Hay algo raro en las imágenes de estas iglesias. Parecen más una casa en venta que fue recién pintada o remodelada. Todo demasiado blanco, demasiado recto. Muy limpio. No es que las iglesias sean sucias, al contrario, en general destacan por su pulcritud. Entonces, ¿qué es lo raro que tienen los interiores de Pieter Saenredam?
Me costó darme cuenta de qué era, pero finalmente lo noté: no habían cuadros, santos, esculturas ni nada en las murallas. Y claro, las iglesias católicas están llenas de imaginería, desde la madre de Jesús hasta el santo más underground que da nombre a la capilla de atrás. Y aquí no había nada de nada.
Investigando un poco, aprendí que tiene una explicación, o tal vez dos.
Saenredam nació en pleno Siglo de Oro neerlandés. Pero a diferencia de Rembrandt y sus contemporáneos, no quiso dedicarse a pintar a la incipiente burguesía que definiría los modos y formas del capitalismo moderno. Tampoco se lanzó a pintar paisajes bucólicos llenos lagos, montañas en lontananza y nubes totalmente imposibles.
Saenredam quería pintar iglesias.
Pero justo en esa época las iglesias estaban cambiando, y mucho. Por la reforma protestante una gran cantidad de las decoraciones al interior de las iglesias fue removida, y aunque Saenredam vivía en el último bastión del catolicismo romano de los Países Bajos –Haarlem– igual prefirió pintar iglesias vacías.






Esa es la primera razón: Lutero y todo lo que desencadenó la Reforma protestante.
Pero hay una segunda razón, que tal vez se deriva de la primera: a Saenredam le acomodaba mucho que las iglesias estuvieran "peladas", ya que le permitía concentrarse en lo que más le interesaba: la simetría y la perspectiva.
Y aquí vale la pena recordar su método: Saenredam se sentaba dentro de una iglesia durante días y días, tomando medidas, dibujando borradores y acompañado de su fiel secuaz, el arquitecto Jacob Van Campen. Terminado el boceto, le incorporaba colores mediante un método conocido como "aguada", que le daba un toque cromático. Finalmente, se sentaba en su estudio durante varios meses más, terminando las pinturas al óleo. Llegó incluso a pintar iglesias con bocetos ajenos, así de experto se hizo en los arcos y las naves de las iglesias de su época.
También pintó algunos exteriores, aunque son pinturas más bien raras considerando cómo eran sus interiores. Parecen de un pintor diferente, incluso.


