El viernes el S&P 500 subió 0.6% a 7,757.64 puntos y cerró en un nuevo récord, mientras el Nasdaq avanzó 1.3% a 26,690.62 y el Dow ganó 0.3% a 54,036.93. Fue la segunda semana consecutiva de alzas para los tres índices, con tecnología liderando de nuevo: Nvidia subió 2.3% en la sesión y Broadcom 1.7%. Las utilidades del S&P 500 crecen cerca de 50% anual en el segundo trimestre, el mejor ritmo desde 2021, con casi 90% de las empresas ya reportadas.

El informe laboral de julio mostró una pérdida de 23,000 empleos, y las revisiones de mayo y junio recortaron en conjunto 103,000 puestos que antes se contaban como creados. Es un cambio de tono relevante: el mercado laboral estadounidense parece más débil de lo que se pensaba hace unas semanas. Los rendimientos de los bonos del Tesoro a 10 años bajaron a 4.64% desde 4.67% tras el dato, y el de 2 años cayó a 4.20% desde 4.22%, lo que muestra que el mercado le adjudica menor probabilidad a que la Fed necesite subir tasas en septiembre.
La inflación en Estados Unidos, que se publica la próxima semana, va a ayudar a calibrar las expectativas de tasas. El consenso espera 3.4% anual, apenas por debajo del 3.5% de junio. Si el dato sorprende al alza, el argumento de quienes quieren subir tasas vuelve a tomar fuerza; si confirma la moderación esperada, refuerza la lectura de que la Fed puede seguir en pausa.
En paralelo, las negociaciones entre Estados Unidos e Irán sobre el Estrecho de Ormuz siguen sin cerrarse (Teherán busca condiciones como vetar el paso de barcos estadounidenses e israelíes), y esa falta de resolución mantuvo al petróleo Brent con presión al alza, subiendo 1.3% en la semana hasta US$83.55. Mientras Ormuz no se destrabe del todo, el riesgo de que la energía vuelva a empujar a la inflación sigue sobre la mesa.
Inflación a la baja, Banxico en pausa
La inflación anual de México bajó en julio a 3.12%, desde 3.37% en junio, en línea con el consenso de mercado. La inflación subyacente, que excluye los precios más volátiles como alimentos frescos y energía, se moderó a 3.95% desde 4.03%, también cerca de lo esperado. La inflación de servicios, sin embargo, se mantuvo en 4.36% y ya lleva 56 meses consecutivos por encima de 4%, un problema de persistencia que no cede al mismo ritmo que la inflación general.
El jueves, como era ampliamente esperado, el Banco de México mantuvo su tasa en 6.5%. La decisión fue adoptada por unanimidad de los miembros.
Banxico revisó al alza sus proyecciones de inflación y ahora estima que la inflación volverá a la meta de 3% durante el cuarto trimestre de 2027, dos trimestres después de lo proyectado en junio.
Si bien la entidad tiene una tendencia sistemática a sobreestimar la velocidad de desinflación, lo cual ha llevado a correcciones al alza en sus proyecciones en la gran mayoría de los comunicados, llama la atención la corrección en esta ocasión, ya que en los meses más recientes la inflación ha bajado incluso marginalmente más de lo que estimaba la entidad.

En nuestra opinión, una parte de este ajuste se explica por el empeoramiento del panorama en el Medio Oriente. Sin embargo, lo más relevante es el ajuste en la inflación subyacente, que creemos se explica por un problema más persistente: los precios de los servicios continúan creciendo por encima de 4%, presionados por costos laborales y alimenticios.
El ajuste al alza en la proyección de inflación y la postura aparentemente más restrictiva por parte de la Fed limitan el espacio de futuros recortes de tasa por parte de Banxico. Así, nuestra expectativa es que Banxico mantenga su tasa en 6.5% por todo lo que resta de 2026, para buscar retomar los recortes en 2027.
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