Corea del Sur, país conocido por sus ídolos k-pop, sus k-dramas y su kimchi, ha tenido cada vez más influencia en la cultura occidental en la última década. Este fenómeno recibe el nombre de hallyu (ola coreana), y el mejor ejemplo es que las series y películas coreanas son el contenido no estadounidense más visto en Netflix, representando en torno a un 8% del tiempo total de visualización en la plataforma de streaming.
Pero la razón por la que escribo este artículo no es para hablar de las bondades de la cultura coreana, si no para analizar otro fenómeno que está ocurriendo allá: el boom de la bolsa local. El índice local KOSPI rentó un 75% en won (la moneda local) el año pasado y llegó a estar un 120% arriba durante este año, luego de varios años de retornos decepcionantes. Todo esto principalmente gracias a dos compañías: Samsung Electronics y SK Hynix, dos de los tres principales productores de chips de memoria, como DRAM y NAND, que han subido astronómicamente de precio por la demanda por IA.

Estos chips son usados por ejemplo en las GPUs que produce NVIDIA, reciben el nombre de HBM (High Bandwidth Memory) y son capaces de procesar cantidades enormes de datos. La manía por estos chips ha sido tanta que hasta uno de sus productores lanzó un snack inspirado en sus productos.

Como adelantamos en esta publicación sobre las llamadas "burbujas de utilidades", el crecimiento de utilidades del sector de semiconductores el último año ha sido histórico: partió en 2023 con NVIDIA y un selecto grupo de compañías en el sector por la demanda por IA, pero en el último año los cuellos de botella que ha generado la IA en varias partes de la cadena de suministro de chips ha sido tanto que muchas empresas que originalmente no participaron en esta “fiebre del oro” de los chips ahora están en su mejor momento, como es el caso de Samsung Electronics y SK Hynix.
Originalmente los chips de memoria se usaban principalmente para productos de consumo como los celulares, computadoras, consolas de videojuegos, etc. La demanda de estos productos es volátil y depende del ciclo de reemplazo de los mismos, por ejemplo del lanzamiento de un producto revolucionario como el iPhone o de eventos como el Covid donde el boom del teletrabajo hizo que las compras de computadoras explotaran.
Esta alta ciclicidad solía generar períodos de sobreoferta de estos chips, lo que suprime la demanda por varios trimestres, causando que las empresas productoras de estos semiconductores tuvieran periodos largos de utilidades bajas o negativas.

Durante 2025 las necesidades de memoria en los procesos de entrenamiento e inferencia de IA fueron tantos y la oferta de HBMs era tan acotada que se generó un clásico shock de oferta, lo que multiplicó varias veces el precio de estos chips y por ende las utilidades de las empresas que los producen. Ahora la gran incertidumbre que tiene el mercado es si este crecimiento es sostenible: algo que solo el tiempo dirá.
La sostenibilidad de estas utilidades dependerá de cómo evolucione la oferta y demanda. Por el lado de la oferta, es razonable suponer que seguirá creciendo consistentemente durante los próximos años dado que las empresas ya están invirtiendo en mayor capacidad de producción, pero esta capacidad no aparecerá de la noche a la mañana, podría tomar un par de años en reflejarse. Además existe el riesgo de que otros productores Chinos como CXMT logren producir competitivamente estos chips, especialmente los HBMs. Por ejemplo Apple y otros fabricantes de productos electrónicos han mostrado intenciones de usar chips de memoria chinos.
En cuanto a la demanda, todo depende de la inversión que sigan haciendo los hyperscalers (Microsoft, Amazon, Apple, Meta y compañía), que por ahora no muestran ninguna intención de frenar: esta demanda de chips parece más bien una historia de largo plazo.
¿Y por qué tanta volatilidad en la bolsa coreana?
Los mercados alcistas suelen atraer más interés de los inversionistas retail, más especulación y más apalancamiento, es decir usar dinero prestado para comprar más acciones. Estos boom de especulación suelen ser más comunes en Asia, especialmente Corea y China, donde apostar ya es parte normal de la cultura. Por ejemplo en China, los tickers de las acciones son números: 600519 es el ticker de Kweichow Moutai, el principal productor del baiju, un destilado tradicional Chino. Los inversionistas retail muchas veces asocian estos números a sus números de la suerte, al punto que durante la primera década del 2000 los IPOs de las compañías que el primer número en su ticker era un 8, número asociado a la buena suerte, tuvieron un mejor retorno que los que no lo tenían.

Volviendo a Corea, la subida del KOSPI, el cual es aproximadamente un 50% Samsung y SK Hynix, despertó una fiebre por buscar apalancamiento y por ende amplificar los movimientos del mercado. El fácil acceso a esto en el mercado Coreano ha generado que el dinero prestado por las corredoras para comprar acciones prácticamente se duplicó en un año.

Pero el apalancamiento también tiene un costo para los inversionistas y este son los conocidos margin calls, es decir cuando tu posición apalancada pierde tanto dinero que deben liquidar todas tus posiciones para saldar esta deuda. La locura por apalancamiento ha llegado a tal punto que durante julio, donde el KOSPI cayó más de 20%, en un día hubo más de 1 millón de cuentas con margin calls, tomando en cuenta que la población adulta de Corea del Sur son aproximadamente 35 millones de personas, 1 de cada 30 adultos tuvo un margin call.
Todo esto en un contexto en que la historia fundamental de las compañías coreanas de semiconductores no ha cambiado en nada, los precios de los chips continúan en máximos históricos y por ende las utilidades de estas también.Esto nos recuerda que muchas veces intentar ganarle al mercado a través de la toma excesiva de riesgo trae más peligros que beneficios y nada le gana a invertir con un horizonte de tiempo largo. Los inversionistas quieren lograr en un año lo que se puede lograr de forma más consistente en 10 años, pero al igual que en la fábula de la liebre y la tortuga, usualmente son los más pacientes los que alcanzan sus objetivos.