Hay profesiones más propensas a la fama que otras. Aunque no nos guste el fútbol, todos podemos nombrar a algunos jugadores; sin embargo, muy pocos de nosotros podríamos nombrar aunque sea a un solo traductor, editor de audio o curador de arte (ni se diga un escultor o arqueólogo). Esto es normal, así es la vida.
Este fenómeno ocurre hasta en el mundo de las inversiones. En los fondos Fintual —y en el sector financiero en general— la renta variable tiende a llamar más la atención que la renta fija. Todo mundo se vuelve loco cuando una empresa (por ejemplo, SpaceX) anuncia que hará un IPO (Initial Public Offering o salida a la bolsa), mientras que el anuncio de un nuevo bono corporativo pasa más o menos desapercibido excepto en círculos muy particulares (como el equipo en el que trabajo).

Así que este post va por la renta fija en Fintual: no la historia completa, pero sí un tour general para que sepas que le damos la misma importancia y atención que a la renta variable con el fin de construir fondos diversificados y apropiados para cada nivel de riesgo.
¿Qué es la renta fija?
Los instrumentos de renta fija son aquellos en los que el emisor está obligado a hacer pagos —generalmente fijos— en momentos predeterminados. Por ejemplo, cuando compras un bono, el emisor hace pagos cupón a lo largo de la vida del bono y al vencimiento te regresa el monto principal que tú invertiste. Es como si tú dieras un préstamo.
En general, los instrumentos de renta fija suelen ser menos riesgosos que los de renta variable porque los pagos son conocidos y porque en caso de que la empresa quiebre, los tenedores de deuda tienen prioridad sobre los accionistas sobre los bienes de la empresa. Sin embargo, también hay renta fija riesgosa: los junk bonds o high-yield bonds, por ejemplo, son bonos que las clasificadoras de riesgo consideran de menor calidad crediticia, por ende ofrecen mejores retornos, pero acompañado de mayor riesgo.
En el siguiente gráfico se muestra la proporción de renta fija que tienen nuestros principales fondos:

En general los fondos con una mayor proporción de renta variable han rentado más en el largo plazo, en línea con el principio de que se necesita correr un mayor riesgo para obtener mayores retornos.

En nuestros fondos, los 2 principales tipos de instrumentos de renta fija en que invertimos son los bonos corporativos y los bonos de gobierno.
Los bonos corporativos
Un bono corporativo es un instrumento de deuda emitido por una empresa en busca de financiamiento. Es importante notar que una misma empresa pueda emitir bonos con distintas características y, por lo tanto, distintas calificaciones crediticias. Un bono con colateral (es decir, con activos que respaldan la deuda) es menos riesgoso que un bono subordinado, que tiene una menor prioridad a los recursos de la empresa en caso de que esta quiebre. Las empresas también emiten bonos con distintas fechas de vencimiento, etc. En fin, ¿cómo sabemos si conviene invertir o no en un bono en particular?
En primer lugar, buscamos bonos que ofrezcan retornos competitivos versus bonos similares (dos bonos son similares entre sí si están emitidos en la misma moneda y tienen una calificación crediticia parecida).
Y para entender esto tenemos que partir con el spread. Imagina que tienes dinero para prestar, y tienes dos opciones: una empresa o un gobierno. El préstamo al gobierno siempre será menos riesgoso, porque siempre puede imprimir más dinero para pagarte. El spread, entonces, es la diferencia de retorno que ofrece un bono corporativo por encima del bono de gobierno, que funciona como la base para medir el riesgo.
El spread se puede evaluar de diferentes formas, obviamente. Nosotros usamos un modelo que se fija en diferentes factores: la duración, la calificación crediticia y el sector de la compañía que lo emite.
La duración de un bono mide la sensibilidad en el precio respecto a cambios en las tasas de interés. Caeteris paribus, a mayor duración, menor riesgo.

Pero además de eso, consideramos también el riesgo crediticio de la compañía. Antes de comprar un bono, tenemos un sistema que descarga los estados financieros de los últimos tres años del emisor y genera un reporte que muestra el riesgo de que la calificación crediticia baje, el riesgo de fraude contable y el nivel de dificultades financieras que pudiera tener la empresa (financial distress). Para que sea menos abstracto, a continuación hay una métrica concreta mostrada en el reporte: deuda neta / EBITDA (Earnings before interest, taxes, depreciation and amortization). Una empresa anónima tiene un múltiplo de 8,4, lo cual significa que por cada peso de utilidades operativas, debe 8,4 pesos. Naturalmente, el reporte indica que hay que tener cuidado.

En resumen, en Fintual evaluamos si un bono corporativo es atractivo o no basado en si el bono ofrece un retorno más atractivo que otros bonos similares y si el emisor del bono cumple con nuestros requisitos de salud financiera y transparencia contable.
Los bonos de gobierno
La nobleza de los bonos corporativos es que es relativamente fácil comparar a un bono contra otros similares para determinar si la tasa que ofrece es competitiva o no. Con los bonos de gobierno esto es más difícil dado que son bonos libres de riesgo, por lo que para saber si están sub o sobrevaluados es necesario compararlos con lo que podrías ganar en una estrategia libre de riesgo durante el plazo en que el “préstamo” esté activo. ¿Cuál es la estrategia libre de riesgo por definición? Invertir todos los días a la tasa de política monetaria (TPM) determinada por el Banco Central.
El problema es que, aunque sepamos cuál es la TPM hoy, no podemos saber con certeza cuál será en el futuro. La trayectoria de la TPM es una variable aleatoria que depende de un sinnúmero de fenómenos tales como el nivel de actividad económica, la inflación, eventos geopolíticos, etc. Por esta razón, lo que más hace sentido es estimar distintas trayectorias para la TPM y asignarles probabilidades.

¿De qué sirve tener esas trayectorias? Con ellas construimos “curvas nominales” (son 3, una por cada escenario proyectado de TPM), que simulan el retorno anualizado que puedes obtener si inviertes todos los días a lo que tú crees que será la TPM.
¿Para qué usamos estas curvas nominales? El valor presente de un bono se puede obtener como la suma de sus flujos futuros, traídos a valor presente, es decir descontando a la tasa de retorno libre de riesgo futura.
\begin{equation} P = \sum_{t=1}^{T} \frac{C_t}{(1 + r)^t} + \frac{F}{(1 + r)^T} \end{equation} \begin{align*} P &= \text{valor presente (precio) del bono} \\ C_t &= \text{pago cupón en el tiempo} t \\ r &= \text{tasa de descuento} \\ T &= \text{número de periodos hasta el vencimiento} \\ F &= \text{valor par del bono} \end{align*}Observando esa ecuación, es claro que el precio del bono cambia si cambias la tasa de descuento en uno o más flujos. Es decir, tu estimación de la TPM tiene un impacto directo en tu estimación del precio de un bono.
¿Qué hacemos con los bonos en UF? Valorizar bonos en UF resulta relativamente más complejo dado que no solo necesitamos estimar la trayectoria de TPM sino también la inflación futura. Los mercados financieros ya estiman cuánto será la inflación en los próximos años vía un instrumento financiero llamado forward. Un forward te permite pactar hoy el precio a pagar por algo en el futuro. Por ejemplo, hoy 7 de julio de 2026 una UF equivale a 40839,35 CLP. Un forward de UF a 1 mes, por el otro lado, podría valer (por decir algo) 40900 CLP, lo cual equivale a decir que te comprometes hoy a pagar 40900 CLP por una UF en un mes.
Con esto es posible deducir lo que el mercado cree que será la inflación en los próximos meses. Nosotros, por supuesto, combinamos estas estimaciones con cálculos propios para construir curvas de inflación (de nuevo tenemos 3, una por cada escenario). A las curvas nominales mencionadas previamente les restamos estas curvas de inflación para llegar a “curvas reales” con las cuales se pueden valorizar bonos en UF.
Esta es una descripción simplificada de la metodología que usamos, pero busca ilustrar que contamos con procesos cuantitativos rigurosos para buscar oportunidades atractivas de inversión en bonos de gobierno.
Como fun fact, podemos compartir que nuestro sistema para valorizar bonos de gobierno antes vivía en Excel, como suele ocurrir en las instituciones financieras, pero recientemente lo migramos a una aplicación web con un backend en Python con el fin de hacerlo más profesional, robusto y escalable. El código tiene pruebas unitarias, lo que garantiza su buen funcionamiento, y todos los cambios en el modelo quedan guardados en una base de datos.
¿Por qué invertir en renta fija?
Previamente mostramos un gráfico que reflejaba que los fondos con más renta variable han rentado más en el largo plazo, así que, ¿por qué invertir en renta fija? Cada persona tiene un nivel de riesgo distinto y la renta fija permite una mayor protección de capital al tener una menor volatilidad que la renta variable. De hecho, mientras más renta fija tienen nuestros fondos, menos volatilidad tienen. Esto es ideal para metas de corto plazo o fondos de emergencia.

Ahora conoces un poco más del mundo de renta fija y su rol en nuestros fondos y procesos de inversión. Y si bien empresas como Apple o NVIDIA siempre serán más famosas que todos los bonos corporativos juntos, la renta fija forma una parte importante de cualquier estrategia seria de inversión.