Hace casi 30 años, en 1998, el pintor recientemente fallecido David Hockney participó en un cortometraje extravagante pero muy interesante. Hockney hacía las veces de un historiador del arte que observaba una pintura del siglo 17 del artista chino Wang Hui.

Allí, Hockney reflexionaba sobre lo increíble que era poder observar pinturas que todavía no era contaminadas por la dominancia europea. Específicamente, en un punto: la perspectiva. Hasta que llegaron los europeos a China, la "perspectiva inversa" o múltiple se podía encontrar en varias de las pinturas de la época. Es el ejemplo de Wang Hui.
Como contrapunto a las pinturas e ilustraciones de Hui, Hockney se refiere a lo que él llama "el malvado Canaletto", una pintura del siglo XVIII del artista italiano que demuestra el uso de un único punto de fuga. Si bien Hockney aclara posteriormente que el Canaletto es en realidad bastante bueno, sirve para ilustrar la tiranía de la perspectiva única.

Al final, la tiranía del punto de fuga en la pintura occidental desde el Siglo XVIII hasta nuestros días –y no solo en Occidente, sino en el mundo entero– es una de las principales preocupaciones de la obra del recientemente fallecido pintor. Así que entre tanta influencia "lógica" de la obra de Hockney –Picasso, Matisse, Van Gogh– quisimos elegir al maestro chino Wang Hui.
Wan Hui fue el pintor más celebrado de su época. Partió como un continuador del estilo clásico de pintura de paisajes de su época, aunque mucha opción no le quedaba: sus tatarabuelos, abuelos y papás se habían dedicado a la pintura de paisajes de estilo clásico. Pero no es así como uno se convierte en uno de los Cuatro Wangs...
Los Cuatro Wangs son cuatro pintures de apellido Wang que revolucionaron la pintura de su época, la Dinastía Qing. Tampoco es que nuestro Wang pusiera de cabeza la pintura de su época, más bien logró una síntesis entre los grandes maestros y los nuevos formatos: rollos largos, muy largos.
Fue en esa época cuando el Emperador le pidió que lo acompañara al sur del país y que aprovechara de pintar la exploración. Con ese encargo ya pudo terminar de formarse un nombre y convertirse en el mejor pintor de su generación.








