Empieza como una fantasía suburbana, casi como una parodia de la vida perfecta americana: la familia tiene dos hijos (niña y niño, por supuesto), perrito, casa enorme y hasta el día está soleado. Los Platt asisten al asado del barrio donde los niños juegan y andan en bicicleta, los adultos conversan con los vecinos. La comunidad de Oak Street es fuerte y todos son felices.
Durante todo este idilio ochentero rebosante de nostalgia, la película se preocupa de darle algunos problemas a los personajes: la mamá (Anne Hathaway) esconde de su familia el libro en el que escribe sus fantasías de escapar. El padre (Ewan McGregor) fue despedido y aún no le cuenta a su familia. Son pequeñas grietas que se irán acentuando a medida que la película vaya rompiendo la burbuja.
Con dinosaurios.
El barrio entero de Oak Street, de la noche a la mañana, es transportado a la era prehistórica por un agujero de gusano, o algo así. Por suerte nadie se preocupa mucho por explicar la ciencia detrás de esto. Solo hay que aceptar que, de repente, un perímetro de varias cuadras de casitas perfectas pasa a estar rodeado de algunos de los animales más violentos que han existido.

Y así, los problemas que tenían –un matrimonio endeble que los hijos ya empezaban a notar– pasan a segundo plano porque más importante es sobrevivir.
Los Platt tienen que entenderse y trabajar en equipo para resistir a los dinosaurios que entran a su casa, merodean por su patio y matan a su comunidad. Todo mientras intentan descifrar cómo es que se puede volver a su línea temporal.
Suena a un blockbuster de verano gringo más, pero El Final de Oak Street se guarda unas cartas que lo diferencian y la hacen un poco más especial.

Aspectos diferenciadores: ciencia ficción, Anne Hathaway y una oscuridad inesperada
Puntos a favor: los personajes no son completamente unidimensionales como en muchas películas de acción. Hay una preocupación por darles al menos una característica y un mínimo de backstory que logra hacer que nos importen. Eso es necesario porque de pronto nos damos cuenta de que no queremos que esta gente que corre despavorida se muera. Logro.
También, no es menor tener a Anne Hathaway, que decidió que el 2026 iba a ser su año y ya lleva dos películas en el top 10 de la taquilla. A su abanico de personajes puede agregar “heroína de acción” y es que verla disparándole a monstruos para salvar a su familia es algo regocijante.
Por otro lado, el director es David Robert Mitchell, que saltó a la fama con la película de terror It Follows, por lo que se puede esperar algo mejor que la típica acción palomitera. Aquí sigue apuntando por desmontar el conformismo suburbano y se asegura de engancharnos con movimientos de cámara inmersivos. Más allá de ver en los fondos asesinatos y carnicería, el director le aporta cierta oscuridad a la película.
Pero seamos sinceros: el mayor gancho aquí son los dinosaurios.

A pesar de que en la última década hayan habido unas cuatro o cinco indistinguibles secuelas de Jurassic World, las películas de dinosaurios no son parte importante de la cultura. Están todas limitadas a esa franquicia, y es bueno que otros realizadores se atrevan a jugar con estos animalitos, especialmente si se atreven a mezclar el género de acción con ciencia ficción o incluso un poco de terror.
La cosa es que, simplemente, Oak Street es entretenida de principio a fin. Es divertido ver a un vecindario entero siendo destruido por bestias y a una familia que no se puede sentir segura en ninguna parte. Mitchell dirige tan bien estas secuencias que es fácil involucrarse en la historia, sufrir cuando vemos que el peligro se acerca e incluso sorprendernos en un momento que está dejando al cine entero en silencio en todas las proyecciones.
Y, si somos generosos, incluso podemos ver a los dinosaurios como metáforas. Un ataque directo a la idea de la felicidad suburbana de antaño. No, el pasado no fue mejor. No, tus vecinos no te van a ayudar cuando llegue la catástrofe. El idilio nunca existió. De repente es cada uno por sí solo y si un spinosaurus le está arrancando la cabeza al vecino de al lado, es mejor no enterarnos.
(Spoilers)
Incluso el final, donde desde la iluminación, la música y la puesta en escena, nos aseguran una vuelta a la normalidad, nos esconde con una sola imagen una clave muy inquietante sobre las decisiones tomadas por los personajes. ¿Qué pasó con los otros Platt que se negaron a salvar?
(Fin spoilers)
El final de Oak Street plantea algunas ideas sobre la comunidad, la idea de la familia nuclear en los 80s, la manera abrupta en que se puede perder la seguridad y la responsabilidad en la supervivencia colectiva, pero la verdad es que no se detiene a indagar ninguna de ellas.
Es una película corta, entretenida y para toda la familia que nos recuerda a las películas de antaño. Y, aunque nunca te convertirás en un clásico homenajeando a otros clásicos, este refrito de Jurassic Park es mucho mejor de lo esperado.
Pero tengan en cuenta lo más importante: hay dinosaurios y eso es divertido.
Nota de riesgo: digamos que es arriesgada por las implicancias del final.