¿Qué pasa cuando se topan las estampas japonesas con el postimpresionismo de Gauguin? Aparecen los cuadros y esculturas de Lacombe.
Para ser un pintor tan notable, es extraño verlo tan poco en los museos o en reproducciones en internet. Si entras a wikipedia, verás que su biografía es mucho más corta que la de otros pintores.
La explicación, tal vez, es que se dedicó más a la escultura que a la pintura. Todo partió cuando se acercó al grupo de los Nabis. Este grupo, como todo grupo impresionista, quería darle una vuelta de tuerca a la pintura y romper con los dogmas academicistas. Se podría decir que su principal influencia venía de Paul Gauguin y su uso totalmente libre del color.
Y obviamente, se dejaban crecer la barba y el bigote, porque no se puede ser un artista bohemio sin una buena barba.


De pie, el autor (Félix Vallotton), sentados, Pierre Bonnard, Édouard Vuillard y Charles Cottet, y de pie a la derecha, Ker-Xavier Roussel.
El nombre "nabi" significa profeta, y el lugar donde se juntaban le llamaban "El Templo". Su idea principal fue que la pintura era la manera subjetiva de expresar las emociones, y no tanto de representar la realidad. Así que el uso del color y las formas era muchísimo más libre que en cualquier movimiento académico.
Pero además de pasar tiempo en "El Templo" –que era la casa de uno de los miembros– a menudo hacían excursiones fuera de París. Especialmente a la costa bretona, donde los conoció Lacombe.
Georges Lacombe venía de una familia acaudalada de Versailles, que siempre tuvo relación con el mundo del arte. El pequeño Georges decidió desde pequeño dedicarse a la pintura, y siempre estuvo al tanto de los nuevos movimientos impresionistas de la época. Así que fue hasta natural que cuando entraron en contacto en la costa de Finisterre, Lacombe se hiciera miembro del grupo.
Lo peculiar es que no participó tanto como pintor, sino que se autodenominó "el escultor del grupo".




Las esculturas son interesantes, abren una puerta al simbolismo y al mismo tiempo retoman los temas más típicos de su ídolo, Gauguin. Personalmente, creo que la pintura es todavía mejor, y por una simple razón: su talento para mezclar la técnica impresionista con las estampas japonesas que estaban tan de moda por esos años en Europa occidental.









Queda una última duda: ¿por qué es tan poco conocido? Puedo aventurar una hipótesis: Lacombe nunca necesitó vender sus pinturas, ya que le sobraba el dinero gracias al negocio familiar, y tal vez esto hizo que sus pinturas circularan menos de lo que habrían podido hacerlo, porque es evidente que talento nunca le faltó.