Usando peras y manzanas, la economía es fácil de entender. Si todos queremos peras y manzanas pero esta temporada no hubo una buena cosecha, los precios van a subir. Es decir, el precio refleja la escasez relativa de los bienes, y por eso la fruta es cara en Japón y barata en México. Ojalá todo fuera tan simple como eso, pero no lo es, y menos en una de las cuestiones más importantes para el ciudadano promedio: el valor del dinero en la economía moderna.
Hasta el año 1971, uno podía entender el valor del dólar (y, por ende, el de casi cualquier moneda) siguiendo el principio de las peras y las manzanas. El sistema monetario internacional respetaba el patrón oro-dólar, en donde cada 35 dólares emitidos por la Reserva Federal de EE.UU. debían estar respaldados por una onza de oro (aprox 28.35 gramos). Es decir, había una relación concreta entre el dólar y un bien escaso.
Esto restringía la cantidad de dólares que la Reserva Federal de EE.UU. podía emitir. Sin embargo, el 15 de agosto de 1971, bajo el presidente Richard Nixon, el patrón oro-dólar oficialmente terminó. Y así comenzó la era del dinero fiduciario puro (o dinero fiat), es decir, la era en donde el dólar y casi todas las monedas valen lo que valen porque todos confiamos en que eso es lo que valen.

El oro rentó 299.35% entre 1965 y 1975, mientras que el S&P 500 rentó 7.08%.
¿Cuáles son las implicancias del dinero fiduciario puro?
Aunque suena divertido que un Banco Central pueda imprimir —o crear digitalmente— todo el dinero que desee, en realidad hay un costo que pagar, y ese costo es la inflación. Si por un acto de magia todos tienen el doble de billetes en sus carteras, los comercios van a subir sus precios para proteger sus ingresos reales. Lamentablemente somos los ciudadanos comunes y corrientes los que pagamos este costo ya que nuestros salarios se traducen en un menor poder adquisitivo. Y aunque nos afecte negativamente, los gobiernos suelen optar por imprimir dinero porque es un camino menos confrontativo que subir los impuestos o poner la casa en orden.
Como se muestra en la siguiente gráfica, la cantidad de dólares en circulación (Money Supply M2) ha subido a una tasa considerable y similar a la del crecimiento de la deuda de EE.UU en los últimos 25 años.

El crecimiento de la oferta de dinero de la Reserva Federal de EE.UU. se asemeja al crecimiento de la deuda gubernamental. Es decir, el gobierno está “pagando la deuda con inflación”.
Y no es que generar dinero esté mal —todos los Bancos Centrales lo hacen— sino que hacerlo a una tasa claramente superior a la del crecimiento de la capacidad productiva de un país es una forma de trasladar los costos de la deuda a la población (mediante la inflación) y hacia los acreedores de la misma (al pagarles con dinero que cada vez vale menos).
Algunos inversionistas consideran que una forma de protegerse contra estas tendencias gubernamentales consiste en volver simple y sencillamente a las peras y las manzanas, es decir, a las inversiones en bienes escasos.
¿Qué es el Debasement Trade?
El “Debasement Trade” es una estrategia prominente de inversión en la actualidad que consiste en alejarse del dinero fiat y volver a los bienes con una oferta limitada como el oro o incluso Bitcoin (hay un límite matemático de 21 millones de monedas de Bitcoin, haciéndolo un “bien digital escaso”). Esta es una estrategia principalmente defensiva que pretende proteger el patrimonio de un inversionista ante la inyección descontrolada de dinero en la economía. (Para entender mejor al oro en particular y sus distintos roles, te sugerimos leer este artículo).
La siguiente gráfica muestra la evolución del DXY (un índice que muestra la fortaleza del dólar versus seis monedas de países desarrollados) contra bienes escasos como el oro, la plata y el Bitcoin (si quieres entender mejor qué ha pasado últimamente con el dólar en particular, te sugerimos este otro artículo). Queda claro el interés de la comunidad inversionista por respaldar su dinero en bienes físicos con una oferta limitada (también conocidos como hard assets; Bitcoin puede entrar en esa categoría a pesar de ser digital).

¿Y se puede vivir a base de peras y manzanas?
Es importante entender al Debasement Trade como una estrategia de diversificación para proteger tu patrimonio, no como la solución final. A fin de cuentas, tener el 100% de tu dinero en un solo activo —por más escaso y valioso que sea— siempre será más riesgoso que invertir en un portafolio diversificado. Fortuitamente tenemos un ejemplo reciente: la plata bajó 28% y el oro 10% en un solo día ante la nominación de Kevin Warsh hacia un puesto en la Reserva Federal de EE.UU. ¡Imagínate perder todo eso en un día!
Si comparamos los rendimientos del S&P 500, el oro y la plata desde el 2015 al presente vemos que al S&P le ha ido mejor en general, pero no tan bien como a un portafolio diversificado compuesto por estos tres activos.

De hecho, el portafolio diversificado no solo obtuvo un rendimiento superior (265% vs 237.1%) al del S&P 500, sino que lo hizo teniendo una menor volatilidad (15.8% vs 17.9%). Este fue un portafolio concebido casi aleatoriamente, y aún así obtuvo un resultado digno. Un portafolio diversificado profesionalmente lo haría aún mejor.
En conclusión, está muy bien invertir en plata y oro, comer peras y manzanas. Pero la evidencia indica que los mejores resultados se obtienen con portafolios diversificados, constancia, paciencia y disciplina, que bien podrían ser los ingredientes más escasos de todos.