A los 19 años, Amrita expuso su pintura Young girls en uno de los salones más exclusivos de París. La pintura fue un éxito, y la convirtió en la mujer más joven en exponer ahí y la única asiática en ser miembro del Gran Salón de París.
Años después la llamarían "La Frida Kahlo de la India".

Su estilo estaba fuertemente influenciado por el estilo de los post-impresionistas franceses con los que se codeaba en los locos años treinta. Pero como en una película, Amrita sentía el llamado de su tierra natal, en el Oriente.
Sher-Gil había nacido en Budapest, en una familia compuesta por un padre aristócrata indio-punjabi y una madre húngara que cantaba en la Ópera de la ciudad. Había pasado su infancia y adolescencia en Europa Occidental, sin chances de volver a la tierra de su padre por la Primera Guerra Mundial.
En 1935 por fin pudo volver con su familia a la India, donde empezó a investigar y observar el nacional: allí se encontró con el arte Mughal y Pahari:





Un par de años después pudo conocer el sur de subcontinente indio, de donde saldría una de sus trilogías de pinturas más famosas:



Aquí ya podemos ver un estilo mucho más personal, donde se nota la influencia de su nuevo hogar, mezclado con su educación formal postimpresionista. Un sincretismo muy propio de la época y que hoy en día hace que las pinturas de Amrita sean de las más caras entre cualquier pintor indio.
Ya en ese entonces diría una de sus frases más célebres: "Solo puedo pintar en India. Europa le pertenece a Picasso, Matisse, Braque... India me pertenece solo a mí".
Pero aunque se sintiera lejos de Europa, su arte seguía evolucionando a la par de los vanguardistas más reconocidos, como en esta segunda trilogía, ya cada vez más experimental.



Ya entonces se la comparaba con Frida Kahlo, ambas contemporáneas. Vale la pena poner algunas de sus pinturas mano a mano.




