Abril, declaraciones mil.
Bueno, el dicho no es así, pero sí que se siente la llegada de la primavera cuando tienes que sentarte frente a la computadora y abrir un portal del SAT.
Especialmente, cuando cada peso cuenta tanto.
Si tienes dudas generales de qué es y cómo hacer una declaración de impuestos, te recomiendo leer primero este post. Si simplemente quieres abrir el portal del SAT y lanzarte a lo desconocido, te dejo dos videos que te serán muy útiles.
Cuáles ingresos se incluyen en la declaración anual
Prácticamente cualquier entrada de dinero que incrementa tu patrimonio debe ser reportada.
Sin embargo, no todos los ingresos reciben el mismo trato fiscal. Estos son los conceptos principales que debes considerar:
- Ingresos por salarios y prestaciones: incluye tu sueldo base, pero también conceptos como el aguinaldo, la prima vacacional, bonos de desempeño y las utilidades (PTU).
- Rendimientos de inversiones: los intereses ganados en cuentas bancarias, renta fija (como Cetes) y los dividendos distribuidos por acciones. Si inviertes en fondos de inversión a través de Fintual, estos datos están ya precargados en tu declaración gracias a las constancias informativas.
- Actividades profesionales y empresariales: si emites facturas por honorarios (freelance) o tienes un negocio propio, todos los ingresos acumulables de estas actividades deben reportarse.
- Arrendamiento: el dinero que recibes por rentar una casa, departamento o local comercial.
- Enajenación de bienes: si vendiste un coche, una propiedad o incluso acciones en la bolsa de valores durante el 2025
También existen los datos informativos: ingresos que no necesariamente pagan impuestos al no considerarse ingresos gravables pero que son obligatorios declarar si, en lo individual o en su conjunto, exceden los $600,000 MXN (si no los informas, el SAT podría considerarlos como ingresos omitidos y cobrarte impuestos sobre ellos).
Entre estos están:
- Préstamos: ya sean bancarios o personales.
- Premios: por ejemplo, si ganaste una rifa o sorteo legal.
- Donativos: recibidos de familiares directos (padres, hijos o cónyuges).
- Herencias o legados: todo lo recibido por una sucesión testamentaria.
Recuerda que la transparencia con el SAT en esta sección no siempre significa pagar más; en muchos casos, es simplemente la forma de justificar por qué entró ese dinero a tu cuenta y evitar futuras discrepancias fiscales.
Quiénes deben sí o sí hacer su declaración
No todas las personas están obligadas a presentar la declaración anual.
Si tuviste al menos un trabajo asalariado durante 2025, sólo debes presentarla si:
- Recibiste ingresos de un solo empleador y dejaste de recibirlos antes del 31 de diciembre.
- Si además de tu salario, obtuviste ingresos distintos de éstos.
- Si trabajaste para dos o más empleadores.
- Si tu salario proviene del extranjero o de personas no obligadas a retener.
- Si además de tu salario obtuviste ingresos por indemnización o jubilación.
- Si todos tus ingresos anuales por salarios excede los 400 mil pesos.
Además, están obligadas a declarar las personas que obtuvieron ingresos por:
- Servicios profesionales
- Actividades empresariales (incluyendo ingresos por plataformas tecnológicas, en región fronteriza, vía el Régimen de Incorporación Fiscal con coeficiente de utilidad o si cobraste rentas por algún bien inmueble)
- Intereses o dividendos
- Enajenación de bienes, es decir, si vendieron algún bien (como una casa)
Por qué te podría convenir hacerla (incluso si no estás obligado/a)
La razón principal es simple: el posible saldo a favor.
Presentar tu declaración voluntariamente es la única forma de recuperar el dinero de tus deducciones personales.
Si durante el año pagaste honorarios médicos, dentales, colegiaturas, lentes graduados o intereses de un crédito hipotecario y pediste factura, es muy probable que el SAT te deba dinero. Al presentar la declaración, estos gastos se restan de tu base gravable, generando frecuentemente una devolución de impuestos directamente a tu cuenta bancaria.
También es la oportunidad ideal para aprovechar los beneficios fiscales de tu ahorro para el retiro.
Las aportaciones que haces en vehículos autorizados de ahorro, como los Planes Personales de Retiro (PPR) son deducibles, lo que significa que el gobierno te "premia" por ahorrar para tu futuro devolviéndote una parte de esa inversión hoy.
En resumen: si tienes gastos deducibles, hacerla no es un trámite extra, es una estrategia para recuperar liquidez.
Todo esto parece muy teórico, aunque en realidad es tremendamente práctico. Tan práctico, que puedes terminar tu declaración en menos de 5 minutos viendo este video.