El optimismo de Ormuz y el IPO de SpaceX le dieron vuelo a los mercados
La semana terminó con un giro relevante en el frente geopolítico: la posibilidad de un acuerdo entre EE.UU. e Irán tomó forma concreta, con una administración americana estimando un 80% de probabilidades de firma en los próximos días. Eso bastó para que el petróleo cediera por debajo de US$85 y los mercados accionarios cerraran la semana al alza. El S&P 500 sumó otro avance semanal y mantiene ganancias importantes en lo que va del año, a pesar de que los días intermedios de la semana tuvieron sus momentos de ruido: Trump escaló el tono, amenazó con más ataques a Irán y el mercado lo sintió en las sesiones del martes y miércoles. La volatilidad fue real, pero el balance semanal terminó positivo. Para quien tiene su cartera invertida en acciones globales, ese es el dato que importa mirar en perspectiva.

SpaceX debuta y el mercado lo recibe con apetito
El otro protagonista fue SpaceX, que debutó en bolsa tras un IPO récord de US$75.000 millones y subió 19% en su primer día de cotización. El dato no es trivial: que el mercado absorba una emisión de ese tamaño con ese entusiasmo dice algo sobre el apetito vigente por activos de crecimiento y tecnología. Las valuaciones en este segmento son altas, y el mercado sigue dispuesto a pagar por ellas.
El IPC de mayo en Estados Unidos: malo por arriba, mejor por dentro
La inflación general llegó a 4.2% anual, impulsada por energía cara gracias al conflicto con Irán. La inflación subyacente —la que excluye energía y alimentos, y que la Fed monitorea más de cerca para decisiones de tasas— subió 0.2% en el mes.
La energía empuja la cifra general hacia arriba, pero la presión subyacente está más contenida. El problema es que podría haber más aumentos de precios por delante si el conflicto no se resuelve, lo que mantiene en la mesa la posibilidad de que la Fed considere un alza de tasas este año en lugar de los recortes que muchos esperaban a principios de 2026. Kevin Warsh enfrenta su primera reunión de política monetaria el 16 y 17 de junio con este contexto sobre la mesa.
México: la inflación de mayo trajo buenas noticias
En México, el martes la inflación de mayo trajo un respiro. El índice general cayó -0.21% en el mes, una baja más pronunciada que el -0.12% que esperaba el mercado. El mercado esperaba una inflación positiva en la segunda parte del mes, pero resultó ser que el índice de precios cayó en las últimas dos semanas, incidido por una inesperadamente marcada baja en los precios de los productos agropecuarios.
Si bien la mayor parte de la sorpresa se explica por los precios no subyacentes, la inflación subyacente también fue más contenida de lo esperado, aunque marginalmente. El índice subyacente aumentó 0.22% en el mes, comparado con el 0.24% que esperaba el consenso del mercado. Hay un patrón de precios atípicamente bajos en las mercancías, que persiste desde el último año y en los meses más recientes se ha hecho más notorio.
Con todo, la inflación general bajó de 4.45% a 3.94% anual. Por su parte, la subyacente cayó de 4.26% a 4.19% anual y acumuló cuatro meses al hilo de bajas. En términos generales la inflación sigue en línea con los pronósticos más recientes de Banxico, por lo que su plan de mantener la tasa en el actual 6.5% sigue siendo válido.
En México, la inversión suma 19 meses en negativo
El dato de inversión fija bruta de marzo confirmó lo que ya venía señalando el cuadro macro: 19 meses consecutivos de caída, una de las rachas más largas en cuatro décadas. En marzo la inversión cayó 3.1% respecto al mismo mes del año anterior, después de un 3.5% negativo en febrero. El freno viene de varios frentes simultáneos: la incertidumbre comercial con Estados Unidos, la reforma judicial que derivó en la elección popular de jueces —incluyendo a todos los de la Suprema Corte—, y las disrupciones de cadenas de suministro. La revisión del T-MEC sigue sin fecha definida, y esa incertidumbre pesa directamente sobre las decisiones de inversión de largo plazo. Banxico ya había reconocido la semana pasada que la inversión privada seguirá débil al menos hasta el segundo semestre, y estos números de marzo son consistentes con esa lectura. El problema de fondo no es cíclico: cuando el PIB potencial de México se estima ya en apenas 1.4%, el margen para recuperar tracción se vuelve estructuralmente más estrecho.