Cuando Caspar David tenía tan solo siete años, estaba paseando por un lago congelado. De repente, el hielo se rompió y el niño Friedrich cayó al agua. Su hermano mayor, de trece años, se lanzó al agua para intentar salvarlo. Y lo logró: pero él no sobrevivió.
Sin duda esta terrible escena acompañó a Friedrich toda su vida y definió muchos de los temas, o por lo menos las aproximaciones, de sus pinturas. Aunque su tormento y melancolía encajaban bien con una época (finales del siglo XVIII) en que toda Europa estaba sumida en una pequeña crisis existencial, a la que una renovada espiritualidad y el Romanticismo, fueron una de las tantas respuestas.
Y pocos representaron el Romanticismo alemán tan bien como Caspar David.
La novela que marcó a esta generación fue el Werther de Goethe, la historia de un joven atormentado por el amor imposible de una mujer. Y un poco te muestra el tono que tendrá este nuevo movimiento artístico y filosófico: adiós racionalismo, ascos a la ilustración; lo que queremos es espiritualidad, emociones, intensidad.
Era la exaltación del ser humano como individuo. ¿Y dónde podía hallarse todo esto? Enfrentándose a la naturaleza, solo con tus pensamientos. Como ese paseo a la montaña donde la soledad te obliga a conversar contigo mismo mientras presencias lo sublime en las cordilleras o los volcanes, o te maravillas de la inmensidad del mar y la profunda belleza de los bosques más tupidos. Sí, eran intensos estos románticos, pero también supieron renovar un arte que ya llevaba algunas décadas bastante estancado.
Friedrich casi que definió lo que posteriori sería el movimiento Romántico. Muchos lo consideran de hecho un pre romántico, que vamos, que su cuadro más famoso es casi como un manifiesto:

Caminante sobre un mar de nubes es la representación del hombre enfrentado a la inmensidad de la naturaleza, a solas con su pensamiento y resaltando su individualidad. Y enfrentado a lo sublime.
¿Lo sublime? Si googleas el término lo más probable es que la página de wikipedia tenga este cuadro de Friedrich como portada.
Lo sublime es es una categoría estética, que consiste en una "grandeza" o, por así decir, belleza extrema, capaz de llevar al espectador a un éxtasis más allá de su racionalidad, o incluso de provocar dolor por ser imposible de asimilar. Por lo general se asocia a visiones de una naturaleza demasiado inmensa y potente como para poder asimilar, y que nos dejan conmovidos.
Todo esto estuvo muy marcado en la obra de Caspar David, por eso casi siempre se lo menciona como un romántico de texto:






Es casi como si las figuras humanas se fueran achicando con cada nueva pintura. Pero no, siempre estuvieron ahí, Friedrich rara vez pintó paisajes sin humanos. Porque lo que hacía sublime a la naturaleza era precisamente ese observador que quedaba anonadado por su belleza. Sin el observador no habría contemplación.
Incluso cuando crees que no hay un humano, de alguna manera está representado: como ruina o como un pequeñísimo edificio, por ejemplo.


Aunque tal vez su cuadro más llamativo en ese sentido es este imponente paisaje del ártico.

No todos notan que están los restos de un barco naufragado atrapado en el hielo. Es el HMS Griper: uno de los barcos que participaron en las expediciones de William Edward Parry al Polo Norte para encontrar el Paso del Noroeste.
Con esta pintura Friedrich inauguró una moda llamada el “Arctic Sublime”, que pegó bastante fuerte. Algo así como una tendencia de TikTok un poco más elaborada.