Las dos estrenos más grandes que están en cartelera en este momento representan un movimiento en el cine por las particularidades que comparten: son películas de terror, bien recibidas por la crítica y el público y dirigidas por youtubers que no nacieron en este siglo.
A fines de mayo se estrenó Obsession, de Curry Barker (26), que ya ha recaudado más de 100 veces su presupuesto. Y el viernes pasado salió la anticipada Backrooms, de Kane Parsons (20), que solo en su primer fin de semana ganó más de diez veces el suyo. Son, actualmente, las películas #1 y #2 en cartelera, dejando en tercer lugar a nada menos que una instalación de la franquicia de Star Wars.
Son dos historias de éxito que llegaron de forma consecutiva y sin precedentes. Y están haciendo que una industria que siempre está pensando en formas de mantenerse viva tome nota de que se vienen los cineastas generación Z.
El terror, un género que se presta para correr riesgos
El terror nunca se ha ido, pero es cierto que está viviendo una buena época desde hace un rato. Directores como Ari Aster (Hereditary), Jordan Peele (Get Out) y Robert Eggers (Nosferatu), además de películas como It Follows y El Babadook le dieron nueva vida al género, incluso acuñando el término controversial de “terror elevado”, con atmósferas envolventes y caracterizaciones más profundas en sus personajes.
Es un género en el que se suelen tomar riesgos formales, a pesar de que representa inversiones relativamente seguras. Históricamente es el que más retornos genera sobre presupuestos pequeños, su éxito no depende de actores conocidos para venderse y puede generar franquicias fácilmente. Todo esto lo hace apetecible para productores y ejecutivos que quieren evitar el riesgo, total siempre va a haber público que más que ir a ver una película en particular, va al cine “para ver la de terror que están dando”.
Uno de los mayores exponentes de esto es la empresa Blumhouse (Paranormal Activity, Insidious, The Purge) que casualmente está detrás de estas dos producciones que están marcando un hito en la industria.
Y la apuesta por directores jóvenes siempre es riesgosa, pero en este caso tanto Parsons como Barker tenían un bagaje que demostraba que podrían llamar a las masas, y es que ambos habían tenido mucho éxito y seguidores generando contenido para YouTube.
Lo interesante es que tienen un bagaje diferente a los directores de terror que vinieron antes que ellos, y que sientan un precedente al no haberse formado en escuelas de cine sino de forma autodidacta en internet. No le deben su talento a la industria y eso parece aportar a una frescura que hace que la audiencia sienta que está viendo algo nuevo.
De mito urbano de internet a éxito de taquilla en Hollywood
Conocemos la historia: un usuario anónimo subió a un foro la foto de una tienda de muebles vacía, lo que desató el interés de la comunidad online e inició un creepypasta que luego se convertiría en Backrooms, el canal de YouTube en el que el adolescente Kane Parsons expandiría el lore a través de videos igualmente inquietantes de estos espacios liminales.

El éxito de esta inusual serie hizo que la productora A24 contratara a Barker como director, le diera libertad creativa, 10 millones de dólares y a un elenco que incluye a los nominados al Oscar Renate Reinsve y Chiwetel Ejiofor.
Backrooms entrega lo que promete: la atmósfera inquietante que consolidó la idea en primer lugar, pero con un valor de producción elevado. Donde se diferencia de los videos de YouTube es en la inclusión de personajes, que la obligan a cumplir con los mandatos de una historia más tradicional, pero aún así se consolida como algo diferente, novedoso e intrigante.
Los pronósticos indicaban que le iría bien, pero la realidad superó todas las predicciones. Backrooms recaudó 118 millones de dólares en su primer fin de semana, convirtiéndose en el estreno más lucrativo para la popular productora A24, y su director se volvió la persona más joven en la historia en alcanzar el primer lugar de la taquilla.

El éxito llevó a la gente a especular que había habido un director fantasma (algo así como los ghostwriters en literatura), fenómeno muy escaso, pero que se cree ha sucedido incluso en películas de terror, como el clásico Poltergeist: algunos reportes indican que fue dirigido por Steven Spielberg a pesar de no figurar con el crédito de director.
Esto solo indica lo difícil que es asimilar que una persona tan joven pueda ser responsable de un logro como este, pero para quienes están familiarizados con el trabajo del creador, no quedan dudas de la autoría.
Backrooms ocupa la mitología de internet para hablarle a una generación que ha experimentado el terror de una manera diferente a las otras que vinieron antes.
Y lo curioso es que cuando Letterboxd le preguntó a Parsons por sus influencias, el realizador mencionó un par de películas, pero citó como los mayores referentes la serie Mr Robot y el videojuego Portal. Es alguien que viene de un trasfondo diferente y, en vez de ocultarlo, lo convierte en una fortaleza para entregar algo que al parecer está funcionando.
Quién hubiese pensado que un post random de 4chan iba a generar esta cadena de eventos.
Por su parte, Obsession sigue batiendo récords
Obsession es una cosa distinta: una historia más convencional, contada con ligereza e incluso comedia, algo que sentimos que hemos visto antes pero que está muy situada en el mundo contemporáneo. Una versión fresca y simple de “ten cuidado con lo que deseas”, que habla sobre un chico que está enamorado de una chica y lo que pasa cuando le pide a las fuerzas místicas que ella lo ame de vuelta.
Su director, Curry Barker, junto a su amigo Cooper Tomlinson crearon el dúo cómico “that’s a bad idea”, que tiene más de un millón de seguidores en YouTube. Autofinanciaron su primer largo Milk & Serial y lo subieron a la misma plataforma, lo que llamó la atención de Blumhouse, que los llamó para escribir Obsession y les dio 750.000 USD.

Obsession, que al momento de esta publicación ya ha recaudado más de 150 millones de dólares a nivel global, o sea más de 200 veces su coste.
Además, tiene la distinción de ser de las pocas películas en la historia que han ganado más plata en su segunda semana que en su primera, y aún más en su tercera que en su segunda. Ninguna película había logrado esto desde ET, lo que indica un boca a boca que solo sigue contribuyendo al éxito de la cinta.
Y es interesante que ambas películas no solo han hecho a un montón de gente rica, sino que también han sido bien recibidas por la crítica, lo que no es ninguna garantía cuando la premisa es hacer que youtubers jóvenes dirijan cine de terror.

Internet como semillero del futuro del cine
Muchos directores icónicos han empezado jóvenes: Paul Thomas Anderson rodó Boogie Nights a los 26, M. Night Shyamalan hizo El sexto sentido a los 28 y Alejandro Amenábar tenía 24 con Tesis y 25 con Abre los Ojos.
Pero lo interesante de los casos de Curry Barker y Kane Parsons no es que lleguen a culminar su éxito en Hollywood, porque ya han sido vistos por millones de personas desde que son adolescentes. El experimentar desde sus casas en sus computadores les permite afinar habilidades que luego se pueden trasladar a la creación cinematográfica, así como todos quienes están creando TikToks están adquiriendo nociones de edición y ritmo a corta edad.
Y a su vez, esto permite que productores sagaces y distribuidoras arriesgadas puedan evaluar el potencial de un producto dependiendo de la trayectoria que están teniendo en internet, lo que no solo permite levantar nuevos talentos, sino simplemente crear productos lucrativos.
Más que una moda, esta intersección entre internet y el cine es el inicio de una tendencia que solo se irá explorando más y más, especialmente después del éxito de estas dos películas.
La generación Z, así como la Alfa después, tendrán sus propios directores que habrán sido expuestos a un mundo de opciones de aprendizaje, referentes audiovisuales ilimitados y constante ensayo y error sin consecuencias. Y la industria del cine se irá alimentando y renovando gracias a esto.