El dato de inflación de junio en Estados Unidos salió mejor de lo esperado: el IPC cayó 0.4% mensual, la primera baja desde 2020, lo que se explica principalmente por la baja en los precios de gasolina. El IPC subyacente, que excluye energía y alimentos, quedó plano en el mes. En términos anuales la inflación general bajó de 4.2% a 3.5%, mientras que la subyacente bajó de 2.9% a 2.6%.
Estos datos son un alivio para la Fed porque reducen la presión para subir tasas. Sin embargo, el optimismo se ve nublado por la ruptura de la tregua entre EE.UU. e Irán:el Brent ya opera sobre los 87 dólares, lo que prácticamente garantiza que el próximo reporte de inflación no se va a ver igual. La caída de junio es difícilmente sostenible con el petróleo subiendo otra vez.
El conflicto en el Estrecho de Ormuz escaló esta semana sin señales claras de salida. Estados Unidos amplió su ofensiva militar contra Irán, llegando a atacar un tanquero cercano al principal terminal de exportación de petróleo iraní, mientras Irán respondió con ataques a bases estadounidenses en Kuwait y Jordania. Teherán se mantiene firme en mantener cerrado el estrecho hasta que Washington acepte sus condiciones, y está coordinando con sus aliados hutíes en Yemen para extender el bloqueo al Mar Rojo si el conflicto escala aún más.
El S&P 500 sigue en terreno positivo en lo que va del año, aunque esta semana la volatilidad refleja que el mercado no tiene claridad sobre cuándo se cierra este episodio.

El petróleo acumula un alza de 20% desde que se recrudecieron los ataques a principios de julio.

La energía más cara complica la convergencia de inflación en todo el mundo y aumenta las probabilidades de eventuales subas de tasa. El S&P 500 sigue con retornos positivos en lo que va del año, aunque la semana ha sido de mayor volatilidad ante el deterioro geopolítico.

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