Hay un tipo particular de serie extraña, como The Curse o The Chair Company, que parece haber encontrado un hogar en HBO, el canal que siempre ha estado dispuesto a apostar por ofertas más particulares.
DTF St Louis se presenta como una de ellas: una mezcla de géneros entre el drama, el thriller y la comedia, en la que no estamos seguros al principio de si el tono es un error, si las actuaciones no están funcionando y ni qué nos quiere decir la historia.
Solo que al final el truco es el mismo que el de las series antes mencionadas: engancharnos por la idiosincrasia del universo y sus personajes incómodos hasta que ya dé un poco igual si el todo “funciona”, porque es único y está proponiendo algo que hay que ver hasta el final para terminar de comprender.
Un triángulo amoroso que desafía prejuicios
DTFs St Louis es sobre un par de amigos, Clark y Floyd (Jason Bateman de Ozark y David Harbour de Stranger Things), que vendrían representando el prototipo de la vida gringa de mediana edad: casados, viviendo en los suburbios, preocupándose por su peso y por la plata, por la monotonía y todo lo que no lograron hacer con sus vidas.
El giro se lo da una aplicación de citas: DTF (“Down To Fuck” o “dispuesto a follar”). Ambos hombres se crean perfiles para tener sexo con otras personas casadas. Y luego uno de ellos termina muriendo.
No sabemos cómo. Ah, para eso hay que verla. Pero esa es la premisa. Aunque es engañosa, porque sugiere un tipo de serie de la que la misma huye rápidamente para convertirse en algo distinto.

Primero genera duda: ¿esta historia necesitaba tener un asesinato para resolver? ¿No estamos un poco aburridos de que los dramas que exploran personajes tengan que incluir una muerte, como desconfiando de que los espectadores vayan a seguir sintonizando si no hay nada que descubrir?
Pero nos enganchamos y seguimos viendo. Y ahí, otra pregunta: ¿no es una premisa un poco sencilla para una miniserie de 7 capítulos? DTF tiene solo tres personajes centrales, los dos hombres y la esposa de uno de ellos, Carol (Linda Cardellini), que rápidamente empieza una relación con el otro a escondidas de su marido.
Lo que antes habría sido una película hoy pareciera estar obligado a convertirse en serie limitada y eso resulta en que DTF St. Louis tenga un ritmo lento y merodee quizás innecesariamente.
Pero todas estos son elementos que terminan dándole su particularidad. Su deambular torpe, su título random, su mezcolanza de estilos. Nos deja expectantes por entender de qué se trata realmente.
Sobre qué significa ser normales
Es cierto que Clark y Carol tienen una aventura, pero lo que no sabemos es en qué consiste, por qué la iniciaron, qué está sacando cada uno de ella. Siempre en el mismo hotel, tienen una serie de encuentros que se llaman “sesiones de sueños”, donde buscan cumplir las fantasías sexuales del otro. Son momentos cándidos donde recordamos que pocas veces se muestra la vida sexual de gente de 50 con esa franqueza, al mismo tiempo que nos da un poco de cringe y nos preguntamos por qué estos personajes se involucran de esta forma.
Cuando Floys lo descubre, su reacción también es la contraria a lo que pensaríamos, y más que vincularlo con la trama de asesinato, entendemos que la verdadera intención de la serie es hacer un análisis de los impulsos de gente común y corriente, su relación con el sexo y la insatisfacción. Da igual que vaya a haber un cadáver.
Es sobre las vidas de gente con deudas, gente con inseguridades sexuales, gente que quiere hacer el bien aunque sepa plenamente que está haciendo las cosas mal.

Y los personajes que explora son perdedores, son vistos como raros, son fracasos para la mayoría de los estándares. Floyd es el hombre más bueno del mundo: trabaja como intérprete de lengua de señas, quiere ser un buen padre para su hijastro y toma clases de baile, pero tiene baja autoestima y se autocompadece. Carol es una Karen, suele desubicarse y usa frases que extrae de podcast motivacionales, pero sus preocupaciones son reales y aún con sus excentricidades es difícil clasificarla como la villana evidente de la serie. Y Clark es detestable, sórdido y mentiroso, pero es innegable que siente amor por su amigo y que sus sentimientos por Carol son reales.
Vamos conociéndolos poco a poco y la serie así se mete en un terreno mucho más interesante que lo que su premisa sugiere inicialmente. Ya sea intencional o no, DTFs St. Louis construye algo profundo y mesurado, un drama sobre relaciones adultas que también es una comedia inesperada que extrae humor de los desajustes de sus personajes a las reglas del mundo que los juzga.
Y además es un whodunit, el misterio de cómo es que alguien termina muerto y quién está detrás de eso, pero la serie no se engolosina tanto con giros efectistas y trucos de guion para hacer avanzar la investigación. Aunque es cierto que hay detectives investigando e interrogando, esta trama funciona más para identificar al espectador con estos agentes. Somos nosotros los que nos vamos acercando a la verdad de estos tres personajes y vamos quitándonos prejuicios, desarmando capas y descubriendo que detrás de lo que parecía algo muy sencillo y familiar a primera vista, hasta la gente normal resulta más compleja de lo esperado.
Nota de riesgo: arriesgada.