A finales de abril vivimos un día histórico. Cuatro de las empresas más grandes del mundo reportaron sus resultados contables al mismo tiempo: Microsoft, Amazon, Google y Meta. Para los que somos fanáticos del mercado, fue lo más parecido a ver las cuatro semifinales de un Mundial en simultáneo.
Esto se enmarca en la llamada temporada de resultados, donde cada trimestre las compañías americanas listadas en bolsa abren sus libros contables y nos cuentan qué esperan para el futuro.
Los números de este primer trimestre de 2026 llegan en un momento movido. Entre conflictos geopolíticos y ruidos económicos, el mercado ha estado volátil, pero la temporada de resultados nos vuelve a recordar una frase del gran inversionista Peter Lynch “Detrás de cada acción hay una empresa. Averigua qué está haciendo.". Porque al final del día, más allá del ruido de las noticias, lo único que realmente hace que una acción suba a largo plazo es una cosa: que el negocio gane plata.

A estas alturas, ya ha reportado cerca del 70% de las empresas del S&P 500. Es una muestra más que suficiente para sacar una foto general y la verdad es que la imagen salió bastante bien: los números han sido positivos y han superado las proyecciones del mercado.

Tanto en ventas como en utilidades la tendencia es clara: aceleración. No es solo que las empresas del S&P 500 estén ganando más plata, sino que lo están haciendo cada vez más rápido. Esto suele hacer que el mercado ajuste sus proyecciones futuras al alza y por ende el precio de las acciones suba.
De hecho, este año está siendo la excepción a la regla. Normalmente, los analistas parten el año muy optimistas y van bajando sus expectativas a medida que pasan los meses. Pero este 2026 ha sido al revés: los resultados han sido tan sólidos que han tenido que hacer revisiones al alza históricas. Este trimestre las empresas del S&P 500 están superando incluso los pronósticos más alegres.

Estas revisiones explican en parte los buenos retornos que tuvo el mercado el último mes, lo cual le da fundamentos al alza de las acciones .
¿Y qué está pasando con la Inteligencia Artificial?
En los últimos años la temporada de resultados se convirtió en el barómetro oficial para medir qué tan real es el boom de la Inteligencia Artificial. Por ejemplo empresas como Nvidia nos muestran, a través de sus ingresos, cuánta plata se está yendo a construir data centers (cerca de la mitad de esa inversión se va directo a sus chips). Por otro lado, los ingresos de Cloud de Amazon, Microsoft y Google reflejan la demanda que tienen estos mismos datacenters por uso de IA.
Ya con el reporte de las Big 4 que comentamos al principio tenemos una película más clara de cómo ha ido evolucionando esto y hay dos tendencias marcadas: cuánto están invirtiendo estas compañías en IA y, lo más importante, qué tanto están creciendo sus utilidades gracias a esa inversión.

La inversión de largo plazo, que está en su mayoría destinada a la construcción de data centers, llegó a ser 130 mil millones de dólares este trimestre y han dado indicaciones de que será en torno a 700 mil millones de dólares para el año completo, es decir, casi 2 veces el PIB de Chile siendo usado para comprar GPUs y construir data centers.
Existe una forma optimista y otra pesimista de analizar esta situación.
Por el lado positivo estas empresas han identificado a la Inteligencia Artificial como un pilar fundamental de su crecimiento futuro y están invirtiendo fuertemente en esto.
Por otro lado, existe el riesgo de que las compañías estén invirtiendo de más y no logren rentabilizar esta inversión. Así pasamos al siguiente punto: por ahora los crecimientos de utilidades obtenidos siguen justificando que las compañías se mantengan invirtiendo en IA.
En el gráfico de abajo se muestra la evolución del flujo de caja operativo (cuánto dinero generaron las operaciones del negocio) y la inversión a largo plazo. La resta entre estos dos corresponde al flujo de caja libre, que es una buena métrica para ver la verdadera capacidad de generar dinero en una empresa.
Usualmente, en periodos de inversión las grandes las compañías suelen sacrificar en el corto plazo su flujo de caja libre para usar ese dinero en oportunidades de crecimiento futuras. En el caso de las Big 4 el crecimiento de utilidades ha sido tal que incluso para los altos montos de inversión que están haciendo, su flujo de caja sigue sano.

El ejemplo más claro de que esta inversión está trayendo beneficios es cómo ha crecido el segmento Cloud de estas compañías, una línea de negocio directamente ligada a los datacenters y su demanda.
Estos negocios llevaban una tendencia de desaceleración en su crecimiento, algo normal: cuando son pequeños crecen en mayor magnitud, pero cada vez se hace más complicada la escala que tienen y crecen más lento. Pero este último trimestre dieron vuelta esa tendencia y sorprendieron al mercado, reflejando directamente que la demanda por IA está muy lejos de su peak y que esto beneficia directamente a las tecnológicas americanas.
En el siguiente gráfico se aprecia el cambio de ritmo en los ingresos de Cloud, rompiendo la racha de varios trimestres para volver a acelerar su crecimiento en ventas, un caso evidente de que la inversión en IA está rindiendo frutos.

Para concluir esta temporada de resultados solo falta que reporte sus números Nvidia el 20 de mayo, al cierre del mercado. Algo así como la final del mundo del S&P 500. El nivel de mística es tal, que en 2024 la 'hinchada' de la empresa se juntó en un bar de Nueva York solo para ver los resultados en las pantallas, como si fuera un partido de la Champions. Un poco mucho puede ser.
