Entre filas para premieres mundiales, esquivar personas vestidas de gala que esperaban atisbar a Rami Malek, ver varias películas por día y anotar apuntes para no olvidar mis primeras impresiones, terminé mi primer paso por el Festival de Cannes.

Yo ya había entendido un par de cosas: estaba todo diseñado para no toparse a los famosos, en las fiestas había más personas buscando trabajo que ofertas y hacia el final de la semana, tanto la prensa como los realizadores ya contaban los días para irse.
Lo que no quita que siguieran las celebraciones en barcos, los periodistas buscando primicias, un mercado multitudinario cerrando acuerdos de producción y una muestra de las películas que darán de qué hablar el resto del año.
Sobre estas últimas, a nivel de calidad, los rumores decían que no habían logrado estar a la altura. Fue recién los últimos días de la segunda semana que la cosa empezó a repuntar. Las películas de la selección oficial reafirmaron lo que directores establecidos ya hacen bien, pero no hubo ninguna sorpresa mayor.
A modo resumen: fue un Cannes poco gringo (no hicieron noticia los estadounidenses con el poco cine que tenían en proyección) y muy queer, con varias películas de la competencia teniendo personajes o tocando temáticas LGBT.
A modo trivia: el festival alojó incluso el rodaje de la próxima temporada de The White Lotus, que desarrolla su trama en torno al festival de Cannes, con sus personajes siendo los productores y estrellas de películas rivales que se presentan en competencia. Al más puro estilo guerrilla, se grabaron escenas en la alfombra roja y se utilizaron tanto los fondos como los asistentes del festival como extras.

Críticos ansiosos, ovaciones de pie cronometradas y el hit del festival: La bola negra
A lo largo del festival se hablaba de varias películas: Sheep in the Box y Parallel Tales fueron decepcionantes, mientras que Fatherland y All of a Sudden eran satisfactorias pero más de lo que ya se podría esperar de sus directores.
Hope, una película coreana de acción con monstruos (interpretados por la pareja de Hollywood Michael Fassbender y Alicia Vikander), hizo noticia por ser una locura, una odisea de tres horas que se presentó como lo más entretenido del festival, pero que tenía un CGI deficiente, creando tensión durante su primera hora hasta que revela a unos alienígenas armados con un 3D aún no afinado que solo tuvo efectos irrisorios.

La información de las películas circulaba rápidamente. Cinéfilos de todo el mundo esperaban las primeras reacciones apenas terminaba la premiere de una pelicula, por lo que los críticos se acostumbraron a escribir en cuadernos durante las funciones o terminar de redactar en sus computadores en la calle para ser los primeros en tener listas sus reviews.
Los más oportunistas se aseguraban con textos hiperbólicos que parecían sacados de ChatGPT, listos minutos después de terminada la película, hechos para generar retweets y captar la atención de los mismos distribuidores de la película, que podrían citarlos e impulsar sus carreras.
De hecho, hice un experimento imitando este estilo en Twitter y efectivamente funcionó:

Pero lo que más activó el boca a boca y generó las reacciones más eufóricas fue la película española La bola negra, de Javier Calvo y Javier Ambrossi, conocidos como Los Javis. De entrada al festival, solo los hispanohablantes estábamos familiarizados con el dúo de realizadores y para el resto del mundo eran una incógnita.
Pero quienes habíamos visto Paquita Salas, Veneno o La Mesías sabíamos que quizás algo se traían entre manos. Esta vez, su largo homenajea a Lorca, uno de los escritores españoles más importantes de la historia, homosexual que mataron en la guerra civil.
Su película no se desentiende por completo del lenguaje televisivo, pero es una obra inmensa, tanto en la historia que abarca como en su producción: una recreación de la España de los 30 de casi tres horas de duración que se rehúsa a moderarse, contando un relato gay muy en su estilo y que tuvo a todo el festival hablando los días posteriores.
Las predicciones empezaron a volar: no solo que ganarían la Palma de Oro, sino que se escuchaba a estadounidenses hablar de cómo Penélope Cruz estará nominada al Oscar el año que viene mientras en los bares se escuchaban discusiones sobre quién iba a quedarse con la distribución de la película, que empezó una guerra de apuestas entre A24, Mubi y Netflix. Finalmente el streaming más conocido se la quedó por más de 5 millones de dólares.
La bola negra fue la película del festival que recibió la ovación de pie más larga de esta edición: 20 minutos. Porque sí, se cronometran los aplausos.
Los festivales suelen tener ronda de celebración en la sala frente a los equipos una vez que los créditos aparecen y se encienden las luces, pero últimamente estos se han convertido en un barómetro que mide la emoción que genera la película.
Hay que notar que esta tendencia ha aumentado en los últimos años, a medida que ha habido conciencia del fenómeno, pero eso no quita que La bola negra se haya convertido en una de las películas más aplaudidas en la historia del certamen.

Claramente esto no indica quién va a ganar (o siquiera habla de la calidad de la película), sino que refleja el entusiasmo que algo generó en ese momento particular.
La ganadora: un drama social rumano con estrellas internacionales, y el resto del palmarés
Las ganadoras se eligen por un jurado que cambia cada año. En esta edición estaba presidido por Park Chan Wook (Oldboy, Decision to Leave, No Other Choice) y contaba con la presencia del cineasta chileno Diego Céspedes, que el año pasado ganó la sección paralela Una cierta mirada con La misteriosa mirada del flamenco.
- Palma de Oro: Fjord, de Cristian Mungiu
- Grand Prix (segundo lugar): Minotaur, de Andrey Zvyagintsev
- Premio del jurado (tercer lugar): The Dreamed Adventure, de Valeska Grisebach
- Mejor Director: Javier Ambrossi y Javier Calvo por La bola negra, en empate con Paweł Pawlikowski por Fatherland
- Mejor Actriz: Virginie Efira y Tao Okamoto por All of a Sudden
- Mejor Actor: Emmanuel Macchia y Valentin Campagne por Coward
- Mejor Guion: Emmanuel Marre por A Man of His Time
El director rumano Cristian Mungiu se une a la selecta lista de dobles ganadores del premio máximo del festival, que solo este siglo ya incluye a Ruben Ostlund (El Triángulo de la tristeza, The Square), Michael Haneke (Amour, La Cinta Blanca) y Ken Loach (The Wind That Shakes the Barley, Yo, Daniel Blake).
El distribuidor NEON logra, por séptimo año consecutivo, haber adquirido los derechos para llevar la película ganadora del festival. Una locura. Pero después de lo que ha logrado con Anatomía de una caída, Anora y Un simple accidente, es seguro que Fjord logrará estrenarse en todo el mundo y que seguirá un recorrido por festivales, apuntando a premios a fin de año y el 2027.

Chilenos en Cannes: el premio menos convencional y un mercado creciente
La película La Perra de Dominga Sotomayor obtuvo un premio en esta edición de Cannes, y es el más particular de todos. Además de los premios oficiales, hay premios paralelos (el “Queer Palm” para película con temáticas LGBTIQA+, el “Ojo de oro” para documentales) y el más idiosincrático es el Palm Dog, reconociendo al mejor perro de la competencia.
Lo predijimos en el artículo anterior: las dos perritas que interpretaban a Yuri ganaron esta mención.
Es un premio más bien irónico. Kelly Reichardt —directora de Wendy & Lucy— lo llamó “el premio más estúpido que he recibido”. Lo que no quita que haya ganadores memorables, como el gran actor canino de Anatomía de una caída, o el perro animado de Up.

En el Marché du Film, el mercado que se realiza en paralelo a la proyección de las películas, hay miles de productores intentando posicionar sus proyectos para conseguir inversión y poder realizarlos. Todos los países están representados y Chile tenía su delegación.
“Hay un Cannes para todo el mundo”, me comenta un productor chileno que fue al mercado en busca de coproducción francesa y logró cerrar acuerdos para postular a fondos del país europeo.
Los negocios se dan a niveles muy distintos. Hay bidding wars en las que agencias gringas arriendan yates o bares para ofrecer contratos multimillonarios por las películas que se exhiben. Este año, por ejemplo, Club Kid, del exinfluencer y ahora director Jordan Firstman, fue adquirida por A24 por 17 millones de dólares.
Para los chilenos, como para el resto del mundo, el asunto parte desde más abajo, pero aún así el mercado es una ventana de exhibición gigante. “Uno se termina perdiendo, es bien abrumador”, me cuentan hablando de los eventos de todo tipo que ofrecen: desde cocktails en los stands hasta fiestas en la playa.
Son las maneras que la industria ha encontrado de mantener en contacto a profesionales de todo el mundo, que se encuentran y reencuentran en mercados y festivales de distintos países a medida que sus proyectos avanzan y recorren las diferentes fases de financiamiento necesario para llegar a nuestras pantallas.
Películas que vi de la Competencia Oficial
Tiene lo suyo ver varias películas al día. Se viven experiencias como entrar en trances extraños al ver películas japonesas meditativas a las 8 de la mañana después de una noche sin sueño; o arriesgarse a ver una película que no te tinca nada solo porque hay que llenar una ventana de 3 horas, total pa’ eso estamos.
Vi un promedio de tres películas por día (dos me parecía poco, cuatro era lo ideal pero era difícil hacerlas cuadrar) y, a pesar de que efectivamente hubo películas flojas al principio, al final el festival repuntó en calidad y se consagró como una edición promedio en cuanto a su oferta.
No cabe duda de que algunas estarán dentro de lo mejor del año.
A medida que se vayan estrenando escribiremos en más profundidad de estas, pero, por mientras, aquí está la lista de las películas de la competencia oficial que vi, con sus respectivas mini críticas, ordenadas por preferencia.

Fjord
¿Qué es?
Renate Reinsve y un irreconocible Sebastian Stan protagonizan la última ganadora de la Palma de Oro, un drama sobre una familia religiosa y conservadora que choca con la progresiva Noruega, que los acusa de maltratar a sus hijos.
¿Qué tal?
Incomoda mucho al meterse en las zonas más grises del conflicto. Ya les contamos un poco al final del artículo pasado.

La bola negra
¿Qué es?
La gran épica gay bélica lorquiana contemporánea de los Javis, casi tres horas de planos hermosos y música espectacular que unen tres tramas que abordan la homosexualidad en distintos momentos históricos.
¿Qué tal?
Tiene todo lo bueno de los Javis (la escala, la emoción) y todo lo malo (la cursilería, el exceso) pero la ambición es tan grande que vale completamente la pena. Dará de qué hablar el resto del año.

Minotaur
¿Qué es?
La primera película del maestro ruso Andrey Zvyagintsev en casi diez años, después de casi morir en la pandemia y estar hospitalizado un año, es una adaptación de La mujer infiel de Chabrol, desde la perspectiva del esposo engañado.
¿Qué tal?
Probablemente la película más perfecta y medida de todas, la genialidad es que mezcla lo privado con lo político, usando la infidelidad en un matrimonio burgués para hablar de la violencia e impunidad del sistema ruso entero.

All of a Sudden
¿Qué es?
El director de Drive My Car, Rysuke Hamaguchi, vuelve con otra película de conversaciones. Esta vez entre dos extrañas, una directora de una residencia de ancianos y una filósofa con cáncer terminal, que se convierten en amigas.
¿Qué tal?
Un cine reflexivo de personajes buenos que se van conociendo y entendiendo frente a nosotros, mientras exponen sus miedos al mundo contemporáneo y el director propone una manera colectiva de enfrentarlos. Cine sanador y de buenas intenciones.

Coward
¿Qué es?
El director de Close vuelve con una historia de amor gay de dos soldados en la Primera Guerra Mundial que se encargan de montar obras de teatro para mantener la moral de las tropas alta. Sus dos protagonistas compartieron el premio al mejor actor.
¿Qué tal?
Habla de reticencia a participar de la guerra, de miedo y sensibilidad por parte de soldados y eso se siente novedoso. Más novedoso aún: la creación de espacios seguros en ese entorno violento y una sensible relación romántica entre hombres en medio de la guerra.

Hope
¿Qué es?
Cine de monstruos en Corea: una película de acción en la que monstruos alienígenas atacan un pueblo costero y una pequeña comunidad les hace frente en una serie de batallas.
¿Qué tal?
Entretenidísima al menos la primera hora, en la que seguimos la cacería antes de que se presente la criatura. Luego se vuelve un poco más convencional y repetitiva pero no pierde vigor. Puede ser un hit, especialmente si mejoran los efectos, pero hay que decirlo: tampoco están tan mal.

Moulin
¿Qué es?
Del director László Nemes (que ganó el Oscar por Son of Saul), muestra la captura de Jean Moulin, líder de la resistencia francesa cuando el régimen nazi invadió Francia.
¿Qué tal?
Muy sobria y correcta, particularmente interesante por los detalles y los códigos que usaban para esconderse, la especificidad del proceso de captura y la visión de la muerte como una necesidad para evitar la tortura que llevaría a delatar.

The Man I Love
¿Qué es?
Rami Malek interpreta a un hombre muriendo de SIDA en el Nueva York bohemio de los 80s en este drama del director estadounidense indie Ira Sachs.
¿Qué tal?
Muy en la línea de ese director, evita las emociones fáciles y las resoluciones falsas. Es una historia íntima y realista que tiene buenas actuaciones y ambientación, pero puede sentirse distante o poco explorada.

El Ser Querido
¿Qué es?
Sorogoyen (As Bestas) se desafía con un drama sobre un padre ausente que va a grabar su próxima película y decide darle un papel a su hija en ella, para reparar su relación.
¿Qué tal?
Javier Bardem y Victoria Luengo están excelentes y son razón suficiente para ver una película que tiene muchos aciertos y aspectos originales, pero que no logra ser coherente en su todo.

Another Day
¿Qué es?
Un drama contemporáneo en el que Adele Exarchopoulos interpreta a una actriz luchando con una adicción al alcohol y miedo a la soledad.
¿Qué tal?
Tanto la trama como la manera en que está rodada son cosas que hemos visto antes, por lo que la inclusión de esta peli en la competencia huele al “cupo francés”, pero siempre es agradable ver a Exarchopoulos, quien está muy bien aquí.

Sheep in the box
¿Qué es?
El ganador de la Palma por Shoplifters, Hirokazu Kore-eda, vuelve con una historia ambientada en el futuro cercano: una pareja contrata un servicio que permite revivir en forma de androide al hijo que perdieron.
¿Qué tal?
La premisa es fuerte y levanta hipótesis, pero el director no las explora de forma satisfactoria. Aún así, Hamaguchi vuelve a replantearnos lo que significa el concepto de familia.

Amarga Navidad
¿Qué es?
La última película de Almodóvar es otra autoficción en la que el autor usa a un sustituto para hablar sobre su proceso creativo, la crisis en la que se encuentra y cómo aún así no puede parar de crear.
¿Qué tal?
Algo promedio de Almodóvar es mejor que el común de las películas, pero hasta él admite que no estuvo tan inspirado al hacer esta. Se siente repetitivo y poco emocionante para un director que solía remecer más.

The Birthday Party
¿Qué es?
Lea Mysius ha dirigido un par de largos franceses y escribió Emilia Pérez. Su última película ocurre principalmente en una noche, donde tres hombres entran a la casa de una familia a atormentarla.
¿Qué tal?
Lo peor del festival para mí y recibió críticas negativas en general. La revelación del porqué de la invasión no es emocionante, los personajes son unidimensionales y éticamente su resolución genera preguntas que seguramente la autora no pretendía generar.