La productora y distribuidora A24 se ha convertido en la favorita de muchos. El especializarse en propuestas autorales que mezclan géneros menos convencionales con actores de Hollywood no solo demostró ser lo que la industria necesitaba para sentirse fresca de nuevo, sino que construyó una imagen de autenticidad.
Por eso el reciente anuncio de Google cayó tan mal:
Hoy, Google DeepMind y A24 anuncian una alianza pionera centrada en la investigación. Esta colaboración une a un laboratorio de investigación líder a nivel mundial con el estudio más innovador de la industria cinematográfica para ayudar a los artistas a desarrollar nuevos flujos de trabajo y técnicas. De esta manera, se garantiza que las herramientas del futuro sean moldeadas por los creadores que las utilizan.
Este anuncio, en el que el CEO de Google Deepmind Demis Hassabis evita mencionar las palabras “inteligencia artificial”, es la primera vez que Google adopta una participación financiera en un estudio de Hollywood. Porque la letra chica es que la empresa hizo una inversión de 75 millones de dólares en la productora.
Rápidamente los titulares se centraron en eso, denunciando la insistencia de las corporaciones que desarrollan IA por posicionarse en distintas industrias y acusando a Google de ser intencionalmente vago en su comunicado.
La noticia ha generado una fuerte reacción negativa entre fans y cineastas, quienes perciben la alianza como una traición a la identidad artesanal de A24, a pesar de las declaraciones del estudio de que buscan moldear la tecnología desde dentro.
Pero primero, ¿qué significa el acuerdo realmente?
“Desarrollar herramientas de inteligencia artificial para la producción y distribución cinematográfica” puede significar muchas cosas. Y el cofundador de A24, Scott Belsky, respondió que lo que sea que hagan “no se parecerá en nada al tipo de IA de generación por prompts con la que la gente se siente incómoda”.
A24 tendrá acceso a la infraestructura de DeepMind y, a su vez, la empresa trabajará con ellos sin acceder a su contenido o información.
Inicialmente, el enfoque será usar IA solo para la generación de storyboards (guiones gráficos tipo cómics que establecen los planos que se rodarán para el equipo técnico) y para la detección de problemas logísticos que puedan encarecer las producciones.
Pero es difícil creer que todo es tan simple como dicen.
¿Qué piensan directores y agentes de la industria?
Las asociaciones entre empresas de IA y estudios de cine son algo reciente y todavía se están tanteando las maneras de colaborar.
Lionsgate se asoció con Runway para la creación de contenido generado por IA basado en sus franquicias; Netflix compró este año la startup InterPositive buscando crear herramientas para realizadores audiovisuales; Disney+ ya ha manifestado públicamente su expectativa de ver contenido generado por usuarios en su plataforma.
Pero A24 había construido una identidad de marca cercana a los consumidores, que se posicionaba del lado de artistas independientes y que creía en la visión artística por encima del dinero. Analistas indican que la alianza de A24 permitiría asociar el prestigio del cine de autor con la IA, que de ser exitoso, permearía en la opinión del público y facilitaría la irrupción de la IA en las producciones audiovisuales.
Recordemos que la productora y distribuidora de cine tiene menos de 15 años de historia, pero cuenta con más de 100 películas en las que apostaron por directores y propuestas autorales innovadoras y originales. Eso los distinguió del resto y los consolidó como una productora moderna, además de la favorita de cinéfilos y jóvenes.
El problema es que alrededor de la mitad de los adultos de menos de 30 años creen que la IA tiene un impacto negativo en la sociedad, según un estudio publicado la semana pasada.
Kane Parsons, director de Backrooms, que es el mayor éxito taquillero de A24 hasta la fecha, expresó que eliminaría la IA generativa si pudiera: “creativamente, no saco nada de usar esas herramientas. Mata el propósito completamente para mí”.
Su postura resuena con la de figuras como Guillermo del Toro, quien ha calificado estas innovaciones como una amenaza para el alfabetismo visual, aunque Martin Scorsese, que incluso había llamado a la IA “la peor forma de fast food cultural” ya se subió al barco.
El legendario director se sumó como consultor de Black Forest Labs, una de las startups que busca asociarse con Hollywood para la creación de storyboards.
Animadores profesionales ya lo acusaron de estar dejando a profesionales sin trabajo a la vez que utiliza herramientas entrenadas sobre el trabajo que otros artistas produjeron.
El director independiente Boots Riley (Sorry to bother you, I love boosters) mostró sus propios dibujos, comentando “no se necesita IA para hacer esta mierda”.
Some of my TERRIBLY DRAWN storyboards for I Love Boosters. Later- we did have an amazing artist re-do them, but planned through most of prep using these. It worked. You don't have to use AI to do this shit. https://t.co/t5rpYZoikj pic.twitter.com/13ICRHTGeL
— Boots Riley (@BootsRiley) June 3, 2026
El miedo es el que han anticipado sindicatos de guionistas, actores y directores: que las herramientas de "flujo de trabajo" sean la puerta de entrada para la automatización de roles creativos y que afecten los derechos de imagen y compensación de los trabajadores.
¿Qué tanto se enojaron los fans con el estudio?
Quién sabe si lo que sucede en las redes es un reflejo de la realidad o no, pero es el terreno en el que nos movemos. La realidad es que una parte importante de la base de fans de A24 ha respondido con indignación, acuñando términos despectivos como "AI24".

La semana pasada, la productora lanzó orgullosamente el trailer de una de sus películas más esperadas de la temporada, The Debut de Jesse Eisenberg, solo para ver la mayoría de los comentarios acusarlos de venderse y de traicionarlos.
There's a method to the madness. The Debut, a show-stopping new comedy from writer-director Jesse Eisenberg starring Julianne Moore and Paul Giamatti, opens in theaters this Fall. pic.twitter.com/EOyq9cBd5Y
— A24 (@A24) June 23, 2026
Es comprensible el temor general de que se pierda la esencia independiente del estudio, así como el oficio artesanal del cine, pero Hollywood nunca ha estado libre de asociarse con las estructuras de poder más controversiales para sobrevivir, siguiendo el capital venga de donde venga.
Y A24 no ha sido el primero ni el último en implicarse con grupos económicos. El error fue pensar que sería quien podría ir en contracorriente.
La realidad es que la IA ya entró a Hollywood y, aunque podemos exigirle mayor pureza moral a las empresas, lo que sería más productivo es dejar de romantizar a los artistas y aceptar la idea complicada de que el arte que disfrutamos puede venir de los mismos sistemas que nos amenazan.
Es válida la controversia que generó A24 (y eso que no estamos tomando en consideración los riesgos ecológicos ni laborales que vienen de la mano de la IA), pero la realidad es que la empresa no va a revertir el acuerdo. Y la pregunta ahora es cómo nos posicionamos frente a que las nuevas tecnologías se inmiscuyen en la cultura que consumimos.
A24 fue una marca que se caracterizó por ofrecer algo arriesgado y aparentemente menos subordinado a la lógica corporativa de Hollywood. Por eso esta alianza incomoda, porque manifiesta que nadie en ese circuito quedará fuera de la incorporación de la inteligencia artificial.