El mercado nunca deja de moverse. Como es una serie de preferencias y decisiones agregadas en tiempo real (gracias a la tecnología), los precios pueden variar mucho incluso durante un mismo día.
Y claro, como nuestro tiempo es limitado, la mayoría no podemos pasar el día completo pegados a una pantalla esperando a que una acción llegue a nuestro precio deseado para comprar o vender. Y así sea que nos enteremos en el momento preciso, no siempre podemos actuar.
"Jefe, ¿me excusa unos minutos de la junta para vender algunas acciones de Apple?" — dijo nadie nunca. O si lo has hecho, en verdad no tienes que hacerlo.
Ahora puedes usar órdenes límite para automatizar tus inversiones. Estas te dan control sobre el precio al que compras o vendes, te evitan sorpresas cuando el mercado está movido, y te ayudan a planificar tu inversión sin tener que estar pegado al teléfono revisando precios. Y por suerte, lo puedes hacer dejar listo en segundos desde tu celular.
Antes de que existieran los algoritmos, las órdenes límite vivían en un objeto casi místico: el "Specialist's Book". Eran libros que unas pocas personas cargaban en el piso de la Bolsa de Nueva York. Si querías comprar a un precio específico, tenías que buscar a la specialist y esperar a que anotara tu deseo a mano. Solo ella sabía qué precios esperaba el resto del mundo. Hoy, por suerte, ya no necesitas un intermediario con un cuaderno de notas.


A la izquierda: Encontramos una página que vende estos libros como recuerdos de esos tiempos un poco más caóticos. A la derecha: un día normal en la NYSE tratando de obtener la atención del especialista.
Por cierto, la primera acción en pasar de un libro de papel a uno digital fue Pan Am en 1984 (una aerolínea estadounidense que fue súper icónica en su época, pero quebró en 1991). Para finales de los 80s, todo el piso del NYSE ya usaba libros electrónicos porque era la única manera de mantener el ritmo con el volumen de órdenes.
Ok, pero ¿qué es una orden límite exáctamente?
Básicamente, es una forma de definir el precio al que estás dispuesto a comprar o vender, antes de que suceda
Es como dar una instrucción al mercado para el día: si quieres comprar, defines el precio máximo que estás dispuesto a pagar. Si quieres vender, defines el precio mínimo al que estás dispuesto a vender.
Esto es diferente a una órden de mercado. Aquí las diferencias:
- Órden de mercado: Se ejecutan de inmediato al mejor precio disponible en el momento en que pongas la orden de comprar o vender una acción. Son rápidas, pero no eliges el precio exacto.
- Órden límite: Te permiten decir "solo compro (o vendo) a este precio o mejor". Te dan más control, pero no hay garantía de que se ejecuten.
La orden límite solo se ejecuta si el mercado llega a ese precio. Si no pasa, la orden queda pendiente. Es como poner un precio en Marketplace: puedes esperar a que alguien te pague lo que pides o que alguien acepte el precio que estás ofreciendo para comprar algo, o puede que nunca pase.
¿Y por qué usarlas?
Son útiles cuando ya tienes claro el precio al que te sentirías cómodo comprando o vendiendo una acción. O si operas acciones con menor liquidez, donde el precio puede saltar más entre una operación y otra.
Ahora, si lo más importante para ti es que la orden se ejecute de inmediato, una orden de mercado es probablemente mejor. Si lo clave es el precio, ahí sí van las órdenes límite.
A veces una orden límite puede ejecutarse solo en parte
A esto se le llama una “ejecución parcial”. No es un error - pasa cuando al precio que definiste no hay suficientes acciones disponibles en el mercado para completar tu orden completa.
En ese caso se ejecuta la cantidad que esté disponible al precio límite (o mejor), y el resto queda pendiente. Si el mercado cierra y no se completa, esa parte pendiente expira. Esto depende de qué tan líquida sea la acción y del precio que elegiste.
Las órdenes límite tienen fecha de vencimiento (cada día)
Y por cierto, las órdenes límite sólo son válidas mientras el mercado está abierto. Si el precio que definiste no se alcanza antes del cierre, la orden expira automáticamente. Es como una oferta de supermercado que solo vale hoy.
Una vez que cierra el mercado, las órdenes pendientes se cancelan. Si quieres, puedes volver a ingresarlas al día siguiente.
Aquí dos ejemplos:
Imagina que una acción está hoy en $105, pero sólo la quiere comprar si baja a $100. Pones una orden límite de compra en $100. Si durante el día el precio llega ahí, se ejecuta tu orden. Si no llega, simplemente no compras y listo.
Otro escenario: compraste una acción a $80 y quieres venderla solo si llega a $95. Pones una orden límite de venta en $95. Si el mercado alcanza ese precio, vendes automáticamente. Si no llega, la acción sigue siendo tuya.
Y ya, eso es todo. Las órdenes límite no son complejas en realidad, y te pueden dar más control sobre tus inversiones.
Pruébalas en Fintual Acciones.

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