El Mercurio sacó el artículo “El doble efecto de la derrota en un Mundial: Cuando una selección pierde, su bolsa se hunde”. ¿Y si vemos el lado “optimista” y revisamos qué pasa con los ganadores?

Este gráfico muestra cómo nos hubiera ido con la siguiente estrategia: compramos el índice del país ganador después de la final y lo mantenemos por cuatro años, retiramos y volvemos a hacer lo mismo con el nuevo ganador del mundial. Según los datos, hacerlo le gana al índice MSCI World.
Eso sí, Argentina y Brasil hicieron gran parte de “la pega” de hacer que la estrategia gane. Al parecer en Latinoamérica es donde más se celebra ganar un mundial.

Y si ganar le hace bien a la bolsa de un país, ¿qué pasa con el subcampéon?

Les va pésimo. Como acuñó Dale Earnhardt, legendario piloto de NASCAR, al parecer “second place is the first loser”.
Ahora veamos qué pasa con los países que son sede, a los que se les suele estimular la economía por turismo.

Ser sede iba super cerca en retornos anuales a ser campeón (9.1% ser sede vs 9,5% campeón al 14 de junio 2018). También le ganaba a MSCI World, hasta que llegó el caso de Rusia. Esto porque en febrero/marzo de 2022 vino la invasión a Ucrania, lo que implicó sanciones, cierre/restricciones del mercado ruso, activos casi imposibles de transar para inversionistas extranjeros, etc. Lo que prácticamente implicó que para un inversionista extranjero sus inversiones en Rusia pasaron a valer 0.
Lo que nos recuerda al siguiente gráfico-meme:

El pavo es alimentado y cuidado antes del thanksgiving gringo, todo indicando una tendencia de su salud que solo sube, hasta que te das cuenta que esa alimentación y cuidado era para poder usar el pavo para la famosa cena. Queda acá muy clara la famosa frase que se usa como cantinela en inversiones “rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras.
Al final todos estos gráficos son un gran ejemplo de la importancia de la diversificación: de los 8 campeones, solo 2 le ganaron al mundo. El subcampeón, nada. Y la sede, que parecía la mejor apuesta, terminó siendo como el pavo.