Recientemente el Festival de Cine de Telluride tuvo una función sorpresa, de esas que solo anuncian la duración de la película y le piden a los asistentes que aparten sus celulares y se sometan a lo que sea que les tengan preparado.
La película que se exhibió fue particularmente sorprendente porque no estaba en el radar de nadie: You Can See Everything es un documental hecho prácticamente en secreto, que junta dos personalidades que a primera vista parecen no tener nada que ver: el comediante Nathan Fielder y la exempresaria Elizabeth Holmes.
Aunque esos títulos no terminan de describir a los protagonistas del documental, ya que la razón de sus respectivas famas es mucho más compleja.
Elizabeth Holmes hizo noticia la última década por pasar de ser una de las mentes más prometedoras de Silicon Valley a convertirse en el rostro del fraude internacional, lo que la lleva actualmente a cumplir una sentencia en la cárcel.
Y Nathan Fielder es un actor/documentalista/guionista/¿personalidad? que ha construido una reputación por generar trabajos difíciles de clasificar, que mezclan ficción y realidad.
You Can See Everything es su última película, un seguimiento con entrevistas de acceso total a la vida de Holmes antes y después del encarcelamiento, en la que se enfrentan dos de los personajes públicos más curiosos del último tiempo.
Y con solo una función, y un clip lanzado al público el mismo día, la película ya ha sido llamada una obra maestra, una redefinición del lenguaje cinematográfico y una de las piezas más creativas del género documental del último tiempo.
Elizabeth Holmes: el caso que no acaba
Sobre el caso de Holmes han habido documentales, podcasts, libros y una miniserie (The Dropout), pero You Can See Everything promete ser algo distinto.
La historia es muy jugosa, y si es que no la conocen, el resumen va así: Elizabeth Holmes era una alumna brillante que ni siquiera terminó la universidad para dedicarse a construir su propio imperio. Theranos era una empresa de tecnología y salud que prometía una oferta revolucionaria, un sistema que lograría que con una gota de sangre de un paciente se realicen todos los diagnósticos posibles.
Sonaba bien, y así lo creyeron los cientos de inversores privados que decidieron apostar por la compañía. Holmes se convirtió en la multimillionaria más joven según Forbes, con Theranos valorizado en más de 9 mil millones de dólares.

Hasta que tuvieron que entregar resultados. La tecnología de Theranos nunca cumplió con lo que prometía y llegaron a entregarles resultados falsos a pacientes de prueba que fueron diagnosticados con cáncer o VIH, incluso una mujer embarazada a la que se le dijo que tuvo un aborto. Los inversores entendieron que habían sido estafados, la empresa se desmanteló y Holmes fue acusada de fraude, teniendo que pagar más de 450 millones de dólares a las víctimas.
Se convirtió en uno de los casos más emblemáticos de estafa del último tiempo, todo amplificado por el carácter peculiar de la CEO: cuellos de tortuga negra como los de Steve Jobs (su ídolo), una mirada perdida que pareciera estar fingiendo empatía y cambios de voz según la persona frente a la que se presentaba.
Holmes aún mantiene su inocencia e intentó evitar la cárcel durante años (incluso embarazándose dos veces), pero actualmente está cumpliendo una condena de 11 años.

Nathan Fielder, otro genio manipulador
Holmes ha buscado ser entendida por un público que la diagnostica de sociópata o al menos como una persona con tendencias psicopáticas, que pareciera practicar las formas de comportamiento humano normales antes de someterse al escrutinio público.
Algo parecido podría decirse de Nathan Fielder, quien ha hecho de su personalidad retraída y su presentación seca un sello de su humor. Se ha especulado que está en el espectro autista, pero el mismo Fielder estaría feliz de que no sepamos dónde acaba él y dónde empieza su personaje.
Desde su comienzo en la televisión con Nathan For You, utilizó el formato de reality documental para someter a la gente a su alrededor a pruebas, buscando incomodar y haciendo experimentos sociales con la excusa de asistir a empresas y emprendimientos. Ver clips de la serie es una buena forma de procrastinar en YouTube mientras el tiempo vuela sin que nos demos cuenta.
Con The Rehearsal, sofisticó más esta tendencia. La serie de HBO se plantea como un documental en el que se crean situaciones para ayudar a la gente a enfrentar problemas. Fielder construía elaborados sets para que la gente pudiera “practicar” momentos desafiantes de su vida, reduciendo así el riesgo cuando tuvieran que enfrentarse a ellos en la vida real. O al menos esa era la premisa.
Porque luego la serie lo revelaba a él como personaje con un arco ficticio. Lo incluía en trampas donde terminaba peleando con gente, paternando niños o incluso volando aviones. Si todo esto suena difícil de entender es porque quizás solo hay que verlo. Lo que Fielder hace se rehúsa a ser clasificado fácilmente, y pareciera que ese es su objetivo.
Es un intento por manipular la realidad y jugar con nosotros al intentar tener una versión clara de ella. Por ahí empezamos a dilucidar el porqué del interés del creador por una persona como Elizabeth Holmes, que también ha hecho del espacio público su arena para poner en disputa conceptos como la verdad, el personaje y la performatividad.

Y así, llegamos a You Can See Everything
Holmes, que se ha rehusado a dar entrevistas durante años, de repente le permitió a Fielder y su equipo de grabación entrar en su casa de California donde vive con su novio y sus dos hijos. “Puedes ver todo”, le dijo, con la promesa de acceso total a su día a día, sus conversaciones y su intimidad, las semanas previas a su encarcelamiento por fraude.
Los primeros reportes del documental You Can See Everything afirman que de esto va la primera parte de la película, de la relación de Fielder como personaje con Holmes, su sujeto, dos personas extrañas que intentan hacer sentido de lo que es la verdad. Y que claramente tienen una agenda sobre el otro.
La película promete escenas como Fielder preguntándole directamente por el fraude y Holmes negándolo hasta el día de hoy. Fielder la desafía a probar las máquinas de Theranos y demostrarle que funcionan, la somete a ver escenas de The Dropout y reaccionar ante la representación que hace de ella Amanda Seyfried. Y luego Fielder se pone en duda a sí mismo, haciéndonos pensar si es que acaso él es el que está fabricando todo.
El clip que se ha hecho viral es solo un extracto de una conversación entre ellos, un plano y un contraplano cerrados, claustrofóbicos, en los que Holmes le asegura a Fielder que puede confiar en ella, que no tiene razones para mentirle.
Y los escalofríos que nos da el presenciar a dos mentirosos intentando conseguir algo el uno del otro.
Fielder es un maestro en hacer que las situaciones se vuelvan insoportables, pero pareciera haber encontrado en Holmes una rival que no se incomoda tan fácilmente. La película continúa años después, cuando Holmes ya está en la cárcel, y es ahí donde las críticas han tenido cuidado de no spoilear lo que sea que sucede en la segunda parte. Es al final de sus 3 horas de duración que You Can See Everything cobra otra forma y corre sus mayores riesgos.
“Es un reality-película-psicodrama-circo como nada que se haya visto”, dijo Variety. Y es que todas las críticas (actualmente tiene un 100% en Rotten Tomatoes) prometen que lo que sea que haya preparado Fielder esta vez nos va a sorprender, nos hará cuestionarnos qué es real, qué es un personaje y si es que siquiera importan esas preguntas.
Estoy emocionado de que vean la película y me cuenten qué fue lo que yo experimenté –dijo Fielder en el Q&A después de la película–. Quiero que me expliquen por qué estoy ahí.