La planificación para la jubilación es una de las decisiones financieras más importantes en la vida.
La mayoría de las veces, las discusiones se orientan al ‘cuánto’: los montos necesarios para alcanzar una pensión suficiente con base en proyecciones y expectativas de rendimientos durante tu vida laboral y en cuántos años puedes vivir una vez que decidas abrazar la jubilación.
Acá en Chile también se discute harto el ‘cómo’, ya que existen varias formas de recibir tu jubilación, siendo las rentas vitalicias o el retiro programado las más comunes.

Pero hay una decisión de la que no se habla mucho y llega a ser muy relevante al calcular la pensión que podrías tener una vez que llegues a la vejez, y es el ‘cuándo’.
La decisión de cuándo jubilar puede parecer trivial: al alcanzar la edad requerida (60 años para mujeres, 65 para hombres) eres libre para hacerlo. Lo que pocas personas consideran es que las condiciones del mercado son dinámicas y personas con ahorros y perfiles similares pueden encontrarse con realidades muy distintas al momento de tomar la decisión de elegir una pensión.
El concepto clave para entender estas diferencias son las tasas de renta vitalicia, ya que te permitirán proyectar tu jubilación hacia el futuro, y sobre las cuales te explico más detalladamente a continuación.
Dinámica de las tasas de renta vitalicia
Al jubilar, si eliges la modalidad de renta vitalicia lo primero que debes saber es que por regla general se hace con una compañía de seguros que toma tu monto acumulado en la AFP + APV y te ofrece un monto estable para el resto de tu vida, que te pagará mensualmente.
Y claro, seguro te preguntarás: ¿cómo se calcula ese monto?
Ahí aparece la tasa de renta vitalicia: la tasa de interés interna o de venta aplicada por las compañías de seguros de vida para calcular el monto de la pensión mensual fija (en UF) que recibirá un afiliado a cambio de sus fondos previsionales.
Fluctúan de acuerdo a condiciones macroeconómicas globales y también a factores internos de Chile. Es decir, su ‘predicción’ futura es imposible: similar a los rendimientos de un activo, las tasas de renta vitalicia pueden verse afectadas por eventos globales e internos que no se pueden prever.
Existen varios tipos de tasas de renta vitalicia, dependiendo del tipo de pensión: hay tasas de renta vitalicia por vejez, vejez anticipada, invalidez o supervivencia. Cada una utilizada en el caso específico de la persona asegurada en cuestión. Y tiene sentido: el cálculo depende de cuántos años cree la compañía de seguros que tendrá que pagar el monto fijo, y bajo qué condiciones.
En los últimos 30 años la tasa media de renta vitalicia por vejez —la más adecuada para quienes jubilan en el tiempo que marca la ley— ha oscilado entre un mínimo de 0,93% y un máximo de 5,96%, con un promedio de 3,59%.

Es notoria también la tendencia a la baja: las tasas de interés en Chile —y el mundo— cayeron estructuralmente durante los primeros 20 años de este siglo. A partir del enorme gasto fiscal derivado de la pandemia, ha habido un rebote en estas tasas, lo cual se ha visto reflejado en una vuelta de la tasa renta vitalicia a niveles cercanos al 3%.
Este cambio no es menor para quienes se hayan jubilado recientemente o estén próximos a jubilar: un nivel más elevado en esta tasa eleva los retornos esperados vía rentas vitalicias lo cual, ceteris paribus, incrementa las pensiones pagadas (y viceversa).
Hablemos más en detalle de esto.
Impacto en la pensión
Las tasas de renta vitalicia son, en última instancia, el factor que utilizan las aseguradoras para transformar un capital inicial (como el dinero que ahorraste en la cuenta AFP durante tu vida laboral más tu APV) en una serie de pagos periódicos por el resto de tu vida.
Tomando ese capital acumulado y la esperanza de vida condicional que tengas a la edad a la que te jubiles, la aseguradora te ofrecerá una pensión.
Si bien la esperanza de vida es también un factor dinámico, su variación en periodos cortos de tiempo (5-10 años) para un país en el nivel de desarrollo en el que está Chile ya es marginal. En contraste, como hemos visto, las tasas vitalicias pueden variar de forma abrupta en cuestión de 2 o 3 años, por lo tanto modificando las perspectivas de pensión que tenga una persona al momento de jubilar dependiendo del momento en que decida hacerlo.
Veamos un par de ejemplos de esto, con la diferencia potencial en pensión dependiendo únicamente del mes de jubilación.
Caso 1: Mujer de 60 años con $180.000.000 en su cuenta AFP con esperanza de vida de 26 años
Si esta persona hubiese jubilado en noviembre de 2019, su pensión estimada habría sido de aproximadamente $649.383, usando la fórmula de anualidad inmediata ordinaria.

Por el contrario, la misma persona con idéntica esperanza de vida habría obtenido $890.193 al jubilarse en abril de 2022, tan sólo 2 años y medio después (ambos montos en términos reales, ajustados por inflación).
Una pensión 37% más elevada.
Caso 2: Hombre de 65 años con $125.000.000 en su cuenta AFP con esperanza de vida de 18 años
Que jubiló en octubre 2001 versus otra persona idéntica que lo hizo en octubre de 2004 (tres años después).
En el primer caso, con la tasa de renta vitalicia al 5,76%, la pensión calculada fue de $920.722 aproximadamente.
En el segundo, con el descenso de la tasa de renta vitalicia a 3,29%, ese mismo ahorro hubiese pagado una pensión vitalicia de $764.611 (de nuevo, en pesos reales), 17% menor.
El nivel de las tasas de renta vitalicia y la decisión de bajo qué modalidad tomar la pensión
Por construcción, es fácil notar que niveles más elevados en la tasa vuelven más atractivas a las pensiones por renta vitalicia.

En el caso contrario, el retiro programado o incluso las modalidades mixtas se hacen relativamente más atractivas: la ventaja en flexibilidad de poder empezar a tomar una pensión bajo un retiro programado y posteriormente cambiar a la modalidad de renta vitalicia (lo cual no es posible hacer al revés) con condiciones más ventajosas en las tasas podría ser una estrategia interesante para quienes llegan a la edad de jubilación en un contexto de tasas de interés bajas comparadas con el promedio histórico.
Es importante considerar que el valor de estas tasas no es 100% predecible debido a que están constantemente ajustadas por factores externos y/o con alta incertidumbre. Pero siempre es bueno tener en cuenta su efecto en las pensiones para una decisión tan relevante como lo es la jubilación.