Corren tiempos oscuros en el gobierno de Donald Trump, que enfrenta nuevas polémicas cada día que pasa. Si no son revelaciones de los archivos Epstein, o planes por conquistar territorios, son catástrofes relacionadas con ICE, y en medio de todo este caos surge Melania.
La primera dama de los Estados Unidos siempre se ha mantenido al margen, opinando poco y limitándose a ser una figura enigmática en todo el circo mediático que rodea a su esposo. Por eso es curioso que ella misma le haya presentado a Jeff Bezos la idea de hacer un documental sobre ella. La promesa era una mirada íntima a la misteriosa mujer los días antes de la segunda investidura del presidente.
Amazon ordenó el proyecto por 40 millones de dólares, el precio más alto jamás pagado por un documental, y lo acaba de estrenar en miles de salas en todo el mundo. ¿El resultado? Críticas abrumadoramente negativas, el rótulo de propaganda para blanquear y distraer de lo que está haciendo el gobierno de Trump. Pero también una recaudación sorpresiva, interés de la gente y mucha cobertura a nivel mundial.

Primero, ¿por qué existe un documental de Melania Trump?
Todo empezó con Melania, la memoria de la primera dama, quien en 2024 publicó un bestseller que confundió a los críticos, que insistían en que después de leer el libro completo aún no sabían nada de ella. Poco se decía sobre su matrimonio, no había detalles sobre su relación o cómo llevaba el cargo más allá de lo protocolar. Había detalles sobre su infancia en Eslovenia y su carrera como modelo, pero como persona, Melania seguía siendo indescifrable.
Pero The First Lady quedó contenta, y quiso más. El documental sería un seguimiento durante los 20 días antes del regreso del mandatario a la Casa Blanca. Sería ver a Melania organizando los planes de la inauguración, gestionando los protocolos de transición y volviendo con su familia a Washington.
Amazon, Disney y Netflix intuyeron el morbo y pelearon por los derechos para transmitir el documental, pero finalmente fue Amazon MGM Studios quien lo adquirió. Y, sabiéndolo o no, la polémica solo empezaba.
El director: funado en el MeToo y amigo de Epstein
El realizador que llevó a cabo el proyecto también venía con su propia mochila, tanto que pareciera que no fue accidental su elección. Brett Ratner era conocido por la saga de películas Rush Hour con Jackie Chan, por dirigir una de X-Men y, en general, por producir muchos productos hollywoodenses que podían ganar dinero pero no trascendían de ninguna otra forma.
Ratner, que a pesar de haberse declarado demócrata tiene una larga amistad con Donald Trump, se había alejado de la silla del director debido a una serie de acusaciones por acoso sexual en 2016, en plena era MeToo. Ratner bajó el perfil y se trasladó a Israel (es cercano a Netanyahu) y siguió produciendo hasta poco a poco planear su regreso.
Solo que justo con el estreno del documental coincidió el escándalo de los archivos Epstein, que lo muestran en numerosas fotos en fiestas y junto a Jean Luc Brunel, el hombre que suministraba, vía agencia de modelos, menores de edad a Epstein (quien presentó originalmente a Trump y Melania).
Todo inncesaramente turbio para un hombre que solo quería mostrar a Melania en la intimidad eligiendo vestidos de gala. Pero ya todo el producto se empezaba a sentir contaminado. En el mejor de los casos, Melania sería una mirada ingenua a una figura poco conocida en tiempos de crisis. ¿En el peor? Propaganda sobre la esposa trofeo de un criminal, financiada por un multimillonario tecnócrata y dirigida por un acosador sexual.
Los críticos salivaban.

El resultado: crítica dura y una recaudación sorpresiva
Los días previos al estreno se alejaron de la excitación que la primera dama hubiese deseado. Parte del equipo técnico de rodaje solicitó no aparecer en los créditos, debido a posibles represalias por el mandato de Trump. Cines en Reino Unido afirmaban que no habían vendido ninguna entrada en preventa. Y los periodistas, lógicamente, estaban más interesados en hablar de Alex Pretti y Renee Good, ciudadanos americanos que fueron asesinados por agente de inmigración, que sobre el documental de la primera dama.
Amazon invirtió otros 35 millones en el lanzamiento para captar más adherentes, sumando 1778 salas solo en Estados Unidos.
Y las críticas, como se preveía, fueron brutales. El medio The Guardian la comparó con La zona de interés, debido a imágenes de la primera dama probándose vestidos mientras en su país hay redadas que aíslan inmigrantes.
En la popular base de datos de películas IMDb, Melania tiene una de las peores calificaciones de cualquier título, con 1,3 de 10. El consenso no era solo que fuese un producto inoportuno o que constituyera un lavado de imagen, sino que era, simplemente, aburrido.
La sinopsis prometía reuniones cruciales con mandatarios importantes, conversaciones privadas y entornos nunca antes vistos, además de una mirada íntima a la relación con el hombre más polémico del planeta. Y nada de eso se concretó. La crítica lamentó que el material fuera poco interesante, limitándose a mostrar a la exmodelo elegir vajilla para eventos. Los momentos entre ella y Trump son solo llamadas telefónicas y alguna que otra interacción sobre materia política.
La crítica conservadora y republicana lo aplaudió, pero hasta ella se enfocaba en hablar de la belleza de Melania por sobre cualquier revelación del documental.
Es que no se profundizaba en el personaje. La elusiva Melania seguía siéndolo.

Aún así, sorprendió. Se estimaba que recaudaría 1 millón de dólares, pero los 7 que lleva desde su estreno lo posicionan como el mejor estreno para un documental desde Taylor Swift: The Official Release Party of Life of a Showgirl el año pasado, y el mejor estreno para un documental no musical en más de una década. Hay que recordar que, especialmente en Estados Unidos, sí hay un público para este tipo de productos. Hollywood tiende ideológicamente al progresismo en sus moralejas, por lo que una mirada conservadora y poco arriesgada a un símbolo de estabilidad en tiempos convulsos probó ser algo que sí captó la atención de la gente.
Además de ser cubierto por todos los principales medios del mundo.
Una vez que termine su recorrido en salas, el documental acabará en Prime Video, donde tendrá contenido adicional que lo ampliará a una docuserie de tres partes.
Ahí está por verse si la apuesta de Jeff Bezos valdrá la pena, ya que aún le queda mucho dinero por recuperar si no quiere irse a pérdida con este proyecto.
Sea propaganda, blanqueamiento o una bola de luces para distraer de asuntos más importantes, Melania logra ser un fenómeno, por sobre todo, extraño. Y, muy al estilo de su marido, es una desfachatez, algo que no nos deja de sorprender, fascinante tanto para fans como para haters.