Tercera de cinco noches de un viaje donde se espera que me relaje. “Otra actividad cotidiana donde voy a fracasar”.
Mi bebé por fin se durmió en su séptimo despertar nocturno. Brazo acalambrado. Ni loca lo muevo. Respiro aire caliente y los brazos me tiritan. Escucho mi corazón latir fuerte. Abajo de la cortina se empieza a ver algo de luz. “Listo, otra noche sin dormir.”
Hace 98 días que no duermo más de 4 horas. No puedo dormir con ella porque se despierta a cada rato, y tampoco sin ella porque me da ansiedad. Durante 30 segundos me convenzo de que llegué a una solución robusta con un análisis lógico: “mátate”.
30 segundos después: “Pfff… ¿cómo te pudiste atrever a pensar eso? Además, ¿cómo tan patética? Si todo el mundo tiene hijos y nadie hace tanto drama. Ridícula”
Para lo común que es, me sorprende que una se pueda demorar tanto en darse cuenta que tiene depresión post parto (DPP). En mi caso, la que la atajó fue la pediatra, con el instrumento más usado para su detección: la Escala de Depresión Postnatal de Edimburgo (EPDS).
Es un cuestionario de 10 preguntas que la madre responde sobre cómo se ha sentido en los últimos 7 días. Toma unos 5 minutos, es autoadministrado (la madre lo llena sola), y un puntaje de 10 o más puntos sugiere posible depresión. En mi caso, cada vez que mi hija tenía cita con el pediatra, tenía que llenarlo. Si tienes curiosidad, este es el cuestionario y cómo se interpreta:
Cuestionario Escala de Depresión Postnatal de Edimburgo
1. He sido capaz de reír y ver el lado bueno de las cosas:
(0) Tanto como siempre
(1) No tanto ahora
(2) Mucho menos
(3) No, no he podido
2. He mirado el futuro con placer:
(0) Tanto como siempre
(1) Algo menos de lo que solía hacer
(2) Definitivamente menos
(3) No, nada
3. Me he culpado sin necesidad cuando las cosas no salían bien:
(3) Sí, la mayoría de las veces
(2) Sí, algunas veces
(1) No muy a menudo
(0) No, nunca
4. He estado ansiosa y preocupada sin motivo:
(0) No, para nada
(1) Casi nada
(2) Sí, a veces
(3) Sí, a menudo
5. He sentido miedo y pánico sin motivo alguno:
(3) Sí, bastante
(2) Sí, a veces
(1) No, no mucho
(0) No, nada
6. Las cosas me oprimen o agobian:
(3) Sí, la mayor parte de las veces
(2) Sí, a veces
(1) No, casi nunca
(0) No, nada
7. Me he sentido tan infeliz que he tenido dificultad para dormir:
(3) Sí, la mayoría de las veces
(2) Sí, a veces
(1) No muy a menudo
(0) No, nada
8. Me he sentido triste y desgraciada:
(3) Sí, casi siempre
(2) Sí, bastante a menudo
(1) No muy a menudo
(0) No, nada
9. He sido tan infeliz que he estado llorando:
(3) Sí, casi siempre
(2) Sí, bastante a menudo
(1) Sólo en ocasiones
(0) No, nunca
10. He pensado en hacerme daño:
(3) Sí, bastante a menudo
(2) A veces
(1) Casi nunca
(0) No, nunca
Puntuación e interpretación
Cálculo: sumar los puntos de las 10 preguntas. El puntaje va de 0 a 30.
Interpretación: 0 - 9, Sin riesgo de depresión10 - 12, Posible depresión, requiere seguimiento≥ 13, Probable depresión, derivar a especialista
Importante sobre la pregunta 10:
Cualquier puntaje distinto de 0 en esta pregunta requiere evaluación clínica inmediata del riesgo suicida, independiente del puntaje total.
Vergüenza ilógica: los químicos detrás de la depresión post parto
Tengo 10 años yendo a terapia, durante todo mi embarazo tuve cuidado de no romantizar la experiencia, y aún así sentí algo de pudor cuando me dijeron que tenía DPP.
Quizás me sorprendí porque nunca antes me habían diagnosticado depresión. Pero ahora, en retrospectiva, encuentro ilógico ese pudor y sorpresa. El ajuste post parto es el cambio hormonal más grande y repentino en el menor tiempo para cualquier ser humano, en cualquier punto de su ciclo de vida.
Durante el embarazo el nivel de progesterona es 30 veces mayor que lo normal, y de estrógeno hasta 1,000 veces mayor.
Estos caen hasta un 90% en las primeras 24 horas después del parto, y para el día 3-4 posparto, ambas hormonas vuelven a niveles casi pre-embarazo.
¿Y? La progesterona es la hormona de la calma. Tiene efectos sedantes y ansiolíticos (similares a un tranquilizante suave). Ayuda a dormir, reduce la ansiedad, relaja los músculos y estabiliza el ánimo.
El estrógeno es la hormona de la energía y el bienestar. Aumenta la serotonina y dopamina (los neurotransmisores del placer y la motivación). Está asociado a sentirse "bien" en general. También ayuda a la concentración y memoria.
El ajuste de hormonas post parto en los humanos es particularmente abrupto y único entre los mamíferos.A este ajuste se le suma que la prolactina, la hormona que produce la leche materna, suprime el estrógeno y la progesterona. Entonces, no es solo que el bebé se despierta cada ratito. Es que además, cuando la madre se logra acostar, el cerebro no tiene las herramientas químicas para conciliar un sueño profundo y reparador. Sin estrógeno y progesterona el sueño es más superficial y fragmentado. Es por eso que las madres duermen peor incluso cuando podrían dormir. La falta de sueño empeora el ánimo y la ansiedad. Y a su vez el estrés puede afectar la producción de leche.
Me sorprende que algo tan químico y natural pueda ser difícil de aceptar. Creo que cuesta hacerlo por el miedo a que se asocie con no querer al bebé o ser mal agradecida. Ignorancia, al final. Si pasaste por eso y tienes una explicación, manda un mail a cartas@fintual.com.
La prevalencia de la DPP y sus determinantes
Un meta-análisis de Wang et al., publicado en 2021 en Translational Psychiatry, es hasta ahora el estudio más completo sobre depresión posparto a nivel mundial. Reunió 565 investigaciones de 80 países, con más de 1.2 millones de mujeres. Los resultados muestran que el 17% de las mujeres experimenta depresión después del parto, es decir, aproximadamente una de cada seis. Las diferencias entre países se explican principalmente por el nivel de desarrollo e ingreso: en países desarrollados la prevalencia es de 15%, mientras que en países en desarrollo alcanza el 20%.
El estudio también identificó factores que aumentan el riesgo. Las mujeres sin pareja presentan casi el doble de prevalencia que las casadas (28% versus 16%), y quienes sufren violencia doméstica tienen tasas mucho mayores (40% versus 16%). El apoyo de la pareja resultó ser un factor protector importante: sin él, la prevalencia sube de 15% a 36%.
Aunque se conocen bien los factores de riesgo y existen tratamientos efectivos, los mecanismos biológicos que explican por qué ocurre en algunas mujeres y en otras no siguen sin comprenderse del todo.
A nivel regional, África del Sur mostró la mayor prevalencia (40%), seguida por Asia del Sur (22%) y Sudamérica (22%). En el otro extremo, Dinamarca registró la tasa más baja (6%) y Afganistán la más alta (61%).

México aparece en esta revisión global con un solo estudio, por lo que los datos específicos del país deben interpretarse con cautela. Sin embargo, investigaciones locales publicadas en revistas mexicanas han encontrado prevalencias que van del 13% al 24% dependiendo de la población y región estudiada, con algunos reportes que alcanzan hasta el 30% en ciertas zonas.
Por su parte, la Secretaría de Salud estima que 2 de cada 10 mujeres mexicanas desarrollan depresión durante el embarazo o en el primer año después del parto, y que el 75% de ellas no son diagnosticadas ni reciben tratamiento adecuado. Estas cifras ubican a México en un nivel similar al promedio de Sudamérica y por encima del promedio global, un patrón que podría relacionarse con las desigualdades internas del país y las barreras de acceso a servicios de salud mental.
Manual de usuario para madres y red de apoyo
Para las madres, una buena estrategia es hablar con la red de apoyo sobre la depresión posparto antes del parto. Es más fácil pedir ayuda si ya conversaron el tema. Si tienes historia de depresión o ansiedad, cuéntale a tu partera o ginecóloga. El antecedente es el mayor predictor de DPP.
Después del parto, responde el cuestionario EPDS con honestidad cuando te lo apliquen. No es un examen que se aprueba o reprueba.
Duerme cuando puedas, aunque sea de día y aunque la casa esté desordenada. La privación de sueño empeora todo. Sal de la casa aunque sea 15 minutos, el aislamiento es un factor de riesgo. Y no te compares con lo que ves en redes sociales. Nadie publica las fotos llorando a las 3 a.m.
Necesitas ayuda profesional si llevas más de dos semanas sintiéndote muy mal (no solo días aislados), si tienes pensamientos de hacerte daño o de que el bebé estaría mejor sin ti, si no puedes dormir ni cuando el bebé duerme, si sientes que no conectas con tu bebé, o si la ansiedad te paraliza. Pedir ayuda no significa que fallaste como madre. Significa que tu cerebro está funcionando sin sus reguladores químicos habituales y necesita apoyo.
Si eres parte de la red de apoyo de una madre, recuerda preguntar cómo está ella, no solo el bebé. Ofrece ayuda concreta. Un "Voy el martes a las 11, ¿te llevo almuerzo o prefieres que lave la ropa?" es mejor que un "avísame si necesitas algo". Evita dar consejos sobre crianza a menos que te los pida, ya tiene suficiente ruido en la cabeza. Normaliza que esté pasándolo mal. Empatiza: un "esto es muy difícil" ayuda más que un "disfruta cada momento".
Si ves que dice que el bebé o la familia estarían mejor sin ella, que está muy distante del bebé o expresa que no siente nada por él, que no duerme, no come, no se baña en días, que habla de hacerse daño, o que parece desconectada de la realidad, no esperes a que ella pida ayuda. Acompáñala a hablar con un profesional.
La depresión posparto es altamente tratable. Con psicoterapia, antidepresivos, o una combinación de ambos, la gran mayoría de las mujeres se recupera.
Recursos en México para madres con DPP
En México existe una red de recursos gratuitos o de bajo costo.
Lo primero que debes saber: Si cuentas con seguridad social (IMSS, ISSSTE u otra institución), tienes derecho a atención en salud mental que incluye diagnóstico, tratamiento psicológico, medicamentos y seguimiento. Si no tienes seguridad social, puedes acudir a los servicios de IMSS-Bienestar o a los centros de salud de tu localidad, donde la atención es gratuita.
Líneas telefónicas de ayuda
Línea de la Vida (800 911 2000) funciona las 24 horas, los 365 días del año. Es gratuita y confidencial. Está atendida por profesionales de salud mental que pueden darte contención emocional, orientación y, si es necesario, canalizarte a servicios especializados. Es operada por la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones (CONASAMA).
SAPTEL (55 5259 8121) es el Sistema Nacional de Apoyo, Consejo Psicológico e Intervención en Crisis por Teléfono. Funciona las 24 horas, es gratuito y está atendido por psicólogos capacitados. Ofrecen apoyo emocional, intervención en crisis y pueden referirte a servicios especializados en todo el país.
911 es el número de emergencias. Si estás en crisis o sientes que puedes hacerte daño, puedes llamar para recibir ayuda inmediata.
Si tienes seguridad social
IMSS: Si estás afiliada al Seguro Social, puedes acudir a tu Unidad de Medicina Familiar (UMF) y pedir cita con el médico familiar o con el servicio de psicología. El IMSS realiza tamizaje de depresión posparto con la Escala de Edimburgo durante las consultas de seguimiento después del parto. Si detectan síntomas, te canalizarán a tratamiento psicológico y, de ser necesario, a psiquiatría. El tratamiento incluye terapia y medicamentos compatibles con la lactancia.
ISSSTE: Si trabajas en el gobierno, el ISSSTE ofrece servicios similares. Acude a tu clínica familiar y solicita atención en salud mental.
Si no tienes seguridad social
IMSS-Bienestar brinda atención médica gratuita a personas sin afiliación a ningún esquema de seguridad social. Actualmente opera en 23 estados del país. Puedes registrarte en línea en registro.imssbienestar.gob.mx o acudir directamente a la unidad de salud más cercana con tu CURP e identificación oficial. Los servicios incluyen consulta médica, psicológica, medicamentos y, en casos que lo requieran, atención psiquiátrica.
Centros de Salud de la Secretaría de Salud: En cada estado hay centros de salud donde puedes recibir atención. Pregunta por el servicio de salud mental o pide que te canalicen.
UNEMES-CISAME (Unidades de Especialidades Médicas - Centros Integrales de Salud Mental): Son centros especializados en salud mental que ofrecen atención ambulatoria con cuotas de recuperación muy bajas o gratuitas según tu situación económica.
CECOSAMA (Centros Comunitarios de Salud Mental y Adicciones): Brindan atención gratuita en salud mental en diferentes estados del país.
Dónde acudir físicamente
Tu primer punto de contacto puede ser el centro de salud o la clínica donde te atiendas. Ahí puedes pedir cita con el médico general o familiar y decirle que no te has sentido bien emocionalmente, que estás muy triste, ansiosa, que no puedes dormir o que sientes que no conectas con tu bebé. No necesitas llegar con un diagnóstico; el equipo de salud hará la evaluación y te canalizará según lo que necesites.
En casos más complejos, la canalización puede ser a hospitales con servicios de psiquiatría o a instituciones especializadas como el Instituto Nacional de Psiquiatría "Ramón de la Fuente Muñiz" en la Ciudad de México.
El desenlace de mi historia
La pediatra me dijo “tienes que ser capaz de nombrar que necesitas ayuda”. Lo hizo en frente de mi pareja, así que me ahorró el trabajo de nombrarlo.
Me derivó con la gine, que me dijo “la lactancia es dura, no seas dura contigo misma” y me recetó un remedio muy común para tratar la depresión, que es compatible con la lactancia. También me sugirió que tomara un medicamento para el mareo, que tiene como efecto secundario que te da sueño. Con eso, terapia psicológica, y asesoría del sueño para mi bebé, me sentí mejor en cuestión de semanas. Después de tres meses, me recuperé totalmente y dejé de necesitar el tratamiento.
Y le pedí perdón a mis conocidas que parieron antes que yo, por no ser la red de apoyo que necesitaban. Fue pura ignorancia. Este post es parte de mi reivindicación.