Uno de los VC más grandes del mundo, Y Combinator, tiene un foro bien famoso llamado Hacker News. La gracia es que ahí te puedes enterar de un montón de chismes y peleas primicias sobre nueva tecnología y desarrollos antes de que salgan en las noticias.
Puedes buscar prácticamente cualquier cosa y encuentras una discusión que -como sea- asocia lo que buscaste a innovación o a programar. Incluso cosas bastante rebuscadas: por ejemplo, qué piensa de la lectura y los libros el filósofo alemán del siglo XIX, Schopenhauer.

Mi comentario favorito de ese hilo: “Schopenhauer prácticamente escribió un libro sobre trollear en foros con “El arte de la controversia”. Creo que su presencia online sería divertida”.
Y tiene razón. En ese mismo espíritu de “troll”, Schopenhauer decía que había que aplicar “el arte de no leer”:

De eso justo se trata esta lista, de libros que recomendamos no leer para ahorrar tiempo. Obvio que aquí se cuelan los gustos personales, así que es “sin picarse”. La idea es quitar la culpa de dejar libros a medias, porque hay muy poco tiempo para leer: The Economist hizo un estimado de cuántos libros en promedio leen las personas que sí suelen leer libros en Estados Unidos: la respuesta fue 11 (nada menor). Y si alguien que lee 11 libros al año quisiera leer la lista de 900 clásicos que la misma revista inglesa hizo, necesitarían 84 años. La primera reacción es que da pena pensar que ya no vamos a poder leer todos los clásicos.
Pero hay una esperanza. Descartar libros como locos para leer los que sí nos gustarían, como decía Schopenhauer. O como también concluía The Economist “estos números se ven mucho mejor si te acuerdas de la ley de Sturgeon, hecha por un notable escritor de ciencia ficción: “90% de todo vale hongo”.
Y es verdad que a veces da vergüenza dejar botada “esa gran obra que es de las mejores del siglo, y que provocó que algo cambiara en sus cerebros”. Pero en este post personas que leen mucho de Fintual y escritores de Fintualist, demuestran que no pasa nada si descartas supuestos buenos libros y lo gritas a los cuatro vientos. Incluso si una de tus recomendaciones es no leer un libro que hasta le encantó a tu jefe (en este caso, el CEO de Fintual).
Calle Londres 38, Philippe Sands: Advierto que no lo terminé. Llegué al libro por la detención de Pinochet en Londres, pero el libro habla también de otra historia: un nazi en la patagonia chilena. El caso del ex oficial de la SS que vendía carne de cangrejo enlatada tiene pasajes interesantes, pero es más predominante en el relato de lo que esperaba.” - Sebastián, auditor La insoportable levedad del ser, Milan Kundera : “Es un poco como la Torre Eiffel, nadie quiere admitir que low key te decepciona un poco estar ahí, o que según el mundo deberías estar más impresionado o feliz”- Enrique, equipo inversiones."La insoportable levedad del ser" es insoportable. Esta bien puesto el título.” - Leandro, desarrollador.
Las noches de la peste, Orhan Pamuk: “No lo pude ni terminar. No sé si está mal traducido o mal escrito, pero tiene mil pifias (una amiga historiadora me dijo que era porque el autor estaba tratando de no herir susceptibilidades de nadie en Turquía); la historia tiene mucho potencial pero está narrada de la manera más insulsa que he leído en mi vida. Los personajes son todos planos, medio arquetipos del imperio otomano. La excusa es que es una historiadora contando una historia, pero eso se le olvida a la primera página.” - Pato Sulliven, editor de Fintualist
Hábitos atómicos, James Clear: “Pudo ser un blog post y no me gusta el trend de hiper productividad que empezó.” - Iván Martínez, desarrollador
Invested, Charles Schwab: “Le puse 2 estrellitas en Goodreads solo porque 1 frase me sirvió para la pega y ya ni me acuerdo cuál era.” - Carolina Magnere, Content Designer
Kokoro, Natsume Soseki: “Yo dos veces he intentado leer y no lo logro. En general me dan lata las historias de otro hombre desagradable más, que por alguna razón todos aman, como Dr House (a mí igual me gusta Dr House, pero es mi ejemplo más representativo).”
- Geraldine Monsalve, Desarrolladora
Cerrar el círculo, Colleen Hoover: “Confieso con mucha vergüenza que me leí Cerrar el círculo de Colleen Hoover porque me lo regalaron unas amigas de cumpleaños antes de toda la polémica de la peli. Lo sentí escrito para una adolescente que no sabe nada de comprensión de lectura, muy obvio, muy cringe. No entiendo ese trend que dice “es la nueva Jane Austen.”
- Sara Vásquez, Head of People
“Empecé Cerrar el círculo para darle una oportunidad a los éxitos de taquilla y no ser una snob que los descarta solo por ser comerciales, y lamentablemente no pude con el lenguaje relamido, las escenas cursis y descripciones aparentemente profundas pero al final totalmente genéricas.” Francisca Feuerhake, artista
How to cook everything: the basics, Mark Bittman: “Tiene 4.7 ⭐️ y >2000 reviews en amazon, pero no es tan bueno. Los ingredientes de las recetas están en un formato poco familiar, muchas cantidades están escritas en palabras en lugar de números”. - Francisco Casado, CISO
Superintelligence, Nick Bostrom. “Es de los top recomendados por Elon Musk, pero está malo, pude leer como la mitad nomás. El dude aunque sea muy listo suena de esos que dicen que el mundo acabará por el calendario maya y no sé qué.” - Enrique Ortiz, equipo de inversiones.
The power of Habit, y Mindset: “Me pasa que cuando no me gustan los dejo a medias. Estos dos los dejé así.
- The Power of Habit, Charles Duhigg: malón. A ese libro se le olvidó cómo generar el hábito, pero de acabar de leerlo. Lo sentí de flojera y poco práctico.
- Mindset, Carol Dweck. Varios conocidos lo tenían como la sagrada biblia, pero me aburrió. No me acuerdo ni qué era lo importante.” - Dilan Marín, Product Manager
Lecciones de química, Bonnie Garmus: “No sé por qué a todo el mundo le gusta.” - Pía Larraín, Product Platform .
Catch-22, Joseph Heller: “No pasé de la página 30.” - Arturo Cifuentes
Si quieres discutir algunas de estas des-recomendaciones nosotros felices: escribe a cartas@fintual.com. Y si quieres agregar a esta lista más libros para ahorrarle horas de “performative reading” a las personas, también.