémica se inició cuando las hijas de Viviana aseguraron estar en contra de la producción de la serie.

«¿Por qué alguien tiene y siente el derecho de utilizar una parte de la vida de otras personas para producir y publicar un producto creativo sin siquiera tener su consentimiento?», plantearon las hijas en una carta enviada al diario El Llanquihue. Comentaban que nunca habían sido consultadas por la productora Fábula.

«Nuestra historia ya es bastante pública, pero sigue siendo nuestra. Quisiéramos visibilizar que con esto reviven momentos difíciles y procesos dolorosos que por fin comenzábamos a sanar. Recuerden que detrás de la historia que ustedes producen, para una plataforma de entretenimiento internacional, hay vidas».

En la misma serie se critica el rol de los medios al meterse en la vida personal de los afectados, intensificando su trauma al perseguir el morbo. Se podría decir algo parecido de lo que está haciendo 42 días en la oscuridad que, en el peor de los casos, podría verse como el aprovechamiento por parte de una productora de un caso mediático.

Viviana Haeger desapareció por 42 días antes de ser encontrada por su esposo en el entretecho de su casa. El Servicio Médico Legal constató un suicidio, pero después de que sus restos se exhumaran, no descartó la posibilidad de un asesinato. Muchas pistas apuntaron a su esposo y la contratación de un sicario. Pero, tras estar en prisión preventiva, él fue liberado.

Aunque la serie diga que está “inspirada en” el caso y no estar documentándolo, todos los hitos recién mencionados ocurren en ella.

La directora y actrices tuvieron que dar explicaciones, donde empatizaron con su dolor sin poder entregar mayores detalles. «Quizás esa manifestación de ellas nos confirmó la delicadeza y la sutileza con que debíamos acercarnos al tema. Lo que está en las antípodas de lo que queremos hacer con esta serie, es lo que se hizo a nivel mediático en esa época», explica Kuppenheim, reiterando el cuidado que tuvieron y sus buenas intenciones.

La existencia de 42 días en la oscuridad queda entonces como una pregunta abierta. ¿Vale la pena o no plantear temas en desmedro de la opinión de quienes vivieron los hechos? ¿Quién es el dueño de una historia? ¿Cuál es el fin último de la ficción de este tipo?

Son preguntas quizás más interesantes que la serie que las provoca y la decisión de si verla o cancelarla es personal. Lo interesante es cómo esta tragedia sigue interpelando al país, sin resolverse, generando multiplicidad de reacciones y opiniones.

Será el público finalmente quien decida si está agradecido o no por el aporte que pueda hacer 42 días en la oscuridad.

Nota de riesgo

A pesar de ser, a primera vista, un policial más que sigue las reglas del género y no ofrece tantas sorpresas, el contexto en el que está inserta la serie y las repercusiones que está teniendo hacen que la decisión de producirla haya sido algo arriesgado.

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