México 2 - Alemania 2
7 de julio de 2011, TSM Torreón Coahuila
Semifinal del Mundial sub 17
Minuto 89
Un mocoso con la cabeza vendada por un golpe que recibió en el partido regresa a la cancha y anota el gol que le valió a la Selección su pase a la final, y posteriormente, su segunda copa del mundo en la categoría Sub 17. Uno de los días más emocionantes de mi vida.
Muchas otras alegrías nos ha dado la Selección en categorías inferiores, incluyendo un segundo y un tercer lugar por parte de la Sub 20; así como un bronce y un oro Olímpicos, este último en el 2012 con la Sub - 23 (y algunos cachirules como mi querido Oribeliver).
Pero nuestra Selección Mayor no pasa al quinto partido. Bueno, por allá en el 86 llegaron a cuartos, tampoco mucho que presumir considerando que hemos participado en 17 Copas del Mundo. ¿Dónde están las generaciones doradas en ésta de papel? }
Antes de seguir, pequeño disclaimer: Me gusta ver el fut pero cero soy experta, me atreví a escribir esto recordando las múltiples ocasiones que he visto a mi papá recitar el famoso “jugamos como nunca y perdimos como siempre” y me hago esa pregunta: ¿por qué siempre perdemos?
Falta de pasión no es, de acuerdo a Nielsen, mantenemos el segundo lugar con mayor porcentaje poblacional que es aficionado al fútbol, solo después de Arabia Saudita (¿habrá alguien en Arabia Saudita intentando descifrar su propio misterio?)
Un problema de infraestructura tampoco. No conozco una colonia que no cuente con una cancha de fútbol a distancia de pie. No conozco un colegio en el que no se juegue en recreo. Y contamos con más de 100 estadios y 3,900 canchas oficialmente registradas en el país.
¿Falta de práctica? Tenemos 18 equipos en Primera División (Liga MX), 15 en Segunda y alrededor de 36 en Tercera (sujeto a descensos y clasificaciones). En Primera división un Club puede jugar entre 3 y 5 torneos oficiales en un mismo año.
Acuérdense que les advertí que no era experta, pero mi muy humilde opinión es que es culpa del sucio y cochino dinero marketing.
En México, los jugadores jóvenes acceden a salarios extremadamente altos, no proporcionales a su nivel de juego. Y cuando a tus 20s te ves frente a la decisión de ganar millones por ser la estrella de Club nacional, o irte a foguear a la banca de un equipo europeo por la décima parte del dinero, no suena tan mal quedarte en donde te aseguran ser titular, no tendrás mucha competencia, sí muchos patrocinios y por si fuera poco puedes cenarte unos sopecitos hechos por mamá después del entrenamiento.

¿Y eso que tiene que ver con el marketing?
Ah, pues que la razón por la que los equipos pueden pagar esos sueldos es la cantidad de dinero que mueven los clubes.
De acuerdo a su mismísimo presidente, la Liga MX fue valuada en 13 billones de dólares. Las principales fuentes de ingreso de los equipos son los derechos de transmisión (que, a diferencia de la gran mayoría de las ligas se manejan de forma individual por club), patrocinios, taquilla y mercancía.
Hablemos de patrocinios: Durante 2025 aproximadamente 119 logos aparecieron en los uniformes de los equipos. La indumentaria del Necaxa, al más puro estilo de coche de Fórmula 1, estuvo adornada con 19 logos. Y leí por ahí que en temporadas anteriores han aparecido hasta 30 marcas en algunos uniformes al tiempo, algo así como cuando yo en mi adolescencia llenaba mi chamarra de parches y pines de bandas que ni conocía para verme bien rebelde.
Las casas de apuesta digitales ocupan el primer lugar en la cantidad de patrocinios, los 18 equipos llevan el logo de alguna. Caliente figura en 13 de los 18 equipos (Commitment issues Caliente?). Después están los sectores construcción, alimentos y bebidas, TELCO y autos. Bueno, hasta una funeraria aparece en la playera del Mazatlán. Mi mente divagó a campañas de ensueño: Da el “pase” a la vida eterna con Aeternus. Fuera de lugar, y de esta vida, con Aeternus. Aeternus, patrocinador oficial, (y final), de los Cañoneros.
El hecho es que la suma de patrocinios, derechos, activaciones, taquilla, playeras saturadas de logos, activaciones, licencias, compraventa de jugadores y todo lo que tu mente pueda imaginar es la plataforma para que cientos de marcas le hablen semana a semana a más de 160 millones de aficionados. Y no olvidemos, los segundos más aficionados al fútbol del mundo.
Por eso los clubes pueden pagar esas cantidades a jugadores que encuentran muy poco atractivo cambiar de país y competir con atletas de mayor nivel para mejorar el propio. Pero qué necesidad, para qué tanto problema..
“Oye pero si Pep, Ramos, Navas, James y hasta el mismísimo Ronaldinho por nombrar algunos jugaron en México, ¡claro que hay nivel!”
Sí, pasando su prime, con un sueldo que pocos equipos pagarían por un jugador veterano, o como probablemente le diría mi abuela que era re futbolera: ‘jugador vendeplayeras’.
Ronaldinho, por ejemplo, pasó del Atlético Mineiro -donde según medios percibió alrededor de $150,000 USD al año –al Querétaro FC, de donde se dice que se llevó la módica cantidad de 2 millones de dólares por 29 partidos y una muy buena fiesta (para ser justos, llevó a los Gallos a su primera Final, misma que perdieron contra el Santos, víctimas del histórico póker de Chuletita Orozco).
Ya me emocioné, así que un par de frases para cerrar:
“You can only get smarter by playing a smarter opponent.” Fundamentals of Chess 1883 o Guy Ritchie, no lo pude averiguar. (Aportación de mi hermano y la persona más futbolera que conozco).
"En este mundo, nada es seguro excepto la muerte y los impuestos." Acá Franklin se equivocó, porque hay otras dos cosas de las que estoy totalmente segura:
1. Si los clubes mexicanos no empiezan a pagar lo que el talento de los jugadores vale, y los jugadores no empiezan a poner su formación antes que el cochino dinero, mi hijo de 5 años tendrá que irse acostumbrando a la frase de su abuelo: “Jugamos como nunca y perdimos como siempre”.
2. Sin importar lo que pase, estoy lista para entonar el “Cielito Lindo” con todo mi corazón este 11 de Junio, y en todos los partidos que mis ojitos negros (como los de la Cielito) tengan la bendición de ver.
¡Vamos Tri! ¿Sí se podrá?