Gustave Flaubert, el célebre autor de Madame Bovary, dijo “sé ordenado en tu vida y ordinario como un burgués, para ser violento y original en tus obras.”, es decir, la estabilidad cotidiana permite la libertad artística. Es de esas frases que uno entiende y aprecia más de adulto, cuando ha visto los frutos que da una vida ordenada, tranquila, metódica y un poco aburrida, a diferencia de la infertilidad de una vida caótica y bohemia. Pero suena paradójico porque desde siempre en los medios, el cine y la literatura se nos ha dicho que los artistas viven así, desordenadamente, libertinos algunos, fuera del sistema y en constante crisis.

Y se ha relacionado la calidad de la obra con la magnitud de los problemas y sufrimiento del artista, pero la verdad es que se puede sufrir igual siendo ordenado, y se puede tener problemas pero resolverlos metódicamente; el malentendido está en creer que si uno es ordenado se transforma en un robot sin sentimientos, y es cierto que sin sentimientos no se puede hacer un arte original, conmovedor. Una vida “ordinaria” como dice Flaubert no es más que una vida anclada en algunos pilares o certezas, como que la muerte y la vejez son inexorables, el dinero es necesario para vivir cómodamente, dormir es fundamental y el tiempo es finito. Y me atrevería a decir que otra certeza es que no se puede crear nada en pleno caos; del desorden no nace nada bueno. Si el artista está en el ojo del huracán del sufrimiento no puede hacer más que llorar y sufrir (salvo, quizás, Philip K Dick, que escribía prolíficamente en medio de su esquizofrenia y pobreza, pero la excepción hace la regla), de hecho algunos estudios de Amy Arnsten, de Yale, muestran que el estrés fuerte apaga las funciones ejecutivas del cerebro. El psicólogo Mihaly Csikszentmihalyi es el que introdujo la idea del “estado de flujo”, ese momento psicológico en que las personas se absorben por completo en una actividad, y experimentan un compromiso y disfrute óptimos. Hay desafíos, pero hay recompensas porque la tarea está a nuestro alcance. Este estado de rendimiento máximo nos llevaría a una sensación de plenitud. A todos nos ha pasado y no necesariamente en campos creativos, pero para alcanzar este estado de flujo, Mihaly dice que debe haber concentración sostenida, bajo estrés emocional y sensación de control.
Es difícil tener bajo estrés emocional y sensación de control si tenemos un cerro de deudas en la tarjeta de crédito, o si no tenemos ningún ahorro para emergencias. Basta un pensamiento fatalista, un “qué pasaría si me enfermo”, para desatar un remolino de preocupaciones y literalmente cerrar el cerebro. Teniendo ahorros, estando libre de deudas irremontables y viviendo una vida relativamente sana, es más probable que podamos ser creativos y entrar en ese estado de flow, en el que según Flaubert podríamos hacer obras violentas y originales.
Incluso la inspiración, esa idea tan manida que en su caricatura nos imaginamos una especie de espíritu santo que invade al artista en momentos inusitados, movilizándolo a crear exitosamente, está regida por la sistematización del trabajo. Es cierto que puede venir inspiración en cualquier parte, (es común tener buenas ideas en la ducha o en los viajes largos) pero una idea por si sola, abandonada en los laberínticos caminos del cerebro, no vale nada. Necesitamos ponerla en práctica con un método. “Que la inspiración te encuentre trabajando” decía Picasso, y podríamos decir que en inversiones pasa algo similar: que la emergencia te encuentre con ahorros.

Invertir y ahorrar a largo plazo es una carrera larga de resistencia que requiere una fortaleza singular en la que posponemos placeres inmediatos por supuestos hipotéticos del futuro. Es finalmente un acto de humildad, ya que reconocemos que no sabemos qué puede pasar más adelante, y decidimos ayudarnos a navegarlo lo mejor posible.
Todo esto suena muy bien y dan ganas de ahorrar y ser prudente, pero volviendo al arte: ¿dónde quedan las historias de artistas que han producido sus mejores obras a raíz de momentos de fuerte estrés? ¿Será que la angustia de tener deudas millonarias puede inspirar grandes obras? Creo que la respuesta tiene que ver con el tiempo. El sufrimiento es necesario para toda obra, porque el arte implica tener un punto de vista singular que solo se alcanza habiendo experimentado la realidad de una manera profunda, y no hay manera de adquirir profundidad sin sufrir, ya que toda experiencia tiene un lado bueno y uno malo, que causa malestar, que genera problemas. Pero el momento de crear la obra de arte es posterior al sufrimiento o a la experimentación profunda de la realidad. Se necesita un aire, un respiro entre experiencia y creación para que la obra alcance madurez y universalidad. Ese respiro puede ser breve, pero es fundamental tomar distancia (aunque sean unos pocos centímetros) del horror, para dar espacio a la belleza.
Y si bien el sufrimiento es en la mayoría de los casos inevitable e impredecible, en ciertos aspectos sí podemos tomar decisiones que nos faciliten el espacio ideal para crear cosas nuevas. En inversiones, al igual que en la práctica artística, la estrategia más conveniente es aburrida y repetitiva: es solo constancia, seguir invirtiendo para el largo plazo, caigan o suban los mercados, y en el arte podríamos decir que el artista debe seguir creando aunque su obra sea popular o no. Este tipo de disciplina fome es lo que genera mejores rendimientos. Es muy humano y normal querer entender qué pasa cuando los mercados suben mucho o bajan estrepitosamente: queremos adelantarnos, aprovecharnos de la situación, “hacer una pasada”, invertir poco y ganar más, sentirnos los más vivos e inteligentes, los más creativos y despiertos que vieron cosas que otros no.
Pero ese tipo de vida requiere estar vendiendo y comprando acciones a tiempo completo, perder horas de sueño leyendo noticias, foros, investigar por múltiples medios para ver si te enteras de alguna noticia o chisme de la industria para hacer tu gran movida. Estamos hechos para el movimiento, pero ese movimiento no tiene por qué ser acelerado y ansioso, puede ser más lento y constante, que requiere un tipo de disciplina y valentía especial, metódica y aburrida. Por esa misma razón Mawer Investment Management Ltd hizo que el slogan de su empresa fuera “Be boring, make money”.
Constancia y largo plazo son los conceptos que enmarcan tanto una vida artística rica y profesional como una situación financiera saludable, y esa es la idea que nos inspiró para usar la frase “todo lo que vale la pena toma tiempo”, que usamos para dar a conocer nuestra participación en Ch.Aco.

¿Qué días puedes encontrarnos allá?
Estaremos de 12 a 21 horas, de jueves a domingo, en nuestro Stand.
También, como te contaba, estaremos con una charla de Arturo Cifuentes: “El mercado del arte hoy: tendencias, desafíos e Incógnitas”, en la que hablará de cómo han afectado los millennials al mercado del arte y cómo lo afectará la IA, y qué pasó con el mercado de los NFT.